Hola mi nombre es Ana y tengo 36 años recién cumplidos, mido 1.65 y aunque tengo unos kilos de más aún conservo las curvas de mis 20s soy lo que muchos llaman gordibuena con unas caderas anchas, nalgas y pechos en su lugar que ayudan a tener la atención de varios hombres a la vez. Soy madre soltera de una adolescente, tengo mi propio negocio al igual que libertad financiera y soy una persona extrovertida que no desaprovecha la mínima oportunidad para salir de fiesta y pasar un buen rato.
Desde muy joven he podido experimentar de los diferentes placeres que nos da la vida, y aunque no todo ha sido color de rosa porque siempre hay altibajos he podido salir adelante hasta ahora. Esta historia trata de cómo un hombre que ya no está presente, me llevó no solo a separarme de Juan mi esposo sino que también a iniciar una de las aventuras más locas y placenteras que he tenido.
Todo inició hace un par de años después de que mi mejor amiga me invitara a una reunión a la que asistirían varios conocidos pero entre ellos estaba un total desconocido que llamaré Jorge. Era un hombre de 44 años con algunas canas, moreno, de 180 de estatura, robusto pero fornido, sus manos me decían que no trabajaba detrás de un escritorio como mi marido y muchos hombres que había conocido en el pasado sino más bien era un trabajo rudo y pesado.
Esa noche me preparé temprano como siempre, elegí un vestido de color rojo, corto y con un escote muy llamativo el cual combiné con unos tacones altos que torneaban mis piernas y realzaban mis nalgas. Una vez que tuve la aprobación de mi hija con la elección del outfit para esa noche le envié un mensaje a mi esposo para decirle que saldría con Andrea y no llegaría hasta después de medianoche para que no me esperara al igual que ordené la cena para que comieran él y mi hija.
Durante la noche vi a Jorge hablando con varios conocidos lo que me decía que tenían buena relación pero por algún motivo no habíamos coincidido antes, aunque nuestras miradas se cruzaron en más de tres ocasiones él no se acercaba a hablar conmigo y yo no quería hacer el primer movimiento por lo que le pregunté a mi amiga acerca de él y me dijo que apenas era la segunda vez que lo veía pero que era una persona llevadera y amable.
Después de un rato al ver que estaba solo y no estaba tomando nada me acerqué a él con el pretexto de ofrecerle algo de tomar y tratar de iniciar una conversación…
Yo: Hola buenas noches mucho gusto me llamo Ana
Jorge: El gusto es mío Ana yo me llamo Jorge
Yo: Te quería preguntar si gustas algo de tomar
Jorge: Bueno pero siempre y cuando me acompañes
Yo: Con mucho gusto te acompaño solo dame un minuto y ya regreso con algo de tomar.
Traté de disimular el movimiento de caderas mientras me alejaba pero mi cuerpo lo hacía por instinto y él no desaprovechó ni un momento para ver cómo me contorneaba de manera tan sensual.
Andrea: Ya te vi que estabas muy bien acompañada en aquel rinconcito
Yo: No sé de qué me hablas si yo solo estaba saludando jaja
Andrea: Ajam… ¿Y te lo vas a coger? Jaja ya todos aquí están apostando a que si incluida yo
Yo: Aun no lo sé ya veremos qué pasa
Mientras caminaba de regreso noté que todos me miraban con expectativa. Y la verdad es que varios de los que estaban allí esa noche ya habían estado entre mis piernas y las de mi amiga es por eso que aseguraban que Jorge seria uno más de ellos.
Yo: Aquí tienes Jorge disculpa la demora es que me entretuve un poco con Andrea
Jorge: No tengas cuidado aparte que no tardaste demasiado. Y dime, ¿cuánto tiempo llevas casada?
Yo: Nunca dije que fuera casada jaja bueno, legalmente no estoy casada pero tenemos una relación de 5 años. A todo esto, ¿como sabes que soy casada?
Jorge: Bueno, me llamaste mucho la atención cuando te vi llegar así que pregunté acerca de ti. Veo que tú y Andrea son muy populares entre algunos de los aquí presentes.
Yo: Veo que soltaron la lengua un poco de más por lo que me dices
Jorge: No los culpes a ellos yo solo quería saber más de ti como te digo aparte que no hay nada de que apenarse, me encantó saber que aunque seas una mujer con compromiso te gusta salir a divertirte y por lo que sé hasta ahora te gusta divertirte demasiado jaja
Yo: No me da pena admitirlo pero tampoco es algo que ande gritando a los cuatro vientos. Ya sabes mucho de mí pero yo aun no sé nada de ti.
