Con la gymsis de mi esposa

1
1077
T. Lectura: 4 min.

En esta ocasión contaré cómo me cogí a la gymsis de mi esposa; los pondré en un poco de contexto: entre mis muchas ocupaciones soy entrenador fitness, así que me mantengo en forma al igual que mi esposa, que aunque ella no tiene certificaciones también conoce del tema; por esta razón constantemente estamos en gimnasios, buscando clientes para entrenar y, obvio, entrenando.

En uno de esos gimnasios conocimos a Diana, una chica de 19 años, delgada, de piel blanca, cabello castaño claro, tetas pequeñas, pero como los alacranes se defiende con la cola y ella tiene una riquísima.

Diana se acercó un día a mi esposa a preguntarle si yo era su entrenador, pues notaba que le corregía posturas y le colocaba su rutina. A grandes rasgos ella quería saber si el personalizado es caro. Mi esposa le explicó que éramos pareja y que con gusto podía entrenar con ella; obviamente olió el peligro y decidió que yo no la entrenaría. Esto último no impidió que yo le hiciera algunas correcciones y le enseñara a realizar algunos ejercicios. En un principio solo era eso, ya que vi difícil tener la oportunidad de cogérmela.

En un fin de semana mi mujer hizo una fiesta y decidió invitarla. Yo tenía que pasar por ellas, primero por Diana por cuestiones de logística, nada planeado; pero esto permitió que me diera su número para ponernos bien de acuerdo. Ese día la recogí fuera de su casa; iba vestida con un top negro que dejaba ver su abdomen, sus pechos aunque pequeños se veían bien en ese top, no llevaba bra y sus pezones se marcaban un poco.

En la parte de abajo, un pantalón pegado que dibujaba sus nalgas ricas. Al verla no pude evitar imaginarla en otras circunstancias, pero solo opté por decirle un “te ves muy bien”. Ella se sonrojó un poco y agradeció el cumplido. La fiesta se dio sin contratiempos ni acercamientos más allá de lo que era normal, pero al llevarla a casa, la confianza ya era mayor, incluso la despedida ya fue con un beso en la mejilla y un pequeño abrazo.

Lo interesante sucedió días después en el gimnasio. Durante esa semana se acercó más a mí y me pedía ayuda. Notaba que se acercaba más de lo normal y obvio no me incomodaba; por el contrario, yo era muy cuidadoso de que mi esposa no malinterpretara la situación, hasta que en uno de esos días, mientras le enseñaba a realizar un ejercicio de abductor, ella posó su mano muy cerca de mi entrepierna para notar dónde el músculo se elongaba. Admito que eso no era normal, pero la dejé hacer. Así, su mano se deslizó hasta tocar mi miembro y, mirándome a los ojos, me dijo: “deberías de ir por mí a la uni un día de estos, hoy por ejemplo saldré a las 8 pm”. De inmediato me soltó y se fue para seguir con su rutina.

En ese momento mi mente empezó a planear todo para poder ir por ella ese día. No los aburriré con los detalles, solo diré que a las 7:55 pm yo estaba fuera de su escuela esperándola… unos 8 minutos después salió: un vestido corto de color negro que dejaba ver su silueta exquisita de 19 años, sin bra y con esos pezones marcándose. El vestido entallaba sus nalgas y dejaba ver el triángulo de una diminuta tanga; sus piernas blancas y torneadas caminaron hacia mi auto.

—Qué bueno que decidiste venir —sin más, me besó en la boca con un beso largo y húmedo, mientras me sujetaba la nuca. Yo coloqué mis manos en su cintura y la pegué a mí.

—Nos vamos —me dijo con una voz cachonda que me puso al mil.

Una vez en el auto hablamos sin rodeos: ambos queríamos coger, deseábamos probarnos el uno al otro sin compromiso alguno, así que conduje al motel más cercano. Ambos acordamos no dejar evidencia alguna de nuestro encuentro y, si nos gustaba, pues ya se vería.

Al llegar a la habitación siguieron los besos apasionados mientras nos quitábamos la ropa. Qué rica se veía Diana en tanga, eso me tenía con la verga durísima. Ella no dudó: en cuanto estuvimos desnudos empezó a chuparla hambrienta de deseo, me la ensalivaba y la lamía completa, después la metía toda en su boca y sus arcadas me llenaban de excitación.

—La mamas delicioso.

—¿Sí te gusta? Es porque la tienes riquísima, quiero que me la metas y me hagas tuya.

Eso fue música para mis oídos. La coloqué en la esquina de la cama; antes de penetrarla le lamí su vagina rica de 19 años, rosadita y húmeda. Ella gemía y me decía:

—Así, papi, lámeme la conchita, se me moja cada día de verte entrenar y ya desea ser tuya.

Sus palabras me calentaban cada vez más, así que por fin la penetré, primero despacio, fui acelerando el ritmo poco a poco y al son de que ella pedía más.

—¿Te gusta, mamita? ¿Te gusta cómo te la meto?

—Me encanta, me fascina tu verga dentro de mí. Dame, dame más.

Sus gemidos llenaban la habitación riquísimo. La coloqué de perrito para disfrutar sus nalgas; le daba nalgadas ricas mientras la bombeaba y aceleraba el ritmo.

—Me voy a venir, dame más duro, me voy a venir —me decía, y yo le daba más duro y más duro. Así tuvo su primer orgasmo de la noche. Se dio la vuelta y me mamó la verga una vez más. Me dijo que quería cabalgarme, así que me acosté y se trepó en mí. Se movía riquísimo encima y ahí tuvo otro orgasmo; me tenía empapado de sus fluidos. Yo le chupaba las tetas mientras ella brincaba sobre mí y gritaba.

—Estoy a punto de venirme —le dije.

—Hazlo, tengo implante, lléname de tu leche, papi, la quiero, la quiero caliente dentro de mí, aaaah.

Sus palabras y sus gemidos me hicieron terminar por completo. La inundé de mi leche y ambos nos fundimos en un grito de placer delicioso.

Ella se dejó caer sobre mí, me salí de ella y de inmediato bajó a limpiarme con su lengua. Qué rico mama la verga esa Dianita.

Ya no teníamos más tiempo, así que nos vestimos y la llevé a su casa; ahí nos besamos y decidimos que repetiríamos pronto. Hemos tenido varios encuentros que después les contaré con gusto.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí