Buenas noches, estimados lectores. Estuve ausente un tiempo pero intentaré ponerme al corriente con las aventuras que hemos vivido Daniela y yo (con compañía).
En esta ocasión sucede que un muy amigo mío, lo llamaré Iván, festejaba su cumpleaños pero nosotros al ser un día laboral, no podríamos acudir. Se llegó la fecha y por cosas del destino, mi esposa y yo terminamos nuestro trabajo muy temprano (ambos nos dedicamos al área de la salud). Pues pasamos a casa rápidamente a vestirnos adecuadamente y mi mujer decidió ponerse un vestido que me pone loco y unas medias que casi hacen que me le echara encima.
Como regalo para mi amigo Iván decidí llevar unas cervezas especiales que contenían thc y que anteriormente nos había regalado otro amigo nuestro que se dedica al tema cervecero. Llegamos de sorpresa a casa de Iván y mucho fue el gusto de todos nuestros amigos al recibirnos, más gusto les dio cuando saqué de su empaque las dichosas cervezas, las cuales fueron la novedad de la noche y me dediqué a servir en pequeñas cantidades puesto que con unos tragos ya hacen un efecto muy intenso y lo ponen a uno muy alegre y risueño.
A Daniela no le gusta nada que tenga que ver con cannabis, así que se estuvo tomando copas de vino, los demás terminamos con la cerveza sin cuidar las cantidades, cosa que provocaría todo lo que vendría.
Mi amigo Iván siempre ha sido un ligón, más cuando bebe, las cervezas mágicas lo pusieron en un estado de euforia y felicidad, mientras que a otros los adormiló o les pegó muy fuerte, pero todo era muy divertido. La esposa de Iván bebió demasiado y al sentirse mal, decidió subir a descansar a su cuarto, cosa que ayudó a Iván a relajarse totalmente, ya que ella lo limita un poco en su comportamiento.
Todos los demás invitados continuamos la fiesta, pasado el tiempo, ya entrada la medianoche, yo comencé a sentir que el thc y la cerveza mezcladas me hacían un poco de estragos y se lo comenté a Daniela. Ella muy risueña se burló un poco de mí y me preguntó si nos íbamos o qué. Yo le dije que para nada, que todavía podía continuar y pues seguimos divirtiéndonos.
El tiempo pasaba y los invitados se retiraban felices, las cervezas con thc habían sido un éxito, ya para las 3 am quedábamos muy pocas personas, tal vez 4 o 5 además de Iván, Daniela y yo. En algún momento de la madrugada yo comenzaba a ver todo como flashazos, como si el tiempo se me cortara y se lo dije a Daniela, por lo que ella entre risas le preguntó a Iván sobre la cocina, él muy amablemente le dijo: “vamos, te llevo para que le traigas un gran vaso de agua mineral”. La cosa es que entre flashazos vi cómo él la tomó ligeramente de la cintura (pero muy cerca de su hermoso trasero) para guiarla, además, no sé si lo imaginé pero sentí que esa caricia duró varios segundos.
Caminaron hacia la cocina y creo que tardarían algo como 5 minutos en regresar, cosa que en el momento noté pero no me importó para nada. Regresaron con mi vaso de agua mineral y eso me cayó como del cielo, me moría de sed y no lo sabía.
Pero noté algo raro, alguna expresión rara en Daniela, como sospechosa, también Iván estaba más serio de como se había ido a la cocina, pero pues yo estaba disfrutando de la fiesta, seguí en lo mío, aunque un pensamiento raro me empezó a rondar la mente, sin darme cuenta estaba pensando cosas muy exóticas, sin quererlo me empecé a preguntar qué había pasado en la cocina mientras que me llegaba a la mente esa caricia en la cintura de mi mujer, cosa que me empezó a poner un poco caliente, sentía que mi corazón bombeaba más fuerte, incluso ahora escribiendo éstas palabras me siento otra vez así.
El ambiente continuaba enrarecido mientras que yo más o menos me recuperaba de los efectos de la bebida, ya comenzaba a ver todo normal, cosa que creo que mi mujer y mi amigo no sospechaban, porque de reojo notaba que mientras platicábamos, Iván acariciaba la pierna de mi mujer justo donde terminaba su vestido y se ubicaban esas sensuales medias que usaba. Yo me hice el loco, dejé que lo que tuviera que pasar, pasara. Me comencé a sentir muy caliente por lo que veía mientras me hacía el descuidado.
Después de unos minutos de caricias inocentes, ellos ya prácticamente no hablaban, era yo el único que decía incoherencias y palabras arrastradas que no encontraban respuestas más que cortos “ajá” y “oh claro”. Yo ya lleno de morbo veía de reojo y me encontraba con que la mano de Iván ya subía por el muslo de Daniela mientras que ella, disimulada, acariciaba el hombro de él, volteando de vez en cuando hacia mí para ver si yo me enteraba, cosa que yo hacía como que mi borrachera me cegaba.
