Cuidado con lo que deseas: Verdad o reto

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T. Lectura: 12 min.

Desde aquel día en la piscina, algo entre nosotros había cambiado.

A veces todavía me acordaba de Nicole saliendo del agua con aquel bikini diminuto pegado al cuerpo, completamente despreocupada mientras todos intentaban fingir que no la estaban mirando demasiado. Antes de eso yo siempre había sabido que mi novia era hermosa. Después de esa fiesta… empecé a verla diferente. Más peligrosa. Más consciente. Más mujer.

Y lo peor era que ella también había empezado a cambiar.

Pequeñas cosas. La forma en que sostenía las miradas unos segundos más. Cómo sonreía cuando Ally (nuestra mejor amiga) hacía algún comentario fuera de lugar. Cómo parecía disfrutar, aunque intentara disimularlo, cuando notaba atención sobre ella.

Ally había tenido mucho que ver con eso.

Desde que ella descubrió mis fantasías, parecía divertirse empujándonos lentamente fuera de nuestra zona de confort. Y Nicole… Nicole no se alejaba. Al contrario. Cada vez parecía más curiosa.

Una noche de copas entre amigas fue suficiente para que a mi pareja se le escapara decirle, que yo había fantaseado con compartirla…con ver su boca moverse alrededor de otro pene. Ally, siendo tan abierta y extrovertida como es, guardo el secreto ante otros amigos pero en privado solía mencionar el tema sabiendo que eso me despertaba algo.

Tal vez por eso terminé tan nervioso cuando Ally nos invitó a esa fiesta.

—Te va a gustar el ambiente —dijo por llamada, con esa vocecita burlona que siempre usaba cuando sabía algo que yo no—. Solo intenta no ponerte raro esta vez.

Nicole soltó una risa desde el sofá mientras yo la miraba ponerse brillo labial frente al espejo.

Y honestamente… debería haber sabido que esa noche iba a salirse de control desde el momento en que la vi elegir la ropa.

Llevaba una falda corta negra y un top blanco ajustado que dejaba parte de su abdomen al descubierto. Nada exagerado. Ese era el problema con Nicole. Nunca necesitaba exagerar. Había algo en ella… algo en la forma en que se movía, en sus piernas desnudas, en cómo la tela se pegaba a su cuerpo cuando caminaba, que hacía imposible no mirarla.

—¿Qué? —preguntó al notar que llevaba demasiado tiempo observándola.

Negué con una sonrisa.

—Nada. Te ves demasiado bien para una fiesta normal.

Ella rodó los ojos, divertida, aunque el pequeño gesto nervioso acomodándose el cabello me hizo saber que el comentario le había gustado más de lo que quería admitir.

Cuando llegamos al apartamento de Ally entendí rápido que aquello no era una reunión tranquila.

La música sonaba fuerte desde antes de entrar. Había botellas abiertas por toda la cocina, grupos riéndose en la terraza y esa energía peligrosa de las fiestas donde todos parecen conocerse demasiado bien entre sí.

Y Ally… Ally parecía completamente en su elemento.

Nos recibió usando un vestido corto color vino que apenas le cubría los muslos. Sonrió apenas vio mi cara y luego miró a Nicole de arriba abajo con descarada aprobación.

—Mierda, Nicole… —silbó divertida—. Creo que hoy sí vienes con ganas de meterte en problemas.

Nicole soltó una risa nerviosa mientras yo sentía esa sensación familiar apretándome el pecho otra vez.

Esa mezcla extraña entre ansiedad, adrenalina y deseo.

La misma sensación que llevaba semanas arruinándome la cabeza.

Y apenas llevábamos cinco minutos ahí.

Al principio intenté convencerme de que estaba exagerando.

Que solo era una fiesta normal. Gente tomando, riéndose, música demasiado alta y Ally siendo Ally. Pero bastaron unos minutos para entender que el ambiente ahí funcionaba diferente. Más relajado. Más físico. Más peligroso.

