La propuesta de mi amigo (16)

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Pasamos toda la mañana como si fuéramos novios. No hablamos más de nada de Martín, a mí no me mandó ningún mensaje y a ella, alguno, pero muy general, sin caer en ningún punto particular, lo que sí, ella le dijo que estaba en el trabajo.

Aprovechamos para salir a comprar algo a la verdulería del barrio, hablamos y nos acariciamos como si fuéramos pareja. No fue algo que nos propusimos hacer, sólo se sentía bien.

Almorzamos y mientras ella comía, me miraba sonriente.

Le pregunté en qué pensaba, y me dijo que en algo que quería probar.

-¿Y? ¿qué te frena?

-¿Me dejás hacer algo?

-Confío en vos.

Se sonrió, y se perdió bajo la mesa. Empecé a sentir sus manos bajando mi pantalón, ayudé un poco para que lograra su cometido. Entonces, empezó a besarme, a recorrer con su lengua mis bolas, a subir y bajar mi cuero, a sentir cada vez más sus chupadas, como si quisiera más que nada, hacerme acabar.

Así que me relajé, y me propuse a ayudarla para que lo hiciera. Dejé que me masturbara con la mano, mientras su saliva me mojaba todo, con su mano agarró mis huevos, los apretaba, los soltaba, los movía de un lado para otro, mi cerebro no sabía que pensar y cada vez la acabada se me hacía más presente.

Se lo avisé, y ella sonriendo dijo, entonces dame la copa que quiero armarme un trago, hija de puta, pensé, y se lo dije, pero sonreí para mostrarle mi aceptación. Así que acto seguido, cuando sintió que mi acabada era palpable en la mano que tenía en mis huevos, sacó su boca y pajeando suavemente toda mi pija mojada por su saliva, esperó que, aunque yo le pidiera que se apurara, a que su propio ritmo y ganas, sacara a relucir toda mi leche, para ponerle la copa y que no se perdiera una gota.

Después ella terminó de limpiar lo poco que salía que no llegaba a la copa, se paró enseguida, fue a la cocina, sacó un vermouth, antes puso unos hielos en la copa, una rodaja de limón, y completó con la bebida.

Fue hacia donde yo estaba sentado, mirándola y sonriendo, se sentó sobre mis piernas, de espaldas a la mesa, miró el líquido a trasluz, se notaba mi semen sin mezclarse con la bebida, me miró sonriendo y me dijo.

-Salud

-Salud amor. Lindo trago. ¿Cómo sabe?

-No lo sé, siempre tuve esa duda.

-Gracias entonces por contarme para esta experiencia tan particular.

-Gracias a vos. Chin chin.

Y liberando un poco sus pechos, mientras con una mano se acariciaba, con la otra inclinaba la copa para que todo el trago preparado, fuera a su boca.

Yo me dediqué a mirarle su garganta, hacer pasar mi semen, vermouth y limón frío, fue muy excitante.

-¿Y? ¿Cómo está?

-Muy rico, lo seguiré haciendo con otros tragos. ¿Querés probar?

-No queda nada.

-No sabía que querías.

-Es que no quiero, pero vos me preguntaste.

-Mmhh la próxima veo si no soy egoísta.

Se empezó a reír.

-Amor, me encanta poder hacer lo que quiera con vos. Ahora quedé re caliente y quiero acabarme, todavía queda muy poquito de tu lechita en el fondo, quiero tomármela mientras me acabo. ¿Me ayudas?

-¿Qué querés que haga?

-Te pediría que me la chupes, pero no, porque hace unas horas me acabó otro, y no quiero que vos hagas eso.

-Tampoco me gusta.

-Pero si me podés besar el lugar que te regalé ayer.

-mmmmh me gusta, ¿y con eso te vas a acabar?

-No lo sé, probemos, acabo de probar un trago único, quizás tomar más de ese trago mientras me comen la cola, me hace acabar también, estoy muy caliente y quiero que me comas toda.

