Desde hace un par de años que me culeo a la que fue la enfermera de mi madre, ya fallecida. La cuidadora de mi madre en esa casa de ancianos es una niña peruana, preciosa y caliente. Durante meses me mostró sus ropitas intimas hasta que me decidí y me declaré enamorado. Pero era su culo el que tenía embobado, es flaca, bonitas tetas y lindo rostro. Vive con su marido, igualmente joven, de 30 años, y según supe después le da sexo una vez por semana. Desde que me la culeo, me ha confesado que su vida sexual mejoró y el marido está más feliz.
Le inventó la historia a su marido, de que ganaba unos pesos extras haciendo horas suplementarias en el hogar de ancianos donde aún trabaja. Pero soy un vicioso sexual, y soy yo quien paga el equivalente a las horas extras, entonces jueves y viernes tengo sexo con la joven peruana y le hago todo tipo de perversiones, eyaculación facial, lluvia dorada, sexo anal y vaginal, etc., la chica ya ha puesto en práctica con su novio las perversiones que hacemos juntos. Me contó que una noche el novio le preguntó si le gustaría tener dos penes para probar y ella le dijo que sí. Y además le dijo que sabía con quien se acostaría y le hablo de mí.
La chica me contó lo hablado con su marido y la pareja me invitó a cenar a su casa, acepte, sabiendo que ella se calentaba con la idea y que el marido estaba entusiasmado y por lo tanto haría lo imposible por facilitar el sexo grupal, pues la sola idea lo deja erecto. Cenamos, y jugamos un aburrido juego de naipes, pero por debajo de la mesa el marido le metía mano a su mujer. Me hice el sorprendido y pregunte si podía tocar también, un muslo flaquito quedo en mi mano que se desplazaba rápidamente hacia la vagina peluda de mi amante.
Propuse ir a la cama, el marido dijo rápidamente que si, ella no dijo nada pero se levantó de la silla y se quitó las pantys negras, luego la blusa hasta quedar semi desnuda. Fuimos a la pieza, bastante humilde y desordenada, me acosté desnudo y la niña me comenzó a mamar rítmicamente, mientras el marido le besaba y lamía la concha y el ojete anal. El joven marido lucia una espectacular verga de más de 25 cm, preciosa, que comenzó a refregar entre mis nalgas, un sentimiento de placer me inundó y me deje llevar, el chico era bisexual y gustaba penetrar hombres.
Yo que nunca me he declarado gay, pero me dejé llevar por la situación y mientras estaba en cuatro mamándole la concha a ella, sentí que el joven deslizaba su verga entre mis nalgas para penetrarme. En síntesis, fue delicioso. Finalmente, el joven se sentó en la cama su esposa mirándolo de frente se sentó en su verga y yo abrazando a la chica, la penetre por el ano. Nos movimos como 10 minutos y eyaculé.
El marido de la chica me llama, se acerca y me besa en la boca, sentí asco, luego me muestra su verga y me hace una señal, voy como sumiso en cuatro me subo encima del hombre y le regalo mi trasero; un trozo de miembro masculino caliente y duro me entro por el ano. Me moví rítmicamente y el joven eyaculó en mi conducto anal. Mi primera experiencia homosexual fue deliciosa.
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Muy pero muy buen relato, necesitamos segunda parte y con más detalles. Saludos
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