Especialmente para alguien como Nicole.

Porque los hombres la miraban.

No descaradamente. No como idiotas desesperados. Era peor. Eran esas miradas rápidas cuando ella se reía. Cuando cruzaba las piernas en el sofá. Cuando levantaba el vaso para tomar algo y el top se tensaba apenas sobre su pecho.

Y Nicole empezaba a notarlo.

Lo veía en la manera en que se acomodaba el cabello detrás de la oreja sonriendo para sí misma. En cómo sus movimientos se iban volviendo menos contenidos después de un par de tragos. En la forma en que empezaba a sostener conversaciones sin pegarse tanto a mí.

Ally también lo veía.

Por supuesto que lo veía.

Cada tanto me lanzaba esas miradas burlonas desde el otro lado de la sala, como si estuviera observando exactamente cuánto podía aguantar antes de perder la cabeza.

—¿Todo bien? —preguntó acercándose a mí mientras Nicole hablaba con un chico cerca de la cocina.

Demasiado cerca.

Tragué saliva intentando actuar normal.

—Sí.

Ally soltó una risita suave.

—Mentiroso.

El vestido corto se movía apenas sobre sus piernas mientras se inclinaba a servirse más alcohol. Ally tenía esa forma peligrosa de invadir espacio sin que pareciera forzado. Su perfume, su sonrisa, la facilidad con la que hablaba de cualquier cosa mientras sabía perfectamente que yo estaba distraído mirando cómo Nicole se reía al fondo.

—Está preciosa esta noche —dijo Ally casualmente, siguiendo mi mirada—. Y creo que por fin está empezando a darse cuenta.

No respondí.

Porque tenía razón.

Nicole volvió junto a nosotros sonriendo, con las mejillas apenas sonrojadas por el alcohol y la emoción del ambiente. Y honestamente… verla así me estaba destruyendo la cabeza.

Más libre.

Más segura.

Más consciente de sí misma.

Y peligrosamente hermosa.

—¿Qué hablan? —preguntó dejándose caer junto a mí en el sofá.

—De ti —respondió Ally sin filtro.

Nicole soltó una risa incómoda.

—Qué miedo.

—Debería darte miedo —murmuró Ally divertida antes de tomar un trago.

La tensión entre nosotros llevaba semanas creciendo. Pequeñas bromas. Miradas. Comentarios con doble sentido. Cosas que antes nos habrían puesto nerviosos y ahora parecían formar parte natural de cualquier conversación.

Hasta que uno de los chicos del grupo apareció con una botella en la mano y una sonrisa peligrosa.

—Ok… alguien dijo que este grupo necesitaba algo más divertido.

Varias personas empezaron a reír.

—No —dijo una chica desde el suelo—. No otra vez.

—Sí otra vez —respondió él—. Verdad o reto.

Sentí inmediatamente la mano de Nicole apoyarse sobre mi pierna.

Y cuando levanté la mirada hacia Ally… ella ya me estaba observando sonriendo.

Las primeras rondas empezaron tranquilas.

Demasiado tranquilas.

Un chico tuvo que llamar a su ex. Una de las chicas terminó tomando un shot absurdo mezclado con salsa picante. Ally hizo que alguien leyera mensajes viejos frente a todos mientras Nicole se reía apoyada contra mi hombro, todavía relajada, todavía creyendo que aquello era solo un juego.

Pero yo conocía esa sonrisa de Ally.

Sabía perfectamente cuándo estaba esperando el momento correcto para empujar las cosas un poco más lejos.

Y no tardó demasiado.

—Diego —dijo de repente, levantando apenas la ceja—. Verdad o reto.

Varias miradas cayeron sobre mí.

Sonreí intentando mantenerme tranquilo.

—Reto.

—Obvio —se burló Ally mientras daba un trago—. Entonces quítate la camiseta.

Las risas no tardaron en aparecer alrededor del círculo.

—Eso no cuenta como reto —dijo alguien.

—Para él sí, tienen que ver sus abdominales —respondió Ally mirándome demasiado fijamente.

Negué con una sonrisa antes de sacarme la camiseta sin demasiado problema. El ambiente se relajó otra vez entre comentarios y bromas, pero cuando levanté la mirada hacia Nicole… ella me estaba mirando de esa manera que llevaba semanas volviéndome loco.

Orgullosa.

Distraída.

Un poco tímida.

Y bastante menos inocente de lo que pretendía.

La noche siguió avanzando. Más tragos. Más tensión. Más roces accidentales que ya no parecían tan accidentales.

Hasta que Ally volvió a atacar.

—Ok… ahora sí quiero algo divertido.

Su sonrisa hizo que automáticamente me pusiera alerta.

Miró alrededor del grupo y luego volvió hacia mí.

—Diego. Reto otra vez.

—Ya estoy empezando a odiarte.

—Mentira. Te encanta.

Las risas alrededor hicieron que Nicole bajara la mirada escondiendo una sonrisa.

—Qué dramáticos son los dos —murmuró ella.

Ally se acomodó el cabello detrás de la oreja antes de hablar.

—Quédate en ropa interior el resto del juego.

Hubo silbidos y carcajadas inmediatas.

Sentí la mano de Nicole tensarse apenas sobre mi pierna.

Y honestamente… parte de mí sabía que podía decir que no.

Pero otra parte estaba demasiado excitada para hacerlo.

Especialmente cuando noté la forma en que Ally me observaba esperando mi reacción.

—Está bien —respondí finalmente.

El grupo reaccionó entre aplausos y burlas mientras me levantaba del sofá.

Y cuando me bajé el pantalón…

sentí el cambio inmediato en el ambiente.

La ropa interior blanca ajustada marcaba demasiado bien mi pene bajo la luz cálida del apartamento y varias miradas se quedaron pegadas a mí más tiempo del que cualquiera intentó disimular. Escuché una risa nerviosa entre las chicas. Una de ellas se mordió el labio mirando hacia abajo antes de levantar la vista rápidamente como si no quisiera que la atraparan observando demasiado.

Nicole me miró de arriba abajo y luego desvió la mirada riéndose nerviosa, aunque el color en sus mejillas la delataba completamente.

Y honestamente… verla reaccionar así me hizo sentirme confiado en mi cuerpo..

Porque mi novia no parecía incómoda.

Parecía excitada.

Ally, en cambio, ni siquiera fingió disimular.

Sus ojos recorrieron mi cuerpo lentamente antes de sonreír de esa forma burlona que siempre usaba cuando sabía exactamente el efecto que estaba causando algo.

—Mierda… —murmuró divertida—. Ahora entiendo muchas cosas.

El grupo estalló en risas mientras yo volvía a sentarme intentando actuar normal, aunque tenía el corazón acelerado.

Y lo peor era que Nicole seguía mirándome de reojo.

Como si verme así frente a todos también estuviera despertando algo nuevo en ella.

La botella siguió girando entre risas y vasos vacíos mientras el ambiente se volvía cada vez más peligroso.

Ya nadie estaba jugando por obligación.

Ahora todos querían ver hasta dónde podían llegar los demás.

Y Ally… Ally parecía completamente viva dentro de esa energía.

Sentada frente al grupo con las piernas cruzadas, el vestido corto subiéndole apenas sobre los muslos cada vez que se movía, riéndose demasiado cómoda mientras varias personas seguían mirándola incluso cuando no era su turno.

Ella tenía esa clase de sensualidad que llenaba espacios sin esfuerzo. No necesitaba silencio para llamar la atención. Ni siquiera necesitaba intentar seducir a nadie. Bastaba una sonrisa, una mirada sostenida o la forma en que inclinaba apenas el cuerpo hacia adelante cuando hablaba para que todo el grupo terminara pendiente de ella.

La botella terminó apuntándole otra vez.

Y las reacciones fueron inmediatas.

—No puede ser.

—Esto ya parece armado.

—Ella da demasiado miedo para este juego.

Ally soltó una risa pequeña antes de tomar otro trago.

—Reto.

Una de las chicas del grupo sonrió inmediatamente.

—Te veo demasiado valiente… enséñanos las tetas.

El círculo explotó entre gritos y carcajadas, pero Ally solo levantó una ceja divertida como si aquello fuera absurdamente fácil.

Y honestamente… eso fue lo que hizo que el momento golpeara tan fuerte.

La seguridad… no hubo vergüenza.

Solo una sonrisa lenta mientras se acomodaba el cabello detrás de la oreja y levantaba lentamente el vestido desde abajo, dejando caer sus pechos completamente expuestos frente al grupo.

El ruido alrededor murió apenas un segundo.

Su cuerpo pequeño hacía que resaltaran todavía más. Redondos, suaves, perfectos para sus proporciones, moviéndose apenas mientras respiraba tranquila bajo todas las miradas del apartamento. Los pezones endurecidos por el aire frío hicieron que varias personas reaccionaran inmediatamente entre silbidos y comentarios nerviosos.

Pero Ally no parecía sentirse expuesta. Parecía poderosa, disfrutaba la mirada sobre sus tetas desnudas.

Se reía viendo las reacciones del grupo como si eso fuera exactamente lo que quería desde el principio. Como si disfrutara cada mirada demasiado larga, cada silencio incómodo y especialmente… cada vez que alguien no podía apartar los ojos de ella.

Y cuando levanté la mirada hacia Nicole…

ahí fue donde sentí algo cambiar.

Porque Nicole tampoco podía dejar de mirarla.

No sorprendida.

No incómoda.

Fascinada.

Ally volvió a cubrirse lentamente sin dejar de sonreír.

Y después miró directamente hacia Nicole.

Mierda.

Yo conocía demasiado bien esa mirada.

—Tu turno —dijo suavemente.

La botella ya estaba apuntándola.

Nicole soltó una risa nerviosa acomodándose el cabello detrás de la oreja mientras varias personas empezaban a animarla.

—Verdad o reto.

Ella dudó apenas un segundo.

Y luego miró a Ally.

—Reto.

La sonrisa que apareció en la cara de Ally fue pequeña.

Pero peligrosísima.

—Ok… —murmuró tranquila—. No te voy a poner a hacer nada que no quieras. Te daré algo simple, quiero que beses a alguien del grupo que tu quieras, todos tendremos los ojos cerrados.

Las reacciones fueron inmediatas.

—Eso es demasiado fácil.

—Obviamente va a besar al novio

—Ni siquiera cuenta como reto.

Nicole soltó una risa pequeña bajando la mirada hacia su vaso, sintiéndose juzgada y retada luego de aquel acto osado de su mejor amiga.

Tal vez era el alcohol.

Tal vez la energía del grupo.

Porque cuando volvió a levantar la mirada… había curiosidad ahí.

Curiosidad real.

—Ok… —respondió finalmente. Mientras el resto pensaban que el reto había sido un desperdicio.

El grupo empezó a cubrirse los ojos entre bromas y comentarios mientras yo sentía el corazón golpeándome demasiado fuerte dentro del pecho.

Escuché movimiento frente al sofá.

Después pasos suaves sobre la alfombra. Caminando de un lado a otro…es como si Nicole estuviera frente a mi, pero se hubiera ido…

Y entonces…

el sonido de unos labios encontrándose.

Suave al principio.

Después más lento.

Más húmedo.

Más real.

El pequeño sonido de saliva hizo que algo me explotara dentro del pecho inmediatamente. El silencio era total salvo por el sonido de dos lenguas acariciándose fuertemente por un buen rato.

