La propuesta de mi amigo (17)

1
693
T. Lectura: 4 min.

En este relato yo no participé, nada más armo la historia de acuerdo a lo que tanto Martín, como María, me contaron después.

Cuando Martín llegó a la casa, María lo estaba esperando con alguna comida pronta, mate en mano, esperando para salir a dar una vuelta por ahí, o al menos, con el tiempo libre para disfrutar entre ellos sin preocuparse por algo pendiente.

Martín todavía tenía en la cabeza que Nacho no le había contestado, algo nervioso, porque, además, no había podido confirmar si ellos habían estado juntos.

Contrario a lo que podía pensar, María, parecía haberse olvidado de todo lo que había pasado entre ellos sexualmente, se mostraba atenta, pero un poco distante, aunque esa no era la palabra, si no que, estaba bien, pero no todo lo que él esperaba, creo que, en el fondo, él quería seguir con todo lo que habían hecho.

Ella propuso salir a dar una vuelta, él aceptó para no mostrar sus ganas de que, todo aquello que habían generado la noche anterior, siguiera avanzando. Pero temió quedar en evidencia, así que se aguantó y aceptó dar esa vuelta, cuando estaba cerca de la puerta y le dio la espalda a ella, ella golpeó suavemente sus nalgas, él quedó quieto, pensando o queriendo que viniera más, miró de reojo para atrás, a ver si ella decía algo, pero el pedido de ella fue que abriera la puerta nomás.

Quizás en días anteriores podía haber hecho eso mil veces, pero ese día todo tenía otra forma, o él quería que todo fuera mucho más jugado. Lo que ella quería lograr y lo logró, fue que él acumulara excitación y pensamientos en toda la noche. Mientras pasaban horas en el shopping, mirando y comentando cosas sin importancia, él si empezaba a estar como ido, como si perdiera el tiempo, o pasaran cosas que a él no le importaban, menos, cuando ella como al descuido, lo tocaba un poco, o jugando, le pasaba las uñas por la espalda un poco más fuerte.

Él a veces la miraba fijo, como buscando algo en todo aquello, ella le mantenía la mirada y le preguntaba ¿qué?, de una manera tan inocente que no le daba pie a que propusiera algo.

En un momento pasaron por una tienda de ropa interior femenina y ella se acordó que tenía que comprarse algo para ella, apenas entraron, María tomó una prenda que casi no tenía tela y se dirigió enseguida a la caja.

-Qué lindo te va a quedar eso.

-¿A mí?

-Y si, supongo que no es un regalo para alguna de tus amigas.

-jaja no, no, tenés razón.

Siguió un silencio un poco incómodo. Ambos quedaron en sus pensamientos.

-¿Es para estrenar hoy?

-Si, claro, vine a eso, ya nos podemos ir.

Al fin, Martín escuchaba las palabras que quería, volvían a la casa y el objetivo era el sexo.

Apenas abrieron la puerta, él la abrazó y la empezó a besar, ella contestaba su iniciativa, hasta que entre beso y beso le dijo, me parece que alguien tenía muchas ganas de venir.

-Si, mucho, más cuando compraste esa tanga, sentir que estabas pensando en un momento nuestro en todo este tiempo me excitó mucho.

-¿Querés que me la pruebe?

-Por favor.

-Bueno, vamos para el cuarto.

-Acostate, sacate toda la ropa y esperame, voy al baño, a ver cómo me queda mi nueva amiga.

Cuando apareció con su tanga rosada, casi diminuta adelante, y casi nada atrás, sólo un hilo que se perdía en su cola y que aparecía en un diminuto triángulo con un pequeño corazón en el medio, para volver a la tela que bordeaba su cintura, él sólo podía mirarla, en algún momento de locura, pensó que la había comprado para que él la viera, pero que la iba a usar con Nacho, sin embargo, estar equivocado esta vez lo excitó muchísimo.

-¿Te gusta cómo me queda?

