La propuesta de mi amigo (13)

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Terminado ya de ingresar en su culo, creí que había que pasar a su otra parte, para disfrutar más de sus partes y, sobre todo, para que ella pudiera relajarse y acabarse más aún, así Martín la escuchaba mejor, por dónde estuviera.

-Yo también te amo.

Me dijo, y apenas sintió que se la iba a sacar me pidió.

-No, dejala adentro, te quiero así y ahí siempre.

-Y yo me quedaría todo el tiempo, pero por hoy vamos a darle un descanso a esa cola divina que tenés.

Cuando se la empecé a sacar, sus gemidos fueron muy excitantes, y cuando se la quité, soltó un grito que me dieron ganas de volvérsela a poner hasta acabarme.

Estando fuera de ella, limpié mi pija por las dudas que hubiera algún resto del lugar anterior y pidiéndole que se diera vuelta, abrí sus piernas y me metí de nuevo, antes la miré, no me cansaba de confirmar que estaba cogiéndome a la mujer de Martín, como si de un enamorado se tratara.

-Qué divina que sos, es muy raro esto que hacemos, además, te digo algo, al principio no dejaba de pensar en Martín, pero ahora, sólo pienso en lo que me hacés sentir y lo linda que es tu mirada y tus gemidos.

-¡Qué divino! A mí no me pasa tanto, por el lugar donde estamos, es imposible no pensar en él, quizás si mañana lo hacemos en algún lugar neutral me será más fácil, pero en esta cama dormí con él hace unas horas.

-Si, tenés razón, y te puedo preguntar qué pensás.

-mmmh seguí cogiéndome por favor.

Su sonrisa despertó todas mis intrigas, y la verdad, que saber que ella no dejaba de pensar en mí amigo, volvió a despertar en ese algo retorcido, a lo que me estaba gustando estar acostumbrándome a sentir.

-Dale contame, ¿Qué pensás?

-jeje chusma, pienso que no es casualidad que me haya chupado tanto la concha sin intentar cogerme, desde que vos y yo empezamos a coger.

Me detuve de golpe y busqué en sus ojos si sabía algo de nuestro plan, pero la inocencia en su mirada, quitó todas mis dudas.

-Y ¿Por qué pensás eso?

-No sé, es raro que, desde que empecé a jugar con él con la presencia de un tercero, haya optado por besarme la concha, en vez de cogerme, como si le excitara la sumisión ante otro hombre y no le despertara la competencia y hubiera buscado cogerme, más fuerte, más duro, o por más tiempo para ganarle al otro.

Mi recuerdo inmediato sobre la charla que habíamos tenido con Martín cuando nos bajamos del auto me vino enseguida a la cabeza, y las palabras de ella me hicieron ver toda esa situación distinta. ¿y si ella estaba sintiendo de manera correcta lo que le pasaba a su pareja y yo, estaba cayendo en otros planes creyéndome el conocedor?

Aceleré la cogida, mi excitación aumentó y quería usar la excitación de ella para liberarla más y que contara todo.

-Y entonces, por ejemplo, tomando ese pensamiento como cierto. ¿Qué te parece que haría Martín en este momento si estuviera aquí?

-Ay que divino cogés Nacho, es bueno probar una pija distinta a veces, ahora entiendo las veces que este cornudo me cagó, pero después hablemos de eso. Ahora, sólo pienso en tu pija, pero también, en que, si él estuviera aquí, no haría nada. Sólo miraría, porque no quiso competir con mi otro macho, así que, estoy pensando, y me excita mucho, que va a ser un cornudo manso, por ejemplo, en estos momentos, estaría mirando, como me hacés feliz, es más, creo que hasta estaría esperando que me acabaras toda, para limpiarme, o peor aún, estaría deseoso de ver tu pija toda acabada por mí y mojada por vos, para chuparla toda hasta dejarla brillosa.

-¿En serio pensás eso?