Aquello no sonaba como un beso rápido para cumplir un reto… Sonaba como un beso de verdad.

Y escuchar eso sin saber exactamente qué estaba pasando…

sin poder abrir los ojos…

imaginando a Nicole besando a alguien más mientras todo el grupo esperaba que fuera conmigo… hizo que mi respiración se acelerara de golpe.

Las risas empezaron alrededor del círculo.

—Ok, ya.

—Eso duró demasiado.

—Suéltalo que ya lo tienes en la casa.

Pero antes de que alguien abriera los ojos…

Nicole soltó una pequeña risa.

Nerviosa.

Divertida.

Y peligrosamente orgullosa. Ella no me había besado a mí.

El grupo abrió los ojos entre risas y gritos.

Y durante un segundo nadie entendió qué acababa de pasar.

Porque Nicole ahora estaba sentada en otro sillón, pero no a la par mía.

Estaba al otro lado del círculo, demasiado cerca de uno de los chicos que había estado hablando con ella desde hacía rato. Lo suficientemente cerca como para que el ambiente entero cambiara de golpe cuando todos conectaron las piezas.

—Nooo…

—Mierda.

—Nicole…

Las carcajadas explotaron alrededor del apartamento mientras ella se tapaba la cara riéndose, completamente roja.

Pero no avergonzada.

Eso fue lo que me destruyó la cabeza.

Porque esperaba nervios.

Esperaba culpa.

Incluso esperaba que se arrepintiera apenas todos abrieran los ojos.

Pero Nicole solo seguía riéndose con esa expresión peligrosamente viva que llevaba toda la noche apareciendo cada vez más seguido.

Y el chico… seguía sonriendo mirándola como si tampoco pudiera creer lo que acababa de pasar.

Sentí inmediatamente todas las miradas cayendo sobre mí.

Y fue ahí cuando entendí el verdadero problema.

Mi cuerpo había reaccionado demasiado fuerte.

La ropa interior blanca no escondía absolutamente nada ahora. La erección marcándose bajo la tela era imposible de ignorar y las reacciones alrededor del círculo cambiaron de inmediato entre risas nerviosas, comentarios y miradas demasiado largas. Yo que tenía un pene grande y me sentía orgulloso de el, ahora quería esconderlo ante la mirada del resto.

—Ok…

—Mierda Diego…

—Creo que ya entendimos todo. Dijo Ally.

Nicole giró hacia mí apenas escuchó los comentarios.

Y la expresión en su cara cambió por completo cuando vio cómo mi cuerpo me había traicionado frente a todos.

Sus ojos bajaron lentamente.

Después volvieron a subir hacia los míos.

Y por primera vez en toda la noche…

Nicole pareció entender de verdad lo mucho que aquello me estaba excitando.

Ally, estaba disfrutando cada segundo. Sentada con una pierna cruzada sobre la otra, sosteniendo el vaso cerca de los labios mientras observaba el desastre emocional que acababa de crear con una sonrisa lenta y satisfecha.

Pero entonces hizo algo que nadie esperaba.

Levantó apenas la mano.

—Ok, ok… relajen a Diego un poco —dijo riéndose—. Creo que ya lo molestamos suficiente por una ronda, dejen que su amiguito se recupere.

El grupo siguió burlándose entre comentarios mientras yo intentaba recuperar algo de dignidad sentado ahí prácticamente semidesnudo y completamente expuesto.

Y honestamente… parte de mí quería que la tierra me tragara. La otra parte estaba demasiado excitada para pensar con claridad.

Ally volvió a inclinarse hacia adelante mirando alrededor del círculo antes de hablar otra vez.

—Necesitamos subir el nivel de este juego.

Varias personas empezaron inmediatamente a gritar aprobando.

Y entonces alguien mencionó las palabras que hicieron que el ambiente entero explotara otra vez.

—Diez minutos en el paraíso.

El grupo reaccionó entre silbidos y carcajadas mientras yo sentía el corazón acele.

Las risas explotaron inmediatamente alrededor del apartamento mientras alguien apagaba parcialmente las luces de la cocina y varias personas empezaban a gritar nombres solo para empeorar el caos.

Yo apenas podía concentrarme.

Seguía sentado en ropa interior, todavía demasiado consciente de todas las miradas que habían caído sobre mí después del beso de Nicole. Y lo peor era que ella seguía evitando verme directamente desde el otro lado del sofá, riéndose nerviosa mientras jugaba con el borde de su vaso.

Pero cada vez que nuestras miradas se cruzaban…

algo distinto aparecía en ella.

La botella giró y otra vez la señaló a ella.

—Ok, Nicole —dijo una de las chicas del grupo entre risas—. Tú decides.

El ambiente entero reaccionó inmediatamente.

Silbidos.

Bromas.

Comentarios.

Y honestamente… el corazón me empezó a golpear tan fuerte dentro del pecho que apenas escuchaba otra cosa.

Porque Nicole sí estaba considerando la idea.

No parecía presionada.

Ni incómoda.

Parecía curiosa.

Sus ojos recorrieron el grupo apenas un segundo antes de detenerse en el mismo chico que había besado.

La pequeña sonrisa nerviosa que apareció después en su cara probablemente me destruyó más que el beso mismo.

El grupo reaccionó de inmediato cuando ella dijo su nombre.

—Nooo.

—Nicole vino peligrosa hoy.

—Pobre Diego.

Sentí varias miradas caer sobre mí otra vez, pero apenas podía apartar los ojos de ella.

Porque Nicole seguía riéndose.

Nerviosa.

Sonrojada.

Y completamente viva.

Como si una parte suya todavía no pudiera creer que realmente estaba haciendo eso… y otra parte estuviera disfrutándolo demasiado.

Ally observaba todo desde el sofá con esa expresión satisfecha que aparecía cada vez que veía a alguno de nosotros cruzar un límite nuevo.

Cuando Nicole se levantó, su falda corta se acomodó apenas sobre sus piernas y el chico hizo lo mismo casi inmediatamente después. Hubo silbidos y comentarios mientras ambos empezaban a caminar hacia el pasillo.

Y fue ahí donde Nicole finalmente me miró.

Solo un segundo.

Pero suficiente.

Porque en sus ojos no había culpa.

Había emoción.

Como si quisiera saber qué se sentía llegar un poco más lejos.

La puerta del cuarto se cerró al final del pasillo.

Y el apartamento entero explotó entre gritos y risas.

Yo seguía intentando respirar normalmente. Porque la imagen de Nicole desapareciendo con otro hombre mientras yo seguía prácticamente desnudo frente al grupo estaba destruyéndome la cabeza demasiado rápido.

Ally se acercó lentamente hasta sentarse junto a mí en el sofá.

Demasiado cerca.

—¿Sigues vivo? —preguntó divertida mirando de reojo hacia mi ropa interior.

Solté una risa nerviosa pasándome la mano por el rostro.

—No estoy seguro.

—Mhm… —murmuró divertida—. Pues tu cuerpo parece bastante seguro de que le gusta esto.

Varias personas alrededor soltaron carcajadas y yo negué con la cabeza intentando ocultar la sonrisa nerviosa que seguía escapándoseme.

Pero Ally seguía observándome demasiado bien.

Como siempre.

—Te conozco demasiado, Diego —murmuró inclinándose apenas hacia mí—. Y honestamente… creo que llevas semanas queriendo exactamente esto.

No respondí.

Porque escuchar la risa lejana de Nicole al otro lado del pasillo hizo que el corazón me golpeara todavía más fuerte.

Y parte de mí sabía perfectamente que Ally tenía razón.

Nicole se reía con el otro chico, su cara sonrojada le daba a entender al otro hombre que todo estaba bien. Él la beso fuertemente su lengua la estímulo y sin pensar dos veces dejó que aquel hombre le abriera la blusa, dejara al descubierto dos jugosas tetas que succionó apenas pudo.

Nicole gimió con fuerza, estaba segura que se había escuchado fuera del cuarto, pero no le importó. Sin hacer preguntas bajo su seductora cadera hasta el piso y sin pedir permiso comenzó a desabotonar aquel pantalón… una verga diferente saltó sobre su cara inocente.

Nicole se mordió el labio con placer y sin pensar dos veces, su boca se tragó entero a aquel chico que ahora jadeaba con fuerza. Su lengua recorría desde la punta hasta la base con frenesí mientras sus tetas se movían al ritmo de la mamada.

Su pene lo sentía jugoso, con un sabor nuevo y adictivo.

Fue allí cuando sintió esa mano masculina sobre su pelo guiándola hasta la base… ella chupo con fuerza y al mover su cara como si fuera un agujero de placer pudo sentir en su lengua como un líquido caliente salía de aquella verga…

El semen inundaba su boca con un sabor diferente y sintiendo el corazón agitado decidió que el asunto había ido muy lejos, trago ese semen y se levanta viendo a los ojos al otro hombre.

Sus tetas seguían al descubierto mientras un hilo pequeño de semen le colgaba su labio…

—Estuvo divertido… dijo el hombre

—Yo también me divertí… contestó ella.

Cuando Nicole volvió al apartamento unos minutos después, el ambiente entero cambió otra vez. Porque ya no parecía la misma chica que había entrado a esa fiesta.

Ally me observó con una pequeña sonrisa.

—Bueno… —murmuró divertida—. Me toca.

Ally se levantó, me tomó de la mano y sin esperar realmente su turno me llevo al cuarto de la mano. Mientras Nicole y el otro chico se sentaban juntos ante las otras miradas.

Una vez en el cuarto, Ally se desnudó completa frente a mi y sacándome la verga empezó a masturbarme… —Quiero que te vengas en mi cuerpo pensando en lo que acaba de pasar…

Ally tiene un cuerpo pequeño pero absurdamente sexy. Caderas anchas, cintura corta y un trasero redondo y grande muy delicioso. Sus piernas suaves y marcadas eran peligrosas. Sus pechos medianos, naturales y redondos, con pezones pequeños resaltaban mucho sobre su piel cálida.

Yo solo la miraba mientras ella con su mano me masturbaba dándome besos con mucho aliento.

—Justo aquí tu novia estuvo con otro hombre… ¿eso te gustó?

—Sí, dije…

—Para eso estamos las mejores amigas. Para que esa verga duro que ya todos vimos no se desperdicie

—Uhhh… gracias… dije entre jadeos

—¿Sabes ahora aquí todos creen que tienen una relación abierta… dejarás que ella siga jugando?

—Sí

Mi pene soltó un gran chorro de semen, a lo que Ally, quien ya lo esperaba, lo atajo con su cara…

—Verdad o reto… dijo Ally mientras se vestía, pero sin limpiarse el semen de su boca..

—Reto. Dije…

—Quiero que te pongas la ropa tuya que está en el sillón, ya es hora de que te dejemos descansar… Pero… esta ropa interior, es mía…

No entendí lo que Ally dijo hasta que la vi salir del cuarto con mi ropa interior en sus manos.

Mi verga estaba dura otra vez cómo si todo hubiera sido demasiado…

Salí desnudo ante un grupo que aplaudía y mujeres (incluyendo a Nicole) que me silbaban.

—Tiene una buena verga la verdad

—Tienen que invitarlos más a seguido

Sonaba el ambiente

—Recuerda que tienes que tener cuidado con lo que deseas. Me recordó Ally mientras me sentaba a la par de ella. Frente a nosotros Nicole y el otro hombre nos veían de reojo…

—No tengo miedo. Le susurré a Ally sabiendo que… no debía retar a esa mujer. Pues esto solo era el inicio.

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