-Me encanta amor, te amo. Sos divina.

-Gracias amor, recostate en la cama que mi amiga y yo queremos besarte toda.

-Me da gracia que hables de ella como tu amiga, nunca habíamos hablado así, pero me excita, parece que fuéramos tres acá.

-Es que ahora somos cuatro.

-¿Cuatro?

-Y si amor, ya somos tres desde hace unos días, ahora quiero sumar a esta amiguita para que nos acompañe.

-Ah cierto, me olvidaba.

En realidad, lo estaba recordando todo el tiempo, aunque, a decir verdad, la no respuesta de su amigo, lo hacía sentirse muy incómodo, por lo que él había hecho que lo hacía sentir raro como nunca, y porque al no poder volver a hablar con él, todo aquello parecía explotarle sin encontrar un camino de salida.

Así que se enfocó en que ahora, él estaba con dos mujeres, según las palabras de María, y la verdad, también se sentía muy bien.

-Quiero que mi amiga te conozca mejor.

-mmmm y yo conocerla a ella, ¿Cómo se llama?

-No sé, qué te parece Camila.

-¿Camila? ¿Como la ex de Nacho?

-Ah cierto, no me acordaba, podés proponer otro nombre, aunque ahora que lo pienso, me gusta ese nombre, porque es más fácil ponerle cara a todo esto cuando la nombremos. ¿Te molesta que sea ella?

-No, no me produce nada, sólo que no me había imaginado pensar en alguien conocido.

-Bueno, mirá lo que ha pasado estos días cada vez que lo nombramos a él.

El silencio volvió a ser incómodo, ahora Nacho era una sombra para Martín y lo peor, una sombra que lo incomodaba, ¿por qué no le había contestado? ¿habría terminado la amistad? ¿Habría terminado con ella? Quiso indagar un poco más.

-Prefiero cuando estoy con dos mujeres no hablar de otro hombre, así que mejor dejala a Camila que venga para acá así la beso.

-Vas a hacer mucho más que besarla, quiero que la huelas toda, cuando fui al baño no me limpié y me la puse enseguida, así te traía algo de eso para vos, te amo Martín, todo esto es muy excitante, te amo y quiero hacerte feliz.

Dicho eso se sacó su tanga y la llevó directamente a la nariz de él que absorbió aquel olor, aún leve, comparado con el olor de la prenda recién comprada, tampoco le molestó cuando ella se la puso en la boca, mientras se sentaba sobre su pija y le pidió.

-Chupásela a Camila, ella está deseosa que la comas toda, dale así yo te miro.

Ayer habían metido un hombre, hoy, era una mujer, ambos personajes nuevos, tenían rostros conocidos, él sabía que María andaba con Nacho, pero ahora que hiciera eso, le despertaba la sospecha de si no andaba con Camila, todo era muy excitante, mandó a cagar a Nacho y volvió a sentirse macho de todo lo que tenía concha en el mundo y mientras chupaba y decía qué rica estás Camila, ¿te gusta como María te toca las tetas?

Los dos acabaron desesperados, ya no controlaban nada, las imágenes y las palabras eran más fuertes que todos los años de pareja, seguridad y estabilidad que ya no existía más entre ellos.

María temblaba aún arriba de él, bajó sus manos para acariciarle los huevos, que, gracias a eso, impulsaron un poco más de leche para adentro de ella.

Los dos sonrieron, ella apretó su concha para saludarlo, se miraron, se abrazaron, se besaron, todo con sumo cariño, como si estuvieran volviendo a conocerse, y a cuidarse.

Todo era distinto y mucho más disfrutable porque estaban empezando a ser como verdaderamente sentía cada uno, y no se recriminaban nada, un beso largo y caricias que no terminaban más, fue lo que pasó la siguiente media hora. Después, seguirían redescubriéndose, para terminar de mejorar su vida en pareja.

Loading

1 COMENTARIO


  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí