Economista y Prosti: Un juego muy especial (2 – final)

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T. Lectura: 6 min.

—“Que cogida”, creo que dije. Y recuerdo a Tito diciendo “¿Vale la pena le entrega, verdad Tommy?” Y Tommy: “Sí, pero quiero que la vuelvas a coger. No terminemos todavía, la quiero bien satisfecha para que yo pueda recuperarme en los próximos días y tener fe para intentarlo”.

—De aquí no te vas sin cogerme más y más, le dije a Tito.

Recostados en la cama, Tommy nos miraba, vestido y sentado en una silla al costado del lecho. El miembro de Tito, ya blando y limpio por una lamida post coito, seguía gustándome mucho. Ahora, blando y caído seguía siendo grueso y largo, tanto que caído su longitud era superior a la de su escroto. La piel volvió a recubrir el glande, cuya punta y su orificio asomaban en la abertura del prepucio. Recostado a mi lado, una de sus manos pasaba cada pocos segundos por mi conchita. Recogía la leche que iba escurriendo desde el fondo de mi vagina, y me pasaba la mano por los senos, jugando con los pezones. Cada tanto, su lengua recorría todo mi pecho “para disfrutar del sabor de tu flujo”, sin preocuparse de que también había semen suyo.

—¿Ves Tommy? Así tienes que tratarla después de cogerla…

—Y no dormirte, como últimamente hacés, acoté, siguiendo el juego.

Una de mis manos acariciaba sin parar aquel miembro que me había dado placer. Y en ese tiempo acariciándolo, seguía obteniendo placer. Deslizaba mi mano sobre la pija blanda y voluminosa, a veces retiraba la piel hacia atrás y un dedo llevaba mi saliva al glande, luego le corría la piel hacia adelante. De a poco, fue llegando una semi erección… ¡Que divino verlo a media dureza, largo y grueso, cayendo hacia el costado del cuerpo de Tito!

No me cansaba de acariciarlo y jugar con él. Y no pude resistirme, me lancé a chupárselo, una chupada larga y plena de deseo, una mamada como debe ser. Al mismo tiempo, le ofrecí toda mi entrepierna a chupar. Y vaya si lo aceptó y disfrutó yendo de mi concha al esfínter, que ahora, en 69, tenía frente a sus ojos.

—Que hermoso culo, es rosadito y casi liso… al tiempo que lengüeteaba el esfínter y luego jugaba a meter la punta de un dedo.

—Será tuyo cuando quieras, dijo Tommy, a ella le gusta pero no he tenido fuerzas para hacérselo desde hace un tiempo.

Entre juegos y chupadas, la erección de Tito volvió a ser full, y mi cuevita nuevamente ardía de deseo. Decidí aprovechar y lo monté en vaquerita. Pero le pedí a mi amor que me ayudara. “Amor, ayudame a ponerla”. Tommy se acercó desde la silla que ocupaba, tomó la verga de Tito con una mano y la sostuvo bien vertical. Busqué la posición exacta y me la fui metiendo hasta tocar la mano de Tommy , que entonces soltó el miembro de Tito, que me entró hasta el fondo.

No me di cuenta, pero entonces Tommy filmó desde atrás como yo subía y bajaba sobre el instrumento de Tito. Con primeros planos de mi cuca estirada, parecía un aro de goma a punto de romperse, perfectamente adaptada recibiendo el palo de mi (nuestro) cliente. Mientras tanto, me incliné hacia adelante a besar a Tito y él me acariciaba las tetas mientras nos besábamos.

A veces sus manos bajaban a mis nalgas y me las empujaba como queriendo que me entraran dos o tres centímetros de pija que quedaban afuera. Quería provocarlo más, y le dije: “Dame en cuatro”… la sacó, me puse en cuatro y cuando me la metió fue un goce total. Si el refrán dice “en cuatro todos la tienen grande” , ¡imaginen lo que es cuando de verdad es grande!

Aprovechó el vaivén para un par de mete saca que me volvieron literalmente loca, gritaba y gemía, y muy en mi actuación le decía a Tommy: “¡Mirá, mirá, así se coge!”.

—Ya volveré a hacértelo amor, te lo prometo…

Sentir que aquello salía de mí y volvía a entrar, me llevaba al éxtasis. En determinado momento me empujó hacia el costado, y caímos al colchón, ni se salió y quedamos en cucharita. Ahora sí lo vi a Tommy filmando. Me encanta esa posición y más me gustó cuando empezó a acabarme adentro nuevamente. Con una mano recogía el fluido que escurría alrededor de su verga y me lo untaba en las tetas. Seguía dándome placer aunque la verga se fue ablandando hasta salirse. Entonces se subió sobre mí y la limpió en mis pechos.

Tirados en la cama, Tito dijo: “suspendamos un rato el juego, y conversemos de nuestra realidad”.

Así lo hicimos. Contamos a Tito toda nuestra historia, desde la famosa pregunta inicial de Tommy hasta cómo sedujimos a su padre y al mío. Por supuesto le contamos de la existencia de un “grupo de embarazo”, y de cómo hemos comenzado a manejar la idea de sumar un integrante a ese grupo que acceda simplemente por pago, que desde luego deberá ser un pago extraordinario y con beneficios extraordinarios.

Y esa idea le encantó, “chicos, se me ocurre una idea para elegir a esa persona, denme algunos días y les haré la propuesta”… “Si vuelves con una buena idea, te regalaremos un lugar a ti si te interesa”. Y esa propuesta terminó de seducirlo.

Él nos contó de su vida, de su semi retiro dorado, de su divorcio que le costó una fortuna (pero no se arrepiente). De cómo cerca de su granja (o chacra como las llamamos en Uruguay) marítima, tiene a unos 50 km de allí un campo de cría de caballos criollos y de polo. Este dato me resultó apasionante, pues adoro los animales y supe que iba a querer que Tito nos invitara a Mary y a mí a visitar ese campo. Me pidió muchos detalles de mi (nuestra) decisión de intimar con papá y con el papá de Tony. Le encantó el relato de cómo seduje a mi suegro, de cómo estuvimos en el crucero y de cómo me le mostraba en la piscina y barbacoa de su propia casa.

De papá, le encantó la idea, la noche que logré seducirlo, de enviarle una foto y decirle que estaría sola en mi dormitorio…

Por supuesto, quedamos de volver a encontrarnos, y sobre todo, se comprometió a invitarnos a su campo de cría de caballos y también a su chacra marítima, y a enviarnos un borrador de su idea para seleccionar a un “preñador pago”.

De pronto, volvió a su papel de macho alfa frente a un marido poco motivado.

—Hay algo más que estoy seguro le falta a tu mujercita Tommy.

—¿Qué cosa?

—Buenas culeadas, de continuo. Hace un rato vi que lindo culo tiene, y cuando se lo chupé y lo lamí vi que estaba deseoso. Ahora se lo voy a hacer y quiero que mires bien, así te inspirás y volvés a ser el marido que ella merece. Y también quiero algo más.

—¿Te animás? Me preguntó mi amor… la tiene muy grande.

—Sííí, me muero de ganas de que me lo haga.

Tommy sacó del cajón de la mesita de noche un pote de gel.

—¿Y qué es eso que querés además? Preguntó Tommy.

—Quiero que hagas de fluffer anal, dijo Tito. Así vas tomando confianza.

Para los que no lo saben, un fluffer (mujer en general, pero a veces varón) es alguien que colabora en la filmación de pelis porno, para que los actores hombre lleguen al set de filmación erectos o semi erectos, y a veces, un fluffer varón dilata analmente a una actriz antes de que un miembro gigante la penetre. Son héroes nunca reconocidos, ja ja.

—Así que empezá a lubricarla y dilatarla para mí.

Tommy “obedeció”, en perfecta actuación de marido apocado.

—Si se me para, lo haré para verlos, dijo.

Y mientras Tito me daba su verga para que la mamara lentamente preparándola, Tommy me comenzó a lubricar primero la zona, luego el propio esfínter, luego de lamerlo uno o dos minutos.

Lo siguiente fue un dedo, después dos, bien lubricados y por último la verga “Por suerte la tengo bien parada”. Me la metió toda de una vez, como me gusta. Y luego de hacer vaivén digamos unas 10 o 12 veces, dijo que ya se sentía dilatado, y yo dije: “meteme tu tronco Tito”, pero acabame afuera.

