Ivanka la terapeuta holística me enseña el placer de la puerta de atrás

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Me llamo Antonio y soy albañil de profesión, pero no cualquier albañil especializado, puedo hacer una casa desde los cimientos hasta el tejado, colocar cables eléctricos y muchas cosas más. Lo que se dice un manitas. Tengo ya 41 años y no estoy casado. Parece que soy un poco tímido y las relaciones me duran poco tiempo. Vivo con mis padres, me tratan a cuerpo de rey y no tengo pensado irme. Graciela, una tía mía solterona enfermó y se murió pronto. Para mí sorpresa y la de otros primos me dejó su piso en herencia.

Tal vez, por haberla ayudado en algunas chapucillas en el apartamento. En fin, a pesar de la tragedia, me tocó la lotería, un piso céntrico en una ciudad de provincias. Después del papeleo, ya era legítimo propietario. Mi idea era alquilarlo y sacarme un sobresueldo. Empezó el casting de inquilinos. Decidí yo mismo, aunque fuese más embrollo entrevistarlos. Pasaron muchos, era un piso muy tentador con cuatro habitaciones, dos baños, salón y cocina. Una terraza amplia y muy soleado.

Varias familias con hijos pequeños desechadas, gente con una nómina muy baja desechados. Pero vamos al lío, a las 5 de la tarde quedé con una señora que se llamaba Ivanka, abrí la puerta y quedé mudo. Un mujerón. La miré de arriba a abajo con cara de bobo. La describo: rubia con coleta, una cara blanca como nunca había visto, ojos azules y unos labios rojos que hacían destacar una dentadura blanca y perfecta. Su cuerpo era perfecto, tetas bien colocadas, cintura bien marcada y unas caderas para bombear.

La hice pasar al salón y aproveché para mirar su culo. Llevaba un traje de chaqueta, una blusa que dejaban un escote justo para entrever sus encantos y una falda hasta las rodillas formal, pero que dejaban ver su maravillosa figura, unas medias negras y unos zapatos de tacón alto. En fin una Valkiria auténtica. Tenía un marcado acento del este. Me dijo que iba a montar un centro de terapias naturales y mi piso era perfecto.

Me demostró que era solvente y me conquistó con su simpatía y belleza, así que adjudicado. Los dos primeros meses los ingresos iban entrando en mi cuenta regularmente, pero el tercer mes la remesa no llego. La llamé y me dijo que seguro era un error, que pasaría por su banco. Paso una semana y no había noticias así que decidí presentarme en el piso. Pique a la puerta e Ivanka salió con una bata blanca a recibirme, cuando vio que era yo, se puso roja y me hizo pasar al salón y me dijo que esperara que tenía una sesión.

Después de media hora vi salir a un señor mayor con una sonrisa de oreja a oreja, al salir me guiño un ojo. Ivanka lo despidió de beso y le dijo que la próxima semana lo veía para otra sesión. Entro en el salón se sentó a mi lado y empezó a llorar, con su acento del este me decía, perdona Antonio es que estos meses no me ha ido muy bien con las sesiones y no pude ingresar. Estoy viviendo de unos ahorros hasta que remonte mi negocio. Me dio mil explicaciones, hasta que me dijo que podía pagarme con sesiones.

Me dijo, tú eres albañil y seguro estarás muy dañado de espalda, brazos y piernas. Yo puedo ayudarte a cambio del dinero de la renta. A mí no me pareció mala idea, sentir esas manos tan lindas en mi cuerpo. Accedí. Entonces no se hable más, dijo Ivanka. Empecemos hoy. Me paso a una sala en la que se respiraba olor a incienso, un ruido a agua corriendo y una suave música de flauta zen. Me dijo, quítate la ropa y túmbate en la camilla, yo vuelvo ahora.

Saqué mi ropa dejando solo el calzoncillo. Ivanka tardo cinco minutos. Me dijo que me pusiera de espaldas y empezó el masaje. Empezó por el cuello, bajo a la espalda y por último piernas y pies. Me dijo que me sacara el calzón, para poder masajear los glúteos. Me dio mucho corte porque mi amigo ya estaba bien erecto, pero al estar de espalda, mi sable no estaba a la vista. Me masajeó el trasero y claro el rabo cada vez más duro e incómodo por mi peso sobre él.

Entonces llegó el momento. Me dijo que me pusiera de frente con la espalda sobre la camilla. Yo dude, me fui volteando poco a poco y le dije, que tenía un problemita. Ivanka se rio y me dijo que no me preocupara que estaba acostumbrada a esos problemillas. Al voltearme completamente ahí quedó mi mástil. Ella se sorprendió y me dijo que tenía una buena dotación, que mi novia debía estar contenta. Yo le dije que no tenía novia.

Ella mientras me masajeaba el pecho me decía que no sabía porque no tenía novia si era un chico muy guapo. Mi rabo erecto, decía que si. Arriba, abajo, arriba abajo. De mi barriga paso la mano rápida rozándome el pene hacia las piernas y di un gruñido. Dije, Buff lo siento. Ivanka con su voz sensual de rusa no te preocupes tú eres un cliente especial, entonces tendrás un tratamiento premium. Vertió aceite sobre sus manos y empezó a masajear me los huevos y el rabo.

Empecé a gemir y a mover la cadera, ella me dije, tranquilo vaquero aún no llegues. Me dijo que abriera las piernas y comenzó a pasar sus dedos por mi ano a la vez que con la otra me pajeaba. Me dijo, esto seguro que nunca te lo hicieron, te gustará, ¿sabes que los hombres tienen un punto g? Yo gimiendo dije ¿a si? Verás como te vas a correr, como nunca, me dijo Ivanka. Introdujo su dedo índice bien lubricado en mi ano.

Al principio fue incómodo, hasta que un vaivén de meter y sacar fue despertando sensaciones muy raras. Mi rabo estaba que explotaba, Ivanka con sus expertas manos hacia su trabajo. Una masajeaba mi rabo, otra introducida en mi culo rozaba mi próstata. Que placer extraño. Mis manos no se quedaron quietas, se abalanzaron sobre las tetas de Ivanka sobándolas y metiéndole mano.

Y luego la explosión, fue un éxtasis total. Los ojos se me nublaron y casi pierdo el conocimiento. Mi pene como un volcán en erupción soltaba chorros de semen a todas partes manchando incluso la cara de Ivanka. Cuando acabe, el rabo fue haciéndose pequeñito y yo me quedé como muerto en la camilla. Ivanka me dijo ,que tal amor, te gustó. Y yo le dije esto está es la mejor manera de cobrar el alquiler.

Me duché, sangraba algo por mi culo y me escocia, pero mereció la pena. Me despedí de Ivanka concertándole una próxima cita.

Si les gustó díganlo y hacemos otra parte.

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