¡Feliz cumpleaños!

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T. Lectura: 9 min.

Me llamo Candela, tengo 38 años, soy una mujer casada y madre de dos hijos que van a primaria. Tengo el pelo de color rubio algo oscurecido, unos ojos grandes y marrones claros con los que me era fácil transmitir una mirada seductora. Mis labios son gordos y carnosos, como los de las modelos de Instagram, confieso que me puse un poco de bótox. Mi figura es voluptuosa y curvilínea gracias a mis enormes tetas decoradas con pezones pequeños, grandes areolas y algún lunar travieso; una cintura pequeña, una cadera grande y un culo que era difícil no mirar, tengo la suerte de que la grasa se me concentra en el culo y en los muslos, dejando mi torso delgado y creando un cuerpo de escándalo.

Mi marido tiene mucha suerte de tenerme, aunque seré honesta, a mí nunca me gustó. Nuestra historia tiene tela: él y yo nos conocimos hace seis años, al principio solo follábamos, él era rico y a mí me gustaba el dinero, así que fui reforzando mi relación con él hasta enamorarlo. Nos casamos hace cinco años y tuvimos a nuestros hijos. ¿Le quiero? Obviamente no. Estaba con él por la vida que me permitía tener, mientras él trabajaba todo el rato como CEO de su empresa, yo pasaba mi tiempo viajando, educando a mis hijos y compartiendo tiempo con mis amigas más íntimas y mi familia.

Pero echaba de menos algo, mi vida sexual, la cual estaba en decadencia constante desde hace muchos años y en gran parte por culpa de que mi marido no me sabe follar. Tuve la esperanza de que con el tiempo él mejoraría pero no pasó. Ya no sentía el sexo de la misma forma, quería más pero mi marido no me lo podía ofrecer. Había veces que no tenía orgasmos por dios. Esto se lo conté a una íntima amiga mía llamada Alejandra, quien también estaba casada con un millonario y tenía la misma vida de falsa esposa que yo.

-Folla con otros -Dijo ella con total seguridad y firmeza-.

-Ya pero…

-Nada de peros cariño, somos mujeres y tenemos derecho a disfrutar de nuestra feminidad.

-No creo que la feminidad consista en poner los cuernos.

-Ohh pero Candela -Se rio-. Y no consiste en ello, consiste en disfrutar de tu cuerpo, de tu sexualidad, del sexo con otros y otras, de cómo te meten la polla hasta el fondo, en cómo te hacen gemir… uf me pongo mala.

-No sé Alejandra…

-Cariño, tú no le quieres, Lo único que nos ata a nuestros maridos es el dinero, no su sexo. Has estado seis años fingiendo tu amor, no dejes que eso te haga perder el resto de tus días viviendo sin disfrutar de una buena polla gorda.

-No sé, no sé…

-Folla con otros y no pierdas el tiempo.

-Puede que tengas razón…

-Claro que la tengo.

Los meses pasaron, estaba pensativa ¿le pongo los cuernos? ¿Y si me pilla? ¿Afectará a mis hijos? No quiero hacerles daño ¿Por qué el francés es tan difícil?… Llegó mi trigésimo noveno cumpleaños, tenía pensado celebrarlo con mi familia el mismo día en que cumplía los años pero mi marido no pudo venir por una conferencia, por ello lo celebré con mis amigas más cercanas y mis hijos con una pequeña fiesta en mi casa a pie de playa. Cuando ya fue de noche las chicas se fueron y mis hijos se durmieron e hice una llamada rápida.

-Estoy lista -Dije desnuda en mi baño mientras me pintaba los labios-.

-Estaremos ahí en veinte minutos.

-Perfecto, llámame al móvil cuando lleguéis.

Durante las últimas semanas Alejandra y yo estuvimos planeando el sexo que me sacaría de mi sequía sexual. Alejandra me pasó el contacto de un amigo suyo con quien follaba a menudo y con sus amigos a la vez.

-Me tienes que pasar un video tuyo chupando una polla.

-Pero Alejandra.

-Nada de peros cariño, te dije que tenías que empezar tu vida de puta por lo alto y verte chupar una polla es la mejor forma.

-¿Me has llamado puta?

-Pues claro cielo, no hagas como que no lo eres. Mira, te enseñaré algunas cosas que hice con ellos.

-Alejandra.

Al recordar esa conversación y ver alguno de sus videos de ella siendo follada en un gangbang me reí sola y me puse cachonda al imaginarme siendo usada de la misma forma que ella lo fue como una puta. Me puse un conjunto de lencería de encaje negro que consistía en un sujetador, el cual dejaba asomar gran parte de mis tetas por un escote de escándalo y su transparencia dejaba ver mis pezones; un tanga cuyo hilo desaparecía entre mis nalgas; y unas medias que iban enganchadas con un liguero que rodeaba mi cinturita.

También me puse unos pendientes redondos y grandes y un choquer que tenía una cadena para que me tratasen como una perra. Me puse una bata negra encima y esperé en mi cama de matrimonio a una llamada que redefiniría mi vida sexual.

Por fin me llamaron al móvil, fui a abrir la puerta principal y ahí estaban, cinco negros trajeados y preparados para follarme. Les dejé pasar y nos dirigimos a mi dormitorio. Al llegar no tardé en comenzar a besarlos a todos y cada uno de ellos entre risas nerviosas y con una sonrisa que se me dibujaba al pensar que iba a tener el mejor sexo de mi vida después de años. Mientras ellos se iban desvistiendo yo iba boca por boca, juntando lenguas y babeando por sus labios.

Cuando ya estaban en boxers yo me quité la bata y expuse mi cuerpazo en lencería, no tardaron en lanzarse a mis tetas para bajar mi sostén y comenzar a chuparlas. El cosquilleo de sus lenguas y sus bocas no paraban de hacerme reír, la cantidad de manos que tocaban mi cuerpo me estaba poniendo cachonda perdida, más de lo que ya estaba. Sentía dedos recorrer mi vientre, mis muslos, mi culo, por encima del tanga… Me puse de rodillas, todos me rodearon y bajaron sus boxers dejando al descubierto sus largas, gordas y negras pollas.

Todas las puntas me estaban mirando, mi corazón aceleraba por ver tanto pene a mi alrededor. Reí felizmente y fui a chupar la primera polla que tenía frente a mí mientras empecé a masturbar otras dos con mis manos. Sus miembros no me cabían enteros en mi boca, trataba de hundir lo máximo posible sus penes hasta el fondo de mi garganta, hasta el estómago si hacía falta, quería esas pollas enteras dentro de mi boca.

Tras acabar con una me lanzaba a otra para chuparla con mucha intensidad, tanta que no tardó a dolerme el cuello, babeando como una perra. Mientras se las chupaba y dejaba sus sables relucientes con mis babas no paraba de emitir sonidos guturales cada vez que intentaba metérmelas hasta el fondo de mi garganta. Ellos me apartaban el pelo mientras se las chupaba, gemían y agarraban de mi cabeza para usarme como un juguete y follarme la boca como les apetezca.

-Pero que buena puta estás hecha -Dijo uno al que se la estaba chupando-.

Saqué su pene de mi boca y comencé a masturbarlo.

-¿Te gusta como te la como? -Dije mirándole a sus ojos-.

-Me gusta pequeña putita, tu marido debe estar muy orgulloso.

-Grábame con mi móvil para enseñárselo y que sepa lo bien que la chupa su esposa -Dije mientras le daba el móvil-.

-Todas las madres rubias y millonarias sois así de guarras.

Comenzó a grabar con el móvil mientras seguía mamando pollas sin parar, miraba fijamente a la cámara para que cuando lo viese Alejandra vea lo guarra que soy. Quería que se llevase un buen espectáculo. Uno de ellos se tumbó en la cama, yo fui a por un bote de aceite que tenía en el cajón y lo eché por mi culo y luego sobre su polla. Me puse sobre él y me metí su miembro por el coño para empezar a cabalgarlo como una loca. Su polla era enorme, la de mi novio medía casi catorce centímetros pero esta aproximadamente mediría diecinueve o veinte.

Al principio bajaba lentamente pero conforme iba cogiéndole el gusto fui aumentando el ritmo de mis sentones. Mi culo no paraba de vibrar con cada impacto, mis tetas bailaban sin parar y yo no me limitaba a la hora de gemir, sentir esa polla gorda penetrar mi apretadita vagina me hacía gritar de placer. Uno de ellos echó más aceite en mi culo y me metió la polla por mi ano. Me pilló de sorpresa y me dolió mucho pero con el mete y saca que me estaban haciendo en el culo fui acostumbrándome a la sensación.

Los otros tres se pusieron frente a mi de pie con sus pollas apuntándome a la cara, agarré dos con ambas manos para masturbarlas mientras chupaba la otra. En resumen, me estaban follando tanto por el coño como por el culo y a su vez yo estaba pajeando a dos de ellos y mamándosela a uno. A pesar de tener la boca ocupada, eso no me impedía gemir como una loca, la sensación de como una polla me penetraba hasta el fondo del culo mientras otra me estaba follando el coño me estaba dejando atontada.