Al ver que no negaba lo que sea que le dijeron mis amigos me miró de pies a cabeza deteniéndose por un momento en mis piernas y escote para después sacar una caja de cigarros de la bolsa del pantalón. Me ofreció un cigarro el cual acepté con una sonrisa y después empezó a hablar de él. Me comento que era dueño de una flota de camiones de carga con base en una ciudad fronteriza a unas horas de donde vivo y que el también conducía un camión aunque solo viajes cortos dentro del estado pero siempre elegía esta ciudad para descansar es por eso que no frecuentaba nuestras reuniones.
Esa noche hablamos por unas horas y empezamos a conocernos un poco mejor, le comenté acerca de mi relación, que tenía una hija, mis gustos y pasatiempos. Él se mostró interesado y también compartió detalles de su vida. Alrededor de la media noche empezamos a bailar y después de un par de canciones me dijo al oído si quería fumar otra cosa con él a lo que dije que si ya que no sería la primera vez que lo hacía así que no me asusté.
Él puso su mano en mi cintura para guiarme a la salida, mientras caminaba volteé a ver a mi amiga quien me sonrió de manera picara y me guiñó el ojo. Caminamos unos cuantos metros a un lote baldío donde se habían estacionado todos y al final del lote entre la oscuridad pude ver la silueta de un camión blanco estacionado de tal forma que miraba hacia nosotros.
Jorge saco de su bolsa una pequeña caja metálica y al abrirla me llego un aroma que me trajo varios recuerdos, tomo uno de los cigarros que ya tenía preparados y lo puso entre mis labios para después encenderlo. Yo de inmediato empecé a fumar para luego dárselo a él quien también parecía disfrutarlo y cada vez que exhalaba el humo lo hacía en dirección a mi lo cual no me molestaba para nada. Al momento que me regresa el cigarro me toma de la cintura y me jala gentilmente a él de forma que me pudiera abrazar por detrás y apresarme con ambas manos en mi cintura.
Poco a poco empezó a besar mi hombro para luego llegar hasta mi cuello, yo sin decir nada moví mi cabeza a un lado como dándole autorización, al ver que yo disfrutaba del cigarro y ahora sus besos subió una de sus manos hasta mis tetas y la pasaba lentamente frotando cada una de ellas para después con un movimiento bajar un poco el vestido y dejar una de ellas al descubierto. Jugando con mi pezón me susurró al oído…
Jorge: ¿Qué te parece si mejor subimos al camión y terminamos de fumar ahí?
Yo: No veo por qué no (sonriendo coquetamente)
Jorge: Primero déjame ver ese lindo par de tetas que te cargas
Yo: Llevas toda la noche queriendo verlas no creas que no me di cuenta (mientras me volteo lentamente bajando mi vestido para que pueda tener la mejor vista)
Jorge: Y vaya que valió la pena la espera mamacita
Después de decir eso se acercó a mí dándome un beso y al momento que abre la puerta del camión me da una buena nalgada la cual entendí como una invitación a subir. Una vez arriba me dirigió al camarote del camión donde tenía una pequeña cama, estaba todo ordeno y había un olor a frutas muy agradable.
Él se sentó sobre la cama y yo quedé de pie mostrando mis tetas hacia él como si lo conociera de toda la vida, dejé que las acariciara y en el momento que llevó su boca a ellas solté un gemido desde el fondo de mi alma y con una mano lo tomé suavemente de la cabeza a lo que él respondió con ambas manos en mis nalgas subiendo el vestido hasta mi cintura dejando al descubierto una diminuta tanga que se perdía en mi culo. Yo por mi parte desabotoné su camisa dejando al descubierto una leve capa de vello que cubría su pecho y continuaba hasta su panza, con mi mano apreté su verga por arriba del pantalón.
Jorge: (Encendiendo otro cigarro medio recostado) Deja me bajo el pantalón para que me muestres lo que puedes hacer con esa boquita a ver si es cierto lo que dicen de ti.
Yo: (Metiendo mi mano por debajo del bóxer para sacar su verga) ¿Y que es lo que dicen de mí?
Jorge: (Exhalando el humo en mi cara) Que mamas verga como puta profesional mamacita.
Al escuchar esas palabras pude sentir una sensación de excitación recorrer todo mi cuerpo por lo que después de acariciar su verga unos segundo llevé mi boca hasta ella y la empecé a besar y lamer lentamente. Quería oler y saborearla lo más que pudiera antes de intentar meterla en mi boca porque a pesar de que no era tan larga era bastante gruesa. En el momento que sentí que su verga estaba escurriendo abrí un poco la boca y metí solo la cabeza para probar ese líquido que tantas veces había deleitado.
Al sentir la calidez de mi boca jadeó de placer pero en ese momento abrí lo más que pude mi boca y haciendo un movimiento con mi lengua me la metí lo más que pude aunque me fue imposible introducirla por completo. Inicié un lento movimiento con mi cabeza el cual aumentaba en momentos para después liberar su verga y tomar aire mientras unos hilos de baba escurrían por mis labios y caían sobre mi barbilla para después llegar hasta sus huevos.
Jorge: Vaya que si cobraras por dar mamadas te ibas a hacer rica cabrona
Yo: (Limpiando mi boca con una mano y masajeando sus huevos con la otra) ¿Entonces si es cierto lo que te dijeron de mí?
Jorge: Se quedaron bastante cortos la verdad
Una vez que se reincorporó puso el cigarro cerca de mi boca a lo que yo aproveché para fumar lo poco que quedaba mientras terminaba de desnudarme al igual que él, me paré de frente y seguí acariciando su verga mientras él jugaba con mi clítoris y pasaba sus dedos en la entrada de mi vagina que estaba escurriendo para ese momento. Con un movimiento brusco me aventó a la cama y abrió mis piernas hasta donde pudo para después iniciar con un delicioso sexo oral que me hizo tener un orgasmo en cuestión de segundos pero eso no le importó y siguió por un par de minutos más terminando con un escupitajo en mi clítoris.
Jorge: (Tomando su verga con una mano y frotándola en mi vagina) Ahora si cabrona es hora de que goces como debe ser
Yo: Aayyy siii eso quiero por favor ya métemela (Respirando profundo y moviendo mi cadera para tratar de que entrara)
Jorge: ¿Tan puta así eres que hasta me ruegas para que te meta la verga?
Yo: Siii por favor hazlo
Jorge: Mírame a los ojos y di que eres puta
Yo: (Mirándolo a los ojos con cara de lujuria) Soy una puta por favor cógeme
Sin esperar un segundo más llevó su verga y la metió lentamente llegando hasta el fondo para luego sacarla de nuevo mientras yo soltaba un gemido que estoy segura se escuchó por fuera del camión pero no me importó en lo más mínimo.
Jorge: Ayy cabrona. Para ser tan puta como dicen tienes una panocha que todavía aprieta. Tu marido de seguro se atasca contigo.
Yo: Que se vaya a la verga mi marido en este momento soy tuya por favor vuélvela a meter
Sin pensarlo dos veces la volvió a meter hasta el fondo y dio inicio a una cogida frenética haciéndome gritar de placer mientras con su mano presionaba mi cuello dejándome totalmente indefensa.
Jorge: Ven para acá putita quiero ver cómo te rebota ese culote cuando te meto la verga
Me tomó de la mano para que me inclinara frente al cristal delantero del camión con mis manos sobre el tablero y sujetándome del pelo jaló mi cabeza hacia atrás dándome una fuerte nalgada para luego penetrarme nuevamente como si quisiera que diera un espectáculo a cualquiera que pasara por allí viendo como me rebotaban las tetas y escuchando mis gemidos.
Después de varios minutos de darme como si no hubiera mañana y sin previo aviso terminó por completo dentro de mí y al sacar su verga pude sentir como escurría todo desde adentro. Dio unos pasos hacia atrás y se recostó en la cama y yo sin decir nada me hinqué y con mi boca limpié por completo su verga.
Jorge: Hija de tu puta madre me la dejaste como nueva cabrona
Solté una carcajada y poniéndome la tanga le dije que teníamos que regresar a la fiesta porque en un momento más regresaría a mi casa. De regreso le conté todo con lujo de detalle a Andrea para después pedir un Uber. Cuando llegué a mi casa me quité el vestido y los tacones quedándome solo con la tanga que aún tenía restos de semen y me tiré en el sillón donde me quedé dormida.
Jorge y yo seguimos teniendo encuentros cada semana o dos ya fuera en su camión en una zona de descanso o algún motel barato. Mi hija siempre me ayudó para que pudiera verlo a la hora que fuera necesario pero un día después de salir de un motel cerca de mi casa un amigo de Juan me reconoció y tomó una foto clara de Jorge y yo la cual esa misma noche fue utilizada para terminar la relación que tenía con Juan.
Él me pidió que fuera honesta y no pude seguir mintiéndole más así que tomó sus cosas y se fue de la casa ya que no podía soportar mi traición. En el fondo sentí un poco de tristeza pero fue más el alivio y la sensación de libertad que llenó mi pecho porque yo no tenía que mentirle a nadie cuando quisiera tener alguna aventura con alguien, es por eso que desde entonces soy felizmente soltera.
Por ahora dejaré esta historia hasta aquí pero pronto continuará…
Besos, LovelyMom.
![]()
Arranca la historia diciendo que sos madre soltera, y dos párrafos después, que le decís a tu esposo que vas a salir con amigas. A partir de ahí pierde sentido todo el relato
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos