Economista y prosti: Diversión y wncuentros (2)

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T. Lectura: 10 min.

¡Hola! Continuación del relato anterior.

—¿Y cómo coordinaríamos? No tengo efectivo conmigo. No tengo condones, solamente tengo esta sorpresa que me han dado y mi deseo de cogerte. Y agregó: “disculpa lo que he dicho, Tommy, pero tu mujer es… incomparable”.

—Eduardo, honestamente, nos pareces buena persona, nos lo hemos comunicado con señas imperceptibles para ti, pre acordadas, ya se solucionará el tema de arancel, si lo aceptas. Pero debes saber algo antes de concretar, el tema de condones no nos preocupa pues somos intransigentes acerca de requerimientos de salud. Análisis de salud impecables, o no hay relación.

—¿Pero entiendo bien? Debería esperar a hacerme análisis, y eso demora. Y por cierto, ¿estoy entendiendo bien? ¿Te podría coger sin condón y acabarte adentro? ¿Es así?

Eso es algo que impacta a quienes comienzan a conocerme, les cuesta creer que podrán tenerme al natural, que recibiré su semen con placer, tal como la naturaleza lo ha dispuesto. Ésto prácticamente es un “deal maker” o sea, un argumento que suele ser decisivo para cerrar un negocio.

—Has entendido perfectamente, terció Tommy, y no te preocupes por los análisis, un médico conocido puede llegar en quince minutos y con una gota de sangre de cada uno, en menos de media hora tendremos los resultados de los tres para tu y nuestra tranquilidad, y podrán disfrutarse a gusto.

—No salgo de mi asombro, has dicho que nos disfrutemos, no que yo disfrute.

—Solamente concebimos el disfrute completo de los involucrados, no estarás con una prostituta de “una hora por reloj”, y acaba rápido que debo cocinar.

Ya has visto, y verás más; gozaremos todos cada cual a su manera, te hemos invitado a casa, podremos hacerlo a futuro en Montevideo o en nuestra casa de campo sobre el río S.L. o cumplirte deseos especiales o fantasías.

—Acepto, exclamó Ed. Pero ahora quiero que me bese. —Te besaré y me voy a prepararme dije. Lo besé, le metí la lengua lo más que pude, llevé sus manos a mis tetas unos segundos, y me fui.

Tommy llamó al médico recomendado por nuestro médico de Montevideo, y yo me fui a prepararme. Tenía un plan respecto a mis honorarios, y quería empezar a cumplirlo.

Esperando al médico ellos quedaron conversando. Ya liberados de toda reserva, profundizaron quienes somos y quien es él, se enteró del excelente nivel de mis 67 machos, él sería el 68, y de que ninguno me ha abandonado, de que algunos pocos han llegado a status de “novio” y de que han llegado a invitarnos viajes (Ricardo a París, ¿recuerdan?). Mientras tanto, me preparé para el “avance hacia el dormitorio”, que ya me parecía cercano (y yo ya estaba caliente y deseándolo).

Me puse un delicadísimo y súper original al babydoll, comprado por la web desde oriente (se imaginan desde donde), a ver si se los puedo describir:

Por debajo como si fuera una prenda interior, el verdadero babydoll, cortísimo, digamos medio culo al aire, en encaje color beige clarísimo, que complementaba muy bien el tostado de mi piel, pero al frente, al frente casi nada. A la altura de los senos, cortes verticales que transformaban la tela en tiras paralelas de un centímetro de ancho, y se habían retirado dos de cada tres tiras… el paso previo a la desnudez total, con la zona central de las tetas escapando a través de las ranuras.

Por encima del babydoll, que frontalmente apenas llegaba a mis pelitos, y cayendo libres como cascada, desde su cuello, a modo de falsa “cota de malla”, decenas de hilos dorados de unos dos milímetros de diámetro, todo alrededor del cuerpo, obvio.

Me encanta el efecto que hacen al caminar desfilando o al hacer un giro rápido. Además estando parada unas tetas privilegiadas como las que tengo, escapan del babydoll y de la cascada de hilos dorados, asomándose para disfrute de quienes ven.

Pensé que no debería demorar en llegar el médico, y acerté, pues me puse calzado adecuado de interiores, una bata negra larga opaca y fui a la sala. Justamente llegaba el médico. Tommy lo saludó, le reiteró brevemente lo ya conversado y (por delicadeza estaban alejados) convinieron sus honorarios luego de una conversación un poquitín larga.

Rápidamente procedió al mínimo pinchazo a cada uno para obtener nuestras muestras y yo lo saludé para ausentarme a dar mis toques finales. En solitario, me perfumé adecuadamente en todas las zonas adecuadas.

Pasados unos treinta minutos, entró Tommy al dormitorio, tomó el dinero necesario para los honorarios del médico y me lo entregó. “Amor, debí acceder a que tú le entregues el dinero al doctor. Pero despojada de la bata, pues desea verte”.

Sonreí, gajes del oficio, y nunca se debe contradecir a un médico que ha tenido la delicadeza de acudir a casa a esas horas.

Pero acudí de bata. El médico nos comunicó que los tres análisis estaban perfectamente bien. Y entonces un poco teatralmente me desaté el cinturón de la bata, la dejé caer al piso, me descalcé y comencé a girar, cada vez más rápidamente, casi como los derviches. Los hilos dorados se ponían horizontales, el babydoll dejaba ver casi todo mi cuerpo. Me detuve al borde del mareo, miré al doctor y pregunté: “¿Satisfecho doctor?”. —Muy satisfecho. Muchas gracias.

El médico se retiró acompañado de Tommy, y al irse, le dijo que había guardado nuestro teléfono y que esperaba volver a vernos. Creo que había entendido todo…

Mientras tanto le pedí a Ed que me diera unos minutos más, pues se había neutralizado el factor sorpresa con esa vestimenta. Accedió gustoso, pero antes nos besamos y volvió a tocarme las tetas y a admirarlas (realmente le gusté, ja ja, o era mucha abstinencia desde que su mujer viajó a N.Y. Busqué entre toda la lencería disponible, y me dije que “menos es más” . Teniendo presente cuánto gusta de mi culo (de todo mi cuerpo en realidad), decidí esperarlo luciéndome casi desnuda. La elección me resultó clarísima, una tanga hilo, con hilo grueso, de color negro. Contrastando con las sábanas blancas de seda, que había colocado para causar la mejor impresión.

La posición, ya la imaginan, la “posición odalisca” de espaldas a la puerta del dormitorio, recostada al centro de la cama, lamentando que aquí había una queen size y no king size como en nuestras casas. Llamé por teléfono a Tommy. Vino al momento to y me ayudó a perfeccionar la postura, centró bien el hilo de la tanga para que abriera levemente mi trasero, y me cubrió con la sábana superior. — Por favor, que venga desnudo, sugerí, y tú ven con él pero en bóxer, para entregarme levantando la sábana. Se fue, dejando la puerta casi cerrada,

Tres o cuatro minutos después, Tommy abrió la puerta y anunció: “amor, tu nuevo hombre está aquí” .

Entraron, yo, de espaldas a ellos en mi pose odalisca, no los veía.

—Eduardo, es el momento, te entrego a mi mujer una gran persona y muy amorosa, no nos defraudes. Sé que ella es la mejor putita y te dará satisfacción. Y corrió la sábana hasta dejarme totalmente al descubierto. Hagan lo que deseen, buenas noches… y se retiró.

—Gracias Tommy, acertó a decir Eduardo.

Me di cuenta que debía estar contemplándome, se tomó su tiempo, y sentí que se acostaba detrás de mí. Sentí el miembro rozando mis nalgas, su brazo derecho pasó sobre mi cuerpo a acariciar mis tetas. Luego su dedo mayor acarició mis labios, abrí la boca y cubrí su dedo con saliva, el cual llevó a rozar mis pezones. Cada vez más, su miembro se restregaba y se abría camino, jugando entre mis nalgas. Me susurró al oído: “¿Me entregarás el culo putita?” (La sutileza no es lo suyo ja ja). “cuando quieras” le respondí , pero primero lo tradicional, ¡mi chuchita está sedienta!

Me hizo girar a dejarme boca abajo, volvió a alabar mi culo “hermoso en cualquier posición” dijo, “tan bien abierto al medio, firme”, y entonces me quitó la tanga.

—Párate por favor, quiero verte desnuda, detalladamente. Me paré frente a él que se había sentado al borde de la cama. Giraba lentamente, a veces me tocaba los pezones, a veces la concha, y le acercaba los dedos a su boca. Se paró a besarme y aproveché a ver bien su miembro y huevos, unos lindos huevos rasurados y un miembro erecto, totalmente “promedio”, ni largo ni corto ni grueso ni delgado. Pero aparentemente bien duro. Comenzó a frotármelo por los labios vulvares mientras nos besábamos. Ese frotamiento me encanta, pero sabía que si se prolongaba mucho él se podría acabar afuera pues llevaba más de una semana sin coger.

Me recosté boca arriba, le señalé mis tetas, y comenzó una de las lamidas y chupadas más deliciosas que me han hecho. Realmente lo hace muy bien. Recorre todo lamiendo por encima, por debajo, los costados hasta las axilas (nunca me habían lamido las axilas y me encantó, y después me hizo más cosas), me acariciaba, chupaba y mordía los pezones. Fueron varios minutos de esos juegos y luego, a besarnos. Le apliqué una técnica favorita de Tommy, sin abrir la boca, apretar sus labios entre los míos, bien mojados, de pronto pasar mi lengua por sus labios para que abra la boca y entonces trenzar las lenguas… y luego volver a empezar.

Me seguía acariciando las tetas y el culo, y noté que su miembro buscaba mi gruta desesperadamente.

Abrí un poco más mis piernas para facilitarle la tarea, estaba en misionero, besándonos, y fue encontrando el camino hacia el lugar deseado.

Estaba húmeda, excitada, ¡me encanta cuando me estreno con un hombre nuevo! Y deseaba que se sintiera muy a gusto.

De a poco fue encontrando mi raja, no sólo yo estaba húmeda, también su pija goteaba pre cum.

Lo sentí enfilarse bien en mi tesoro y empujar, entró suave y rápidamente. “Ayyy , sííí” exclamó, al tiempo que yo lo tomé de las nalgas y lo atraje hacia mí, clavándole con cuidado las uñas.

Tomé la iniciativa de moverme un poco y él acompañó. Su verga se deslizaba fácil e te dentro de mí, a veces la metía a fondo, a veces me hacía vaivén teniendo sola e te la cabeza de la verga dentro de mí.

Y era previsible, en dos o tres minutos, una especie de quejido surgió de su garganta, al tiempo que me llenaba (en serio , abundante) de su licor masculino. No sé cuántos chorros fueron, pero sentí que era mucho, tibio, y fue muy placentero. Hizo un esfuerzo por seguir, pero estaba yo tan resbalosa y llena de fluidos de él y míos que se salió con la verga todavía dura.

Miró como todo se escurrió fuera de mi concha, recogió lo que pudo con su miembro y me lo volvió a meter dando cuatro o cinco enviones más.

“Gracias amor”, fue una exclamación que se me escapó sin intención. Se tiró a mi lado, se la chupé para limpiarlo, ¡primera chupada! Y como es tradición en mí, guie una de sus manos a que la pasara sobre mi concha y la llevara a mi boca. Luego lo besé, otra tradición mía…no me rechazó, mostró que le gustaba.

Inevitablemente, nos acariciábamos, jugamos y conversamos. De inmediato preguntó algo que seguramente lo intrigaba desde poco tiempo antes cuando me vio en el pasillo del edificio.

—Cuando te vi abriendo la puerta del apartamento a un señor mayor, ¿era un cliente? ¿Puedo saberlo? Simple curiosidad ja ja.

Me tomé mi tiempo antes de responderle, lo besé, comencé a acariciarle la verga, fingí que trataba de recordar…

—Ahhh, sí, un día de mañana, relativamente temprano, ¿verdad?

—Sí.

—Mmm no, no era un cliente, era mi papá que llegaba.

—¿Tú papá? ,¡Pero si estabas con poca ropa! Lo recuerdo muy bien.

Me recosté encima de él, todo mi cuerpo a lo largo del suyo, lo besé nuevamente y y lo miré fijamente a los ojos, sonreí y le dije:

—Sí, mi papá… ¿te da celos? Lo dije cultivando mi supuesto lado provocador.

—¿Celos de tu padre?

—¿Los tienes? No puedo ser exclusivamente tuya…

—Pero…

—Adelante, pregúntame, le dije, y lo besé metiéndole la lengua a fondo.

—Me cuesta preguntarte, pero entonces ¿acaso cogen?

—¿Celoso? ¿Molesto? ¿Escandalizado?

Supe la respuesta al sentir instantáneamente que él comenzaba a tener una nueva erección, lo sentí claramente en mi vientre apoyado en el suyo.

Me restregué contra él. —Es un secreto que pocos clientes saben, pero ya te dijimos que decidimos confiar en ti.

—Me excita enormemente, ¿y Tommy lo aprueba?

—No solamente lo aprueba, unos días antes de seducir a papá, ya había estado con su padre, con total aprobación de él.

La verga de Eduardo, bajo mi cuerpo, ya luchaba por enderezarse totalmente.

—Putita, dame el culo, por favor, no resisto mas todo esto, quiero culearte.

—Lo mereces, me comprendes, pero por favor, no acabes adentro, donde quieras pero no adentro… y quédate así por favor. Me has dicho que te gusta mi culo, lo vas a apreciar y prepara a gusto. Me paré encima de la cama, su verga saltó como impulsada por resortes, totalmente dura.

Me paré encima de su cara, abrí un poco las piernas, y pregunté: “¿te gusta?”

Veo la raya perfecta, las dos mitades duras, hermosa tú y tu culo.

Comencé a bajar mi cuerpo, hasta quedar con mi culo sobre su cara. “Prepárame” le dije.

Su lengua comenzó a trabajarme el esfínter, mojada, ágil, me lo lamía y a veces simulaba penetrarme con la punta. A veces sí iba a la concha a lamer un poco y volvía al dorado orificio con más brío.

Llegó el momento de una falange de un dedo, que previamente me dio a chupar, luego fue el dedo entero. Mientras la otra mano me acariciaba las tetas.

—En cuatro, sugirió. Me puse hacia adelante y liberé su cuerpo. Levanté bien las caderas y con las dos manos le abrí el deseado camino. Sentí saliva cayendo en mi esfínter y su glande apoyándose. Me preparé a gozar, no habría sufrimiento pues no la tiene grande. Y gocé cuando empujó metiéndola de a poco. Lo sentía entrar y salir en un vaivén rítmico, disfrutable, en una de esas se salió y me la metió a fondo de inmediato, divino.

“Más de eso” pedí, y respondió con mete saca, mete saca continuó, con un brazo hacia atrás, llegué a acariciarle las bolas “Ahhh” dijo.

Y recordó que debía acabar afuera.

“Acostada” fue su pedido. Y entonces dijo “Que hermoso culo, se cierra de inmediato” y se masturbaba, sentí el chorro cálido en el nacimiento de mi raya al final de la espalda. Uno y otro y otro chorros, aún tenía abundante leche. Sentí el esperma correr entre mis glúteos, lo sentí pasar por mi esfínter sentí que algo llegaba hasta mi concha, deliciosa sensación. Entonces un nuevo pedido de Ed me llevó a acostarme boca arriba en la cama. Se acostó perpendicular a mí, yo no entendía, hasta que su verga enfrentó mi axila… entonces comprendí…

Logramos que su pija estuviera en mi axila y comenzó a moverse como si me cogiera… primera vez en mi vida, y me gustaba.

Finalmente agitado volvió a tenderse a mi lado.

“Gracias” murmuró.

“Soy yo quien te agradece” le dije, y comencé a acariciarlo todo. Mientras tanto ya sentía todo su semen secándose en todo mi trasero. Lo invité a ducharnos y corrí hacia el baño. Me tendí en la ducha, mirando al piso, sin abrir la regadera. Captó la sugerencia y un fuerte chorro regó mi espalda por segundos. Me giré y dirigió el chorro a mi axila, que sirviera de refugio a su verga. Y entonces, cuando me puse de pie, me besó, abrimos la regadera y el agua caliente se llevó nuestro cansancio.

Conversamos, rendidos, nos acariciábamos, me aseguró que me pagaría, y le dije que estaba pensando en una propuesta muy especial. Finalmente, eran ya las 2 am me preguntó si debía irse, si quería dormir con mi marido.

—Solamente si tú quieres irte. Me encanta cuando los amigos pernoctan conmigo, es algo muy dulce; y Tommy ya está acostumbrado, aunque seguro le hubiera gustado ver como me sodomizaste.

—¿Entonces puedo quedarme la noche? —Te lo dijimos, el servicio es a tu satisfacción, por eso cobro mucho, te puedes quedar ahora, desayunar si quieres, y cogeremos mientras tengas fuerzas, así es mi manera de relacionarme con mis amigos, a los que casi nunca llamo clientes.

—Quisiera algo…

—Dime, con confianza…

—Ambos estamos cansados, me encantaría dormirme mientras me la chupas.

Así se lo hice. Comencé una chupada lenta, mezclada con lamidas, se la chupaba con suavidad, a veces le lamía el culo, a veces le jugaba con la punta de un dedo en el ano y volvía a chupársela y a lamerla. Lógicamente, no había signos de erección, solamente sus caricias y algún beso. Hasta que noté que estaba dormido. Suavemente me arrimé a él y me dormí yo también.

A eso de las 6 a.m. desperté. No pude contenerme y comencé a acariciarlo. Despertó y me miró sonriente. “Gracias por despertarme así, me encantó dormirme mientras me la chupabas” “Fue un placer” le dije.

—¿No se molestará Tommy? —Te aseguro que no, él me d su respaldo incondicional ahora que he descubierto que esto me encanta, y también le gusta a él participar a veces. Ya te dije que a veces ayuda a que me empalen por atrás, hasta me prepara. Y otras veces, hacemos algo muy muy especial.

—Quisiera saber qué es eso tan especial que hacen a veces…

—Cuando los tamaños lo permiten y el amigo lo acepta, nos gusta hacer doble vaginal. ¡Llego al delirio cuando acaban los dos!

—Mmm podríamos hacerlo. —Si aceptas me encantaría, hasta lo hemos hecho con Tommy y mi papá o el suyo y con amigos, obvio. Siempre lo hacemos con uno de frente y otro detrás, dime tu preferencia.

—Me gustaría de frente a ti, para verte, besarte, acariciar estas hermosas tetas, y al decirlo comenzó a chuparlas. Dile que venga y entre filmando y ponte de espaldas a la puerta.

Llamé a Tommy, le dije “hola amor, puede haber doble p” ven sin apuro, así te esperamos ya en forma, al entrar, filma.

Eduardo se situó frente a mí, ambos de costado, la verga ya dura, me manoseaba toda y yo también a él, me acariciaba los pelitos, con una mano me ensalivó la concha. Jugamos a enlazar las lenguas. Me pasó saliva a la boca y yo llené la suya con mi saliva. Me pellizcaba los pezones.

Entonces me penetró, sin urgencia, con suavidad, yo pasé mi pierna libre por encima de las de él para abrirme más. —“Seguro tu culo se verá de maravillas”. En ese momento llegó Tommy, filmando, Ed lo oyó llegar y dijo: “por favor Tommy fílmala bien de atrás, quiero ese recuerdo para verlo siempre” y aumentó su ritmo de vaivén, que se apreció perfectamente té en la filmación.

Mi marido se situó detrás de mí, erecto como siempre y habiendo untado gel en su miembro.

Buscó varias veces entrar a mi concha ya ocupada, y finalmente me entró, exclamé “gracias amor” y girando mi cabeza logré besarlo, para luego volver a besar a Ed.

Lo siguiente fue encantador. Sentía claramente sus dos pijas en mi concha, y luego ellos me dijeron que se sentían el uno al otro. A veces me bombeaban coordinadamente te entrando y saliendo al mismo tiempo, a veces iban a contra marcha y al meterla uno el otro la estaba sacando.

Era inevitable, les pedí que bajaran el ritmo para acabar yo, gemí, temblé, me sentí cerca del desmayo y me recuperé. Y llegó el turno de ellos, Tommy acabó primero, súper excitado, y luego Ed, con menos semen pero igual de caliente.

Los hice poner lado a lado, les chupé los miembros a ambos. “Que lindo todo, amor” dijo Tommy.

“Tommy, tu esposa es una joya” acotó Eduardo mientras yo reía divertida.

No dudé, quería fidelizar totalmente a Eduardo.

—Edu, lo llamé Edu, quisiera que te quedes a desayunar, algo sencillo, tostadas con miel o mermelada y capuchino, Tommy puede ir a buscar pan fresco.

—¿Podríamos hacer eso?

—Con gusto dijo Tommy, y fue a vestirse y a hacer la compra.

Hasta aquí , queridos lectores, éste capítulo, más largo, mucho más largo de lo previsto. Pero prometo publicar la tercera,parte antes de dejar de publicar hasta noviembre, como ya les había hecho saber. Un par de contratos increíbles me tendrán retenida sin poder escribir más. Pero valdrá la pena.

Seguiré hasta terminar de contarles cómo continuó esta hermosa relación con Ed.

Besos

Sofía.

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