-Si, algo me dice que sí. ¡Ay que divino! Seguí cogiéndome así, te amo Nacho dale que me acabo, acabate para el Tincho que se la va a chupar toda, dale cogeme, dale, dale, siii aaaah

Todas sus ideas me excitaron, era una mina completa en la cama, empecé manejando yo, pero cuando tomó el mando, manejó todo hasta tener mi acabada dentro.

Caí arriba de ella, la besé, nos miramos, nos sonreímos.

-Mañana lo hacemos en otro lado entonces, me gustaron tus ideas, sos muy puta.

-Si, por favor, no dejemos de hacerlo ningún día, acá, en tu casa, en la calle, donde quieras, me encantó.

Estábamos en ese disfrute, yo aún dentro de ella, cuando sonó un mensaje en su celular.

-¡Es Martín boludo!, dice que dejó de mirar la película, que era un bodrio, que ya salió y que ¡ya está cerca de casa!

Todo fue muy instintivo, apenas salí de ella y me iba vistiendo, veía como ella se acomodaba su ropa y también, la cama.

Por dentro no entendía lo que hacía Martín, porque estaba ahí adentro, pero no me quedaba otra que seguir el juego. Así que le dije a ella que me iba rápido, que ella se metiera en el baño, que la amaba, le di tres besos en la boca, no quería irme, maldije a Martín, pero no podía negar que era su idea, su casa, y quizás, había optado por cortar todo, porque no se había sentido bien viendo lo que vio.

Ella se metió en el baño y yo salí rumbo a la puerta de la casa, tenía que estar afuera rápidamente, así ella no sospechaba nada.

Estaba todo apagado, así que, entre la oscuridad, agarré el picaporte de la puerta, pero antes de abrirla, sentí la mano de Martín que me agarró muy fuerte el hombro, me dio vuelta y en el mismo movimiento me pegó contra la puerta, que sonó como si se hubiera cerrado.

Sólo se escuchaba la ducha del baño con una mujer bañándose, que yo supuse nerviosa, tratando de quitarse las huellas de lo hecho hacia minutos, mientras sentí que Martín al oído me dijo “callate, no digas nada”, bajó el cierre del pantalón, hurgó un poco adentro para sacar mi pija, nerviosamente achicada por la rapidez de la situación anterior, pero también, muy mojada con los líquidos de ella y mío, sentí que bajó muy rápido y sentí su boca meterse para adentro toda mi verga, apenas hice para quitarme de ese lugar, pero me volvió a apretar con fuerzas contra la puerta, ya estaba sintiendo su lengua moverse muy bien y además, ya había permitido un paso más, dentro de toda esa situación, así que decidí dejar que Martín hiciera lo que quisiera, sabía que lo que fuera, no iba a demorar mucho, le había dicho a María que pronto estaría con ella.

Contrario a mis nervios y a mi inicial protesta, me quedé a disfrutar de todo lo que estaba pasando y mi cuerpo empezó a reaccionar a lo que estaba sintiendo, no podía decir si era mejor o peor que María, sólo que era la primera vez que un hombre hacia eso y encima, era el hombre que me había pedido que le cogiera a su mujer, no podía pensar, todo cerraba como ella me lo había dicho hacía unos minutos en la cama, pero nunca me lo hubiera imaginado, aunque ya había pasado lo del auto esa misma noche.

Lo sentía dedicado totalmente a pasarme la lengua y sus labios por todos lados, de una manera casi desesperada y cada segundo que pasaba, tenía más carne para recorrer, sin embargo, de golpe, cuando ya no estaba haciendo fuerzas para escaparme, siento el frío provocado por el aire en mi pija mojada por su saliva.

Abrió la puerta y gritó “Amor, ya llegué, ¿Dónde estás?”

-En el baño amor, ya salgo.

-No, esperame, voy para ahí y nos bañamos juntos, te amo.

-Bueno amor, te espero, te amo también.

Martín metió de una manera un poco brusca todo lo mío para adentro, abrió la puerta y empujándome suavemente, me mandó a la calle.

Antes, mientras cerraba mi cierre, volvió a hablarme cerca del oído para decirme, “ella me conoce mucho, tiene razón en todo lo que dijo.”

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