Entre ellos se iban repartiendo mi ano, uno me la sacaba para que otro llegase y comenzase a follarme el culo sin perdón y con empujones que me partían el cuerpo en dos. Cada vez que me la sacaban nota el ano dilatado y palpitante para luego ser abierto de nuevo por otra nueva polla.

-Más duro… más duro… soy una putaaa… ayyy… me encantaaa… soy una puutaaa…

Después de que se repartiesen mi culo llegué al orgasmo pero no tardaron en tumbarme sobre la cama boca arriba, abrirme las piernas y follarme de nuevo por el coño dándome empujones brutos que hacían chirriar y mover la cama de matrimonio. Al igual que antes, se iban intercambiando entre ellos para follarme en misionero, algunos me la metían por el coño mientras que otros me la metían por el culo.

Yo me dejaba usar como la buena puta que era, dejaba que me ahogasen con sus grandes manos o que me diesen bofetadas en la cara o en mis enormes tetas que no paraban de moverse por los empujones. Yo estaba en otro mundo, me dejaba llevar por las sensaciones, por la satisfacción que me daba sentir sus enormes penes follándome por dentro. Llegué al orgasmo pero les pedí a gritos que no parasen, ellos siguieron sin preocuparse de mi, solo querían follarme y yo ser follada.

Cuando se cansaron, uno de ellos me levantó y me puso sobre su pene comenzando a follarme el coño mientras yo estaba en el aire, otro llegó y me la metió en mi dilatado culo, por donde ya no sentía dolor alguno. Todos ellos se iban turnando para follarme entre dos agarrándome en el aire y usándome como la zorra que era. Mi cuerpo estaba sudadísimo, mi pelo echo un desastre, la lencería por suerte seguía intacta y mis orificios… bueno, estaban más abiertos de lo normal y muy mojados.

Grité de placer y reí, rogué que por favor me follasen más fuerte, que no parasen, que me usasen y me tratasen como una puta. Tras ello me volvieron a lanzar a la cama quedándome boca arriba, dos de ellos pusieron sus pollas cerca de mi cara y yo comencé a chupárselas por turnos mientras uno me metía los dedos en el coño y otro por el culo. Otro me volvió a echar aceite por todo mi cuerpo y empezaron a manosearme sin parar. Sus dedeos hicieron que alcanzase otro orgasmo tembloroso a gritos.

Uno de ellos me dio la vuelta y quedé tumbada boca abajo sobre la cama.

-Cuantos años cumplías -Decía el que me dio la vuelta mientras se posicionaba detrás de mi culo-.

-39 años.

-Pues 39 pollazos te vamos a dar cada uno.

Echó aceite sobre mi ano y me metió su gruesa y venosa polla sin delicadeza comenzando a darme pollazos mientras todo el grupo lo contaba en voz alta mientras se masturbaban alrededor de mí. Yo reía y contaba a la vez que ellos entre gemidos y gritos de placer provocados por cada embestida que hacía que su pene me entrase hasta el fondo de mi estrecho recto. Cuando llegó a 39 me la sacó y otro me la metió pero esta vez en la vagina y al igual que antes me comenzó a penetrar contando sus pollazos en voz alta.

Yo me lo estaba pasando como nunca, disfrutando de la peculiar celebración y de las sensaciones que me producían sus venosas pollas. Todos se fueron turnando para meterme la polla 39 veces, cuando terminó el último volvieron a follarme sin control dándome embestidas aún más violentas y rápidas haciendo que yo gimiese como una puta. Me azotaban el culo, me tiraban del pelo, me la metían sin cuidado alguno llegando a un nuevo orgasmo.

Uno de ellos se acostó en la cama, me hizo señas y yo me tumbé sobre él boca arriba quedando tumbada de espaldas sobre su torso metiéndome su polla por el culo, abrí mis piernas y otro se puso frente a mi y me la metió en el coño. Comenzaron a follarme de nuevo ambos agujeros violentamente, yo me dejé llevar por las sensaciones y me dejé usar como una muñeca sexual gimiendo y rogando que no parasen o que me dieran más fuerte.

Uno de ellos acercó su polla a mi boca y yo encantada comencé a chupársela gimiendo, babeando y dejando su pene bañado en saliva la cual se deslizaba por todo su troco y acababa en sus huevos. El mete-saca vaginal y anal me estaban dejando tonta por el placer que me estaba ocasionando, traté de hacer mi mamada lo mejor posible y conseguí que el chico se corriera, este me la sacó de la boca rápidamente y se corrió sobre mis tetas. Los chorros fueron potentes y su cálido semen fue pegándose y deslizándose sobre mis tetas y pezones.