Se subió a la mesa, se puso en cuatro, pero apuntando su culo derecho a mi boca, estaba divina, quería mucho meterme en ese culo y probablemente lo cogiera en unos minutos, pero antes, quería chuparlo todo.

El sabor ácido me puso como loco, su culo estaba lavado, pero siempre el culo tiene su propio sabor, el de ella era muy rico.

Cuando me di cuenta estaba pasando la lengua por todos lados, ella gemía, le mordí el culo, buscaba su agujero, pasar la lengua y sentir los pliegues de su ano. Ella gemía y a mí ya me daban ganas de cogerla por el lugar que había mojado como por 15 minutos, así que me paré, la bajé a ella de manera que quedara apenas apoyando sus pies en el piso, y empecé a entrar en su cola.

-Estoy que me acabo, ahora disfruto más, no me pasaste la lengua sólo por el culo.

-No, obvio que no. Pero sos vos, y quiero que te acabes siempre.

-Gracias, igual me había intentado sacar todo hoy de mañana antes de venir.

-Si, lo sé, pero no importa, sos vos y sé que generamos mucho más.

-Gracias, gracias, qué caliente me pone todo lo que me decís. Encima ahora, otra vez adentro de mi culo.

-Quiero cogerte toda y acabarte adentro de tu cola.

-Pero yo quiero acabarme también.

-¿Y quién te dijo que no te podés acabar por el culo?

-¿Se puede?

-Cogé María, sólo cogé, dedicate a lo que sentís y nada más.

-Te amo.

Me puse a entrar y sacar de tal manera que cuando estaba cerca de salir, volvía a entrar.

Lo estaba haciendo al mismo tiempo, casi no estaba pensando en ella, si no en lo que yo sentía, cuando sus palabras me volvieron a su acabada y su trago.

-¡Ay! ¡No! No, no, no, me acabo, seguí, metela hasta el fondo, si, si, siii, qué divinooo, seguí ¡qué rico!

Yo seguí hasta que ella se llevó la copa a la boca y se la volcó todo lo que podía sobre su boca, los hielos cayeron a su lado y su grito fue fuerte.

-¡Aaay! me acabé, me acabé, me acabé qué divino te amooo. ¿y eso? aaayyy mi amor que divino, ¿Eso es lo tuyo?

Yo no podía contestarle, mi cuerpo ya estaba temblando, mi pija tratando de entrar lo más profundo que podía en ese cuerpo todo entregado para mí.

Salí de ella, aprovechando el momento de más excitación, para que su cuerpo estuviera más abierto, ella se dio vuelta y rodeándome con sus brazos me dio un beso grande, abierto, con toda la excitación, sentí su respiración casi desesperada, y también, que la bebida que había metido en su boca, aún no la había tragado, no me importó, compartimos lo último del trago inventado por ella. Terminamos el beso y sonrió.

-¿Te gustó?

-¿el beso?

-Todo.

-Me gusta mucho el sabor de tu cola. Me fascina.

-A mi también la tuya. Me excita de pensar en ella, sea cual sea el momento, por ejemplo, hoy, en la verdulería, te miraba de atrás y pensaba, cómo estará bajo ese pantalón. Pienso muchas cosas, que aún no te voy a decir, pero sé que te las voy a decir.

-Bueno, acepto la intriga.

-El trago también me gustó, pero sobre todo porque vino de tu boca.

-Si, lo sé, por eso quise dártelo así.

Quiero hacerte masajes. ¿Te podés acostar en el sillón?

-Bueno, acepto, pero me puedo dormir.

-Hacé lo que quieras. ¿Tenés aceite para masajear o alguna pomada?

-Hay uno en el baño, buscalo.

-Bueno, vos mientras acostate, ya vengo

Al ratito de sacarme la remera, que era lo único que llevaba puesto para ese momento, y acostarme en el sillón, sentí sus manos y su sonrisa.

-Te hago estos masajes y me voy, a las 18 tengo que estar en casa.

-Pero son las 14 recién.

-Si, pero me quiero preparar para lo que me dijiste que hiciera hoy.

-Cierto, pero no tiene por qué ser hoy.

-Pero quiero intentarlo.

Mientras tanto sus manos recorrían toda mi espalda, y de verdad, perdí la noción de todo cuando comenzó a masajear atrás de mis orejas, y mi cuero cabelludo.

No sé cuánto tiempo después, desperté sintiendo sus manos en mi cadera, el alivio era genial. Después volví a irme y cuando volví sus manos estaban en la parte baja de mis piernas. Su lengua iba pasando por los dedos de mis pies mientras sus manos seguían acariciando mis piernas.

Volví a perderme del tiempo cuando sentí su lengua en mi culo.

Quise preguntarle algo, pero fue justo cuando ella aprovechando metió toda la lengua y desesperada hacía fuerza contra mí, para meter más aún de ella.

No podía hablar, quería que ella disfrutara de sus ganas, mordió mi nalga derecha, dijo que me amaba mientras con su mano izquierda, embadurnada por el aceite, recorrían toda mi raja, y se detenían para jugar en mi agujero.

No quería meter el dedo, aunque supongo que se le habrá ocurrido la idea, sólo jugaba con todo mi culo, como si lo estuviera observando.

-Qué divino que es.

-Gracias.

-¿Alguna vez hiciste algo más con él?

-No, si es a lo que me imagino que me preguntás, he llegado, con algunas pocas nomás, a besos, pero a esta dedicación que le estás dando vos, nunca.

-Me excita mucho, todo con vos me excita. Ayer, perdoná que hable de él de nuevo, Martín me dijo que tenía miedo que yo lo dejara. Le dije que no, pero de verdad, yo también tengo miedo de eso.

-No pienses en eso. Además, no lo vas a dejar.

-¿Por?

-Porque me estás diciendo que tenés miedo de dejarlo. Y nadie quiere dejar algo si le da miedo hacerlo.

-Es cierto, porque yo podría dejarlo en cualquier momento, no es que haya una amenaza ni nada de eso. Tenés razón. Pero, ¿qué hago con las ganas de estar con vos que tengo siempre?

-Seguilas teniendo y las vamos a descargar cada vez más, además, ustedes con Martín ya dejaron.

-¿Cómo es eso?

-Si, ya está, la pareja que tenían ustedes ya no está más. Ahora si que son otras personas. Lo que van a ser de aquí en más, lo empezarán de cero.

-Es cierto, y si lo que hago hoy a él le gusta.

-Creo que le va a gustar.

-Yo también. Siento que lo tengo a mi merced, que todo lo que le haga le va a gustar. Pero ¿sabés? No siento que lo haga por amor.

-¿No? ¿Cómo es eso?

-Siento que él, al igual que yo, está conectando desde otro lugar con él, y es eso lo que le gusta, lo hace conmigo porque tiene la confianza.

-Si, y eso no es poco, la confianza en la pareja es lo que hace que una cogida liviana se vuelva algo más.

Sonrió.

-Si, tengo dos amores. Pero quiero estar contigo hoy todo el día. Quiero seguir besándote y hacerte mimos todo el tiempo. ¡Quiero más tragos!

-Yo también, quiero todo contigo. Ya lo vamos a poder hacer.

-Ojalá. Me tengo que ir.

-Chau, muchas gracias por los masajes.

-¿Me dejás darle otro beso?

-Viciosa.

Y se entregó de nuevo con todo a levantar mis caderas y abrir mi culo, mi pija quedó colgando y enseguida pasó a ella, cuando todo parecía seguir a un nuevo polvo.

Sonó el celular, supimos lo que era, y el ambiente se cortó.

Se paró, me dio un beso y salió.

Me quedé pensando, yo también estaba enamorado.

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    Cata Martínez
    Administración de CuentoRelatos

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