Inspirado en una historia que me contaron
“Te voy a contar algo que nunca le he confesado a nadie… y que en ese momento me hizo sentir muy culpable… pero también muy viva”
Esto pasó cuando todavía andaba con mi ex novio. El que te dije que era medio tóxico. Pero eso no es excusa… la verdad es que esa noche no pensé en él ni un solo segundo.
Fui a una fiesta con mis amigas. En la fiesta vi a un chavo guapísimo. Nos sonreíamos desde lejos, pero no pasó nada. Me fui a mi casa caliente, frustrada, pensando en lo que no pasó.
Salí del metro en mi estación… y ahí estaba él. Saliendo de otro vagón. El universo es muy cabrón.
Nos vimos. Nos sonreímos. Y sin decir una palabra, nos lanzamos a besarnos en pleno andén. Yo tenía novio en mi casa, probablemente esperándome o durmiendo. Y no me importó. De verdad, te lo juro, no pasó ni un milisegundo por mi mente. Solo sentí su lengua, sus manos en mi cintura, su respiración caliente.
Caminando, resultó que íbamos al mismo rumbo. Casi vecinos. Pasamos por una calle peatonal vacía, con bancas y juegos infantiles. Ahí nos sentamos. Yo sobre sus piernas, besándolo como si llevara meses deseándolo. Sus manos subían por mis muslos, apretaban mis pompis. Yo ya estaba mojadísima.
Y entonces él saca un condón de su bolsa. Me quedé viéndolo… y pensé: “Qué bien que este desconocido vino preparado, porque mi novio nunca trae ni uno”.
Me dio exactamente igual tener pareja. En ese momento, mi novio no existía. Solo existía ese miembro que ya se veía marcado en su pantalón.
Él se lo sacó, se puso el condón rápido. Yo ni lo dudé. Me levanté el vestido, corrí mi tanga a un lado, y me senté sobre él de espaldas. Sentí cómo me abría, cómo me llenaba. Y mientras me movía lento, con el vestido tapando todo, lo único que pasaba por mi cabeza era: “Ojalá mi novio me viera ahora”.
Me arqueaba para que mi chico desconocido sintiera mis nalguitas contra él. Movía mis caderas en círculos, apretaba, soltaba, subía y bajaba. No me importaba que fuera público. No me importaba que fuera un extraño. Y mucho menos me importaba mi novio.
Disfruté cada segundo. Sentí cómo él se ponía más duro dentro de mí, cómo empezaba a jadear. Cuando eyaculó, apretó mis caderas con fuerza y yo me quedé quieta encima de él, sintiendo cómo se llenaba el condón todavía dentro de mí.
Me levanté, me bajé el vestido, me ajusté la tanga. Ni siquiera le di un beso de despedida. Solo nos sonreímos y cada quien agarró para su casa.
Llegué a mi casa, mi novio estaba dormido. Me metí a bañar y mientras el agua corría, me masturbé pensando en lo puta que había sido. Y me encantó.
Esa noche le fui infiel a mi novio con un desconocido en una banca pública… y no me arrepiento. Me arrepiento de haberme quedado con mi ex tanto tiempo, pero de eso… jamás.
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Buen relato, límpio, atractivo, descriptivo y atrapa.
lo borraré y volveré a publicar mas picante
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