El hombre que estaba debajo de mi era quien me metía la polla por el culo, me la sacó y el otro que me estaba follando el coño me la sacó igual, quedando mis agujeros abiertos. El negro sobre el que estaba tumbada me volvió a meter la polla pero por la vagina, otro vino y acercó su polla a mi vagina y tras echar un chorro de aceite trató de metérmela lentamente.

Yo estaba convencida de que no podría con dos pollas a la vez dentro de mi coño pero cuando sentí su glande entrar en mi vagina y abrírmela aún más no pude contener mis gritos. Ambos empezaron a follarme con sus dos pollas metidas en mi coño, las cuales se deslizaban en mi interior con un grosor descomunal. No tardé nada en tener un orgasmo tembloroso pero ellos siguieron follándome hasta que los dos se corrieron dentro de mi vagina a la vez, llenándomela de su semen caliente.

Quedaban dos que aún no se habían corrido, uno de ellos me dijo de ponerme en cuatro, yo obedecí, se posicionó detrás de mi y me metió la polla por el culo mientras me agarraba de la cadena del cuello y me tiraba de ella ahogándome y dejándome sin respiración. Otro puso su polla delante de mi boca, me agarró la cara con ambas manos, yo abrí la boca por completo y comenzó a meterme su polla de quizás veinte centímetros hasta el fondo de mí, sintiendo cómo su glande se abría paso por mi garganta ahogada por el choquer.

El que me estaba follando por el culo violentamente y propinándome unos azotes que hacían que mis nalgas se moviesen sin control se corrió dentro de mi culo y el que me follaba la boca metiéndomela entera eyaculó en mi boca, dejándome saborear su semen espeso y ardiente.

Todos habían acabado conmigo. Caí rendida sobre la cama tratando de recuperar la respiración después de la barbaridad que había vivido, sintiendo cómo cada uno de mis agujeros llenos de semen dejaban que el esperma se saliese de mi interior. Orgullosa se mí y agradecida por los que me han devuelto la sexualidad. Me senté sobre la cama y dejé caer el semen que había en mi boca sobre mis tetas dejando que se deslizasen hacia abajo arrastrándose sobre mi hermoso y sudoroso cuerpo ahora bañado en esperma. Me levanté y me arrodillé frente a ellos para chuparles las pollas y decir un “gracias” dejando sus miembros limpios.

-Toma, está todo grabado en tu móvil -Dijo uno de ellos mientras me lo devolvía-.

-¿Ah sí? Dios se me había olvidado… muchas gracias cariño.

-No hay de qué pequeña, cuando quieras puedes llamarnos.

-Gracias cielo, sois un encanto, me habéis tratado como toda una reina.

Nos reímos los seis de la ironía. Empezaron a vestirse mientras yo revisaba por encima el video, el cual duraba casi una hora. Cuando ellos se trajearon de nuevo les acompañé desnuda hacia la salida y uno por uno les fui besando tratando de no mancharles con mi cuerpo inseminado tanto por dentro como por fuera.

Cuando se fueron volví al dormitorio y caí rendida sobre la cama, agarré el móvil y le mandé el video completo a Alejandra. Fui al baño a ducharme y a intentar quitar el olor a semen de mi cuerpo. Tras una larga ducha recapacitadora tiré el edredón de la cama a la lavadora junto a la lencería y tras poner uno nuevo y cubrirme con un pijama con estampas de Minnie Mouse me dormí casi al instante.

A la mañana siguiente me despertó la llamada de mi marido.

-¿Qué tal cariño?

-Agotada cielo…

-Dios estás… ¿fue muy ajetreada fiesta?. A ver si lo adivino, Dina se puso hasta el culo.

-Pues… fue muy movidita sí… pero nada que yo no pueda manejar.

-¿A qué te refieres cielo?

-Nada cariño, estoy divagando…

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4 COMENTARIOS

  1. Holiiss!! Aquí la autora y tengo que comentar algo importantísimo:

    La tercera parte de “Ayudando a mi Mejor Amiga” está escrito, de hecho estuvo escrita desde hace meses pero por alguna razón la página no la publica (no es por superar el límite de palabras y tampoco hay contenido censurable). Por lo que me veo en la obligación de compartirlo via correo electrónico (lo encontrareis en mi perfil).

    No quiero que ese relato quede como un borrador sin más.

    Gracias!!

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