Me acomodé bien en cuatro, la cabeza enterrada en la almohada, las manos agarrada a a la sábana, el culo bien hacia arriba, las piernas abiertas, y esperé.

No era mi primera vez con instrumentos de ese calibre, ya he soportado y gozado con Vic, Fred, Charles, vergas deliciosas y muy grandes o enormes (la de Charles, que además es negra e impresiona más).

Sentí como Tito acomodaba el glande en mi agujero, pacientemente buscaba la ubicación perfecta bien al centro de mi orificio ya pre usado por Tommy.

Cuando lo sintió bien ubicado simplemente dijo “Va” y me la metió hasta que pensé que llegaría al estómago. No se detuvo, a fondo. Yo grité y puede que hasta me oyeran de la calle. Pero era gozo . “Sí sí, sí, rómpeme el culo, dame verga como buen macho”, una excelente actriz ganándome lo mío, aunque por supuesto gozaba como poseída por el dios Príapo (lo cual era casi casi real). El vaivén era enérgico, en dos o tres empujes mi ojetillo ya pre dilatado se adaptó y todo fue goce auténtico. Ni les digo cuando comenzó a sacarla y metérmela de nuevo, sentía fuego, me mareaba, parecía perder la respiración y solamente podía pedir “más, quiero más”.

Mi culo ardía, y entonces comenzaron las nalgadas, alternadas a derecha e izquierda, una delicia complementada con los huevos pegándome en la concha. Su escroto seguía colgando, a diferencia de muchos hombres que se les, contrae al coger.

El mete y saca y las nalgadas seguía y seguían, y también seguía la paja que se estaba haciendo mi Tommy.

Al final me la sacó, con fuerza me dio vuelta y me puso boca arriba. Y entonces en un par de movimientos de mano se pajeó y me tiró la leche que le quedaba a la cara. La recibí complacida. Lo siguiente fue Tommy que me regó de leche de cara a tetas.

Los tres estábamos agitados, casi exhaustos, recuperando la respiración.

Y decidí llevar a su plenitud lo que hasta ahora papá, Tommy, mi suegro y mis novios me venían haciendo en forma limitada, casi tímida.

—¡Vamos a la ducha! Y fue casi una orden ja ja.

Me tiré en el piso de la ducha a ras de piso, y de nuevo ordené:

—¡Ahora me limpian!

Y disfruté de sus chorros fuertes y generosos, me regaron y limpiaron de la cara a la concha, me sentía como debe haberse sentido Dánae al recibir a Júpiter en forma de lluvia de oro, aunque mi lluvia no era de oro sino dorada. Aún me falta, progresar, pero pedirlo y recibirlo a gusto fue un gran avance.

Luego de eso vino una auténtica ducha para terminar de limpiarnos y refrescarnos.

Un rato más en la cama con Tito (Tommy nos dejó solos) acariciando su hermosa poronga, me fascina.

Luego nos vestimos, Tito se volvía a su chacra, y por supuesto, pasamos revista a esa inolvidable actuación.

Tito quedó más que conforme, y ya me (nos) adelantó que en el futuro me pedirá o nos pedirá nuevas actuaciones, también piensa invitarme a pasar noches en su chacra y por supuesto iremos a su campo de cría a disfrutar…

Fue el propio Tommy quien lo tituló como novio de pleno derecho, y casi seguro embarazador.

Por supuesto mutuamente nos recordamos con Tito que nos hará saber la idea que elabore acerca de cómo conseguir un “embarazador”. Con arancel fuera de serie.

A mis lectores: disculpen si hoy fui más explícita con el tema de la pre ducha, pero es que cada vez me gusta más, aun sabiendo que debo avanzar más, me falta el último paso.

Por favor, si les molesta me lo hacen saber y en el futuro no haré referencia a ello.

El próximo relato, por fin, será la segunda parte del emputecimiento de mi amiga Mica, y les comunicaré (esto llega con varios meses de atraso), de una sorpresa (buena) que ha surgido relacionada a ella.

Besos.

Sofía.

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