La tetona embarazada en su luna de miel

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T. Lectura: 4 min.

Continuando con el relato anterior, le di la noticia a mi novio de que esperamos un hijo, aunque en realidad el hijo no es de él, pero me propuso matrimonio, hicimos algo muy pequeño, fue la ceremonia civil y una fiesta con muy poquitas personas, lo que sí queríamos hacer era irnos de luna de miel a una playa nudista.

Por el embarazo, mi ahora esposo, sabe que ando muy caliente y teníamos pensado pasar un rato en la playa después no salir del cuarto para aprovechar al máximo mi calentura. A mi esposo le encanta que los hombres me vean y pensar que el único que me coge es él, no soy nadie para romper su ilusión y sacarlo de su error.

Así que el día que llegamos, me puse un mini bikini para el trayecto del hotel a la playa, la parte de arriba apenas si me cubría los pezones y dejaba que mis tetas se esparcieran por fuera de la tela, la parte de abajo era estilo tanga de hilo dental, apenas me cubría la puchita y me dejaba las nalgas completamente al descubierto.

En cuanto llegamos a la playa, buscamos camastros para acomodarnos, al lado de nosotros estaba una pareja joven, tanto él como ella se veían de nuestra edad y atléticos, yo no tardé en quitarme el mini bikini y para mi sorpresa el hombre de al lado, que no era tan guapo pero sí era muy sexy, estaba embobado viéndome, mientras su pareja leía un libro, como me encanta captar miradas, le di un poco la espalda para que me viera bien las nalgas, mientras le decía a mi esposo que me pusiera protector solar en la espalda y tetas, me volteé viendo directamente a este hombre, mientras mi esposo se ponía detrás mío y empezaba a llenarme de protector solar toda la espalda y cuello.

Posteriormente bajó a los hombros y de ahí a mis tetas, obviamente aprovechó para agasajarse y mientras les untaba protector solar, me las amasaba y me jalaba los pezones, después seguí yo y me unté las piernas y en mi vulva perfectamente depilada, también hay que cuidarla. El hombre de al lado no paraba de mirarme, así que pasados unos minutos en lo que el protector solar hacía su trabajo, le dije a mi marido que nos metiéramos al mar, caminamos agarrados de la mano hasta la orilla y ahí lo besé de una forma en la que sé que lo caliento mucho, nos besábamos frente a toda la gente mientras él tenía sus manos en mis nalgas.

Nos metimos al mar, lo más profundo que pudimos y ahí nos empezamos a masturbar mutuamente, hasta que le dije que me la metiera lo más discretamente posible, como estábamos a buena distancia lejos de la gente, no le costó mucho trabajo, yo tenía su verga dentro y de pronto dábamos pequeños movimientos, pero la incomodidad no nos permitió terminar como hubiéramos querido, seguíamos en nuestras cosas, besándonos, tocándonos y aunque estábamos lejos, yo sentía como este hombre no nos quitaba la vista de encima.

Después de un rato de estar en el mar, salimos y mientras más me acercaba, este hombre clavaba su vista en mi panocha y tetas, llegamos nos recostamos en los camastros y me puse mis lentes de sol y le dije a mi novio que me dormiría, de vez en cuando abría los ojos y notaba como este hombre echaba vistazos a mi cuerpo.

Me animé a hacerle plática a la chica con la que iba para que él no pensara que yo tenía interés o para que ella se pusiera celosa, al final hicimos una charla muy amena los 4 desnudos y acordamos en ir a cenar juntos.

Fuimos a nuestras respectivas habitaciones y mi esposo y yo hicimos el amor, porque a eso era a lo que íbamos, nos dormimos un rato y volvimos a hacerlo en la regadera. Le di una rica mamada de las que me avienta la leche en la cara, estábamos muy calientes, así que cuando salimos de la ducha, continuamos con un rico 69 y nos alistamos para bajar a cenar con nuestros nuevos amigos.

El momento de la cena llegó y yo me puse uno de esos vestidos pegados que me encantan, decidí que por el calor y por practicidad, lo ideal era no ponerme ropa interior, además de que me hace sentir más sexy y más caliente, nuestro nuevo amigo, no me quitaba la mirada de encima y vi como se empezaba a dibujar una rica erección.

Estuvimos cenando, charlando y como era happy hour mi esposo empezó a beber, pasadas unas horas, su esposa se retiró a hacer unas llamadas porque al parecer había un tema familiar que arreglar, nos quedamos los 3 y mi esposo para ese entonces ya estaba más tomado, por lo que sugerí llevarlo al cuarto.

Nuestro nuevo amigo parecía un poco desilusionado cuando dije eso, pero le dije que tardaría unos 20 minutos o menos en volver pero que por favor no se fuera; subimos a la habitación mi esposo y yo, sabía perfectamente qué debía hacer para que se quedara dormido rápidamente, me saqué el vestido y le ofrecí mis tetas, se puso a mamarlas como bebé hambriento, mientras me dedeaba, lo dejé que hiciera lo suyo un rato y me puse a darle una mamada, mamé y mamé, hasta que hice que se viniera en mi boca, obvio me los comí todos y se la dejé bien limpia; una vez que terminó se quedó bien dormido y pude regresar con nuestro nuevo sexy amigo.

Ahí estaba con sus grandes brazos y su torso muy trabajado esperándome, le dije que la noche estaba hermosa y podíamos salir a dar un paseo a la playa, caminamos y platicamos un buen rato hasta que me dijo: “quiero confesarte que me pareces una mujer hermosa, con un cuerpo delicioso; desde que te vi desnuda en la playa no puedo dejar de pensar en ti y desearte; no puedo dejar de imaginar en lo que sería tener para mí esas tetotas que tienes, esas nalgotas que ni siquiera sé por dónde empezar a comerlas y lo más rico es que me encanta lo panochuda que estás, estás riquísima”.

Preferí guardar silencio y en ese momento me lancé a besarlo, él me sujetó de las nalgas y pronto me puse de rodillas, le abrí la bragueta, saqué su verga dura, durísima como piedra y comencé a mamar, la sostenía con una mano y la hacía bailar por toda mi boca, sin saber cómo, ya estábamos tumbados en la arena y yo con el vestido arriba de la cintura y las tetas de fuera, mientras él me las comía, me dijo: “no traigo condón, si quieres termino afuera”, yo le respondí: ”no te preocupes, estoy embarazada, así que puedes terminarme adentro”; él me contestó: “que cabrona, estás embarazada y aun así te ves y estás deliciosa con este cuerpo tan rico que tienes”.

Cabalgué su verga mientras me comía las tetas, yo quería gritar pero estábamos en medio de la playa y si nos descubrían podría ser desastroso, lo estábamos disfrutando al máximo, me mamaba las tetas y después me besaba apasionadamente, me besaba el cuello, la cara, me tocaba toda, se notaba que realmente me deseaba y no había dejado de pensar en mí.

Me dijo: “dame el culo mami, quiero que este culo sea mío”, sin responder nada, me puse en 4 y me la metió por el culo, mientras me decía: “qué rico aprietas por la panocha y el culo también, uffff me encanta como aprietas”, así estuvimos durante un rato y volví a cabalgarlo, hasta que se vino adentro de mí, nos levantamos de la arena, nos arreglamos y caminamos de regreso al hotel, en el elevador nos seguimos besando y manoseando y después cada uno fue a su habitación.

Al llegar a mi habitación, mi esposo estaba super dormido, me quité el vestido y me acomodé desnuda junto a él, con la pucha bien llenita de leche de alguien más.

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