Entre mi esposo, Jaime y yo

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T. Lectura: 5 min.

Este relato se los contaré yo, Priscilla, con 24 años, tez aperlada, mido 1.50 metros, chaparrita, delgada talla petite, cabello negro y largo, hago ejercicio con mi esposo Fernando que me lleva menos de un año. Bueno, pueden conocerme mejor en los relatos anteriores donde Fer me describe mejor.

En la oficina que trabajamos, nos mandaron a una visita a una empresa en una ciudad cercana, nos acompañaría uno de los líderes de la oficina, Jaime, que es alto, güero de que su piel se pone roja fácilmente y con un cuerpo muy atlético por que anda muy animado en las competencias de resistencia que andan de moda, aunque tiene 48 años y está casado, padre de 2 niños.

La situación es que nos fuimos los tres, en el hotel donde nos quedamos, nos dieron las 2 habitaciones juntas, y eran de esos cuartos que tienen puertas compartidas para comunicarse por dentro.

Jaime siempre andaba ocupado con el celular y era como nuestro jefe en esa visita, si bien, es amable, suele ser muy serio y hasta pareciera que siempre anda de mal humor. Con Fer se lleva muy bien y conmigo diría que también, aunque es muy respetuoso, no bromea ni nada de eso. La visita sería llegar el jueves en la tarde y regresarnos el viernes en la tarde, sin embargo, pedimos nos cobraran la habitación para hacer check out hasta el domingo, pues queríamos pasarlo rico mi marido y yo, Jaime nos dijo que el si se regresaría según lo planeado.

El jueves llegamos tarde al hotel, pues llegamos directo a la empresa a revisar papeles, y cuando estábamos cenando en el restaurante del hotel, le dije a Fer que andaba muy caliente, Jaime nos acompañó a cenar y luego nos fuimos al cuarto. Recuerdo que de verdad andaba tan caliente que cuando mi esposo y yo estábamos fajando, me quité mi tanguita color lila y estaba una mancha de humedad y había hilos de fluido.

Fer y yo cogimos super rico, por que aparte nos prendía el saber que detrás de la puerta Jaime nos pudiera escuchar. Por la mañana, al salir, Jaime se veía muy guapo con su camisa y olía super rico, Fer notó que yo seguía hormonal y sin perderle la pista a Jaime, Fer me dijo que lo sonsacáramos, pero no me animé, además, es del trabajo.

Durante el día, Jaime no soltaba el celular, pero al parecer tenía problemas en casa; por la tarde nos contó que su mujer y el tenían una situación y que estaba estresado, nosotros le dijimos que se quedara el fin de semana y que los 3 pasaríamos un fin de semana de desestrés, sí, yo me sentía como puta ofreciéndome a ese hombre.

Jaime dijo que si, pregunto si podía seguir en esa habitación y le dijeron que si en recepción del hotel. Aunque era ya de noche, les dije que iría a la alberca para aliviar el calor, Fer y Jaime estaban cerca tomando pero yo si me lucía con un bikini rojo con adornos de color blanco, y cada que podía iba a tomar de la cerveza de Fer que estaba sentado en la orilla con Fernando.

Al llegar al cuarto, Fer y Jaime siguieron tomando en el cuarto de Jaime, dejamos las puertas que conectaban sin seguro, Fer sabía lo que hacía, yo me bañé, me coloqué una tanguita negra de encaje y un bra a juego que era una lencería bonita que había llevado para mi esposo, me puse una bata y fui a beber con ellos.

Entre que tomábamos y pasábamos el rato, les dije que me iría a dormir, deje la puerta entre abierta y yo me coloqué sobre la cama boca abajo, dejando mi culito, que pequeño, pero es redondito y paradito, Jaime estaba sentado en la cama de su cuarto y sabía que podía verme perfectamente, sin embargo, noté que cuando mi esposo fue al baño, fue a nuestra habitación y dejó la puerta abierta, yo retocé en la cama como estirándome y sabía que Jaime estaba mirando el show.

El sábado paseamos y fuimos de antro, nuevamente llevamos bebidas y cosas para el “after” y fue en nuestro cuarto ahora, Jaime empezó a tomar y a soltar que tenía algo de problemas con su esposa por un viaje que tenía, pero el alcohol lo hizo ponerse mejor. Platicamos y cuando estábamos ya felices por la bebida comenzó la plática caliente, de sexo, como siempre pasa.

Fer le dijo a Jaime que nosotros éramos muy calientes, y Jaime dijo que él y su esposa también, pero que últimamente por trabajo y cosas, ya no se daban su tiempo; entre más platicábamos, más nos prendíamos los tres, les dije que tenía el sueño de vender mi propio contenido íntimo en internet y ellos se rieron, Jaime me dijo que siempre es buen momento, Fer dijo que si, yo me reí.

Ya eran las 2 de la mañana y se escuchaba el ruido de bares y antros cercanos al hotel, nosotros seguimos platicando de mi fantasía, Fer le dijo a Jaime -¿te animarías a grabarnos con nuestro celular?, es más, a dirigirnos como película porno-, Jaime se río y solo se redujo a decir que eso lo ponía caliente.

Jaime me pidió sentarme de frente a mi esposo sobre sus piernas, Fer comenzó a besarme y a tocarme, después besó mi cuello y cuando su mano bajó a mi zona, Jaime interrumpió para preguntar -¿de verdad lo harán delante de mí?-, nosotros le dijimos que lo que él dijera, con lo cual, Jaime comenzó a decirnos cuando quitarnos prendas y como besar. Cuando mi esposo y yo ya estábamos prendidos y solo portábamos la ropa interior, Jaime dijo que paráramos por que se estaba poniendo muy cerdo, nosotros nos reímos y Fer soltó la granda -¿y si ahora yo te dirijo con Pri?-, Jaime quedó perplejo, empezó a balbucear sobre su esposa y cosas, así.

Tras un momento, Jaime tomó un trago a su bebida y se quedó en bóxer, comenzó a obedecer a Fer que le pedía besarme toda, tocarme y que metiera su mano por mi tanga, cuando Jaime hizo eso me dijo en voz baja, me encanta ponerme cachondo y tienes un cuerpecito que me lo quiero comer todo, yo me prendí y mi aroma a sexo salió, me moje y sentí como mi cuerpo se aflojó.

Jaime hizo una pausa y nos soltó -soy muy intenso, ¿hay problema?-, nosotros le dijimos que no y empezamos el juego, Fer estaba cerca de nosotros con el celular en la mano y con otra se masturbaba viendo como Jaime bajó a mi conchita, puso su nariz y abrió camino, me dijo que estaba muy mojada y que olía delicioso, yo solo miraba algo nerviosa pero muy caliente.

Jaime me jaló de la cintura y comenzó a pasar su lengua por la conchita y mis muslos hasta llegar a meterla dentro de mí, luego se enderezó y me dio la vuelta bruscamente, me puso en cuatro, él se agachó, siguió comiendo mi conchita y sin más, escupió en mi culito y froto la saliva con su pene, era algo largo y delgado, estaba durísimo y sin más, me la empezó a meter en mi conchita, me dio una nalgada fuerte que me hizo gritar y en eso me la dejó ir de golpe, yo grité y cuando quise hacerme para adelante, él me sostuvo de la cintura y con mi tamaño no fue difícil, el siguió dándome.

Fer estaba muy caliente grabando todo con el celular, le dijo a Jaime que me encantaba de misionero, Jaime entendió, me dio la vuelta y con sus manos subió las mías y las aplanó sobre la cama, dejándome inmóvil, y con sus piernas que eran duras y llenas de bello abrió las mías, y se me dejó caer dándome durísimo. No paraba de preguntar si así me gustaba y me decía que yo era una puta, luego me pidió chuparle la verga a mi esposo, él se acercó y comencé comerme su verga dura que chorreaba de pre seminal.

Jaime me subía las piernas a sus hombros y fuerte me daba sin descanso, de vez en cuando se inclinaba para morder mis pezones un poco, chuparme toda y comerme la boca, luego nos pidió hacer un show para el, Fer y yo cogimos mostrando nuestra experiencia y esperando calentarlo, él nos miraba con mucho morbo y se masturbaba.

Yo estaba tan caliente que mi conchita estaba escurriendo, en ocasiones Jaime estiraba su mano para frotar mi clítoris. Tras un rato, Jaime se tumbó en la cama y me pidió subirme sobre él, me tomó con sus brazos en mi espalda sujetándome de los hombros y apoyándose con sus piernas en la cama, comenzó a clavarme, yo le pedí que se detuviera porque me dolía mucho y sentía algo de dolor, pero él solo me tapó la boca, me besaba y no paró hasta que en una embestida se salió de mí.

Su verga salió de golpe y lanzó un chorro sobre mis nalgas, era demasiada leche, que me chorreaba por mi culo, yo gritaba de lo excitado y sentía como yo escurría de mi conchita, pero no sé si era semen y el cabrón se había corrido dentro o era yo con mis fluidos de lo prendida que estaba.

Jaime se limpió y con cierta culpa, solo nos dio las gracias, dijo que quedara todo entre nosotros y se fue a su cuarto, Fer y yo seguíamos calientes y seguimos un buen rato, Fer se corrió dentro de mí, con su verga empujaba el semen de Jaime y cuando no pudo más, me sujetó de la cabeza y me dio su leche en la boca.

Después de eso, Jaime fue un poco cortante con nosotros, a la fecha si puede nos ignora, lo cual es una lástima pues lo pasamos riquísimo.

Cada que recordamos esa aventura nos ponemos muy cerdos mi esposo y yo, si también te gustan nuestras aventuras por favor coméntanos ya que eso nos da pie a divertirnos y hacer nuestras “cositas”. Espero les guste mi relato.

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2 COMENTARIOS

  1. Me gustó mucho el relato. A diferencia de otros escritos, está muy bien escrito y sobre todo el final con ese dejo de realidad… No siempre se acaba con un final ñoño y feliz. Felicitaciones hizo que me masturbara mientras leía.

  2. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
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