En eso se pasaba el tiempo, las caricias aumentaban de tono, mi esposa totalmente sonrojada miraba profundamente a Iván mientras que él le recorría ya sus piernas, sus hombros, sus mejillas con caricias suaves pero llenas de lujuria. Yo me volvía loco de calentura y decidí facilitarles las cosas: les dije que iba al baño, me levanté y caminé descuidado mientras ellos ni siquiera me respondieron. Dentro de toda mi borrachera, (aunque bajaba cada vez más sustituida por la lujuria) había elegido ir al baño porque se encontraba en la planta superior, así que ellos estarían seguros de que tendrían un poco de privacidad pero al mismo tiempo, el subir me permitiría encontrar un punto ciego para que ellos no se dieran cuenta si yo los observaba.
Mi plan funcionó a la perfección, en vez de subir, me metí en un cuarto donde guardan las herramientas y entrecerré la puerta, lo cual me daba una vista perfecta de la salita donde se encontraban unos invitados ya dormidos de borrachos y Daniela con Iván, que en cuanto me perdieron de vista se quedaron mirando cómplices e intensificaron sus caricias, eso sí, dando de repente vistas hacia donde yo me había ido sin saber que yo podía ver todo desde la oscuridad.
Los dedos de una mano de Iván se deslizaron hacia las nalgas de Daniela y las acariciaron como pudieron al estar ella sentada, mientras que la otra mano rozó sus labios, a lo cual, ella reaccionó lamiéndolos levemente y besándolos ( yo me moría de excitación al ver eso), no hablaban, sólo se miraban mientras sus manos se recorrían suavemente.
Pasaron los minutos y al ver que yo no volvía tomaron confianza y por fin se decidieron a besarse, se veía que morían por unir sus labios, sus lenguas, porque en cuanto lo comenzaron a hacer todo se volvió más intenso, él comenzó a acariciar sus pechos con firmeza por sobre el vestido y ella lo tomaba fuertemente del cuello. Era una escena digna de filmarse, Daniela se volvía loca de lujuria mientras Iván le metía las manos por debajo del vestido para sentir sus pezones directamente. Sentados uno al lado del otro se acariciaban por donde les era posible, ella se bajó el cierre del vestido para liberar sus senos, a lo que Iván reaccionó yendo directamente a devorarlos.
Después de varios minutos creo que les fue imposible continuar ahí, Iván le murmuró algo a Daniela y se levantaron para moverse a la cocina, pasaron tan cerca de mí que creí que me verían, pero la oscuridad me ayudó a pasar desapercibido. Casi no podían caminar, llegaron a la cocina dando tumbos entre besos y caricias, yo tenía aún mejor vista de todo lo que pasaba. Desde mi perspectiva veía de frente a Iván y a mi mujer dándome la espalda, podía ver las manos de Iván acariciando frenéticas la espalda, las nalgas de mi esposa, era tan delicioso ver aquello. Mi mujer soltaba gemidos de placer que intentaba silenciar pero aun así se escuchaban.
De repente vi cómo intentaba abrir el pantalón de Iván, luchando por descubrir lo que había debajo mientras él le ayudaba a la tarea. En el momento en que Iván bajó un poco su pantalón pude ver cómo Daniela le tomaba el bulto con las manos, cómo lo acariciaba desde las pelotas hasta el glande, estaba fuera de sí. No pudo más, se hincó dejándome ver su suculento trasero mientras se metía aquel miembro a la boca y con maestría lo saboreaba, Iván estaba pasmado, parece que no podía creer lo que estaba recibiendo como regalo de cumpleaños.
Imaginen ver el trasero de Daniela mientras estaba hincada, su vestido ya se lo había quitado, quedando en un bra, tanga y medias, todo negro, sus sexys pies en unos zapatos de tacón que coronaban aquella vista, Iván le tomaba el cabello y se volvía loco. Después de unos minutos de aquella escena, Daniel la retiró, la hizo ponerse de pie y agacharse recargada sobre la barra desayunadora, acto seguido, se hincó detrás de ella y le hundió la cara entre las nalgas, devorándola por detrás mientras ella se arqueaba de placer. Yo llevaba ya rato tocándome al ver todo aquello, luchaba por no venirme.
El clímax llegó cuando Daniela dijo algo que no entendí pero tomó sentido cuando abrió sus nalgas con sus manos, ofreciéndole el delicioso fruto a Iván, que se puso de pie y apuntando su miembro, lo introdujo de una intención en Daniela que soltó un gran gemido de placer, recibiendo embestida tras embestida con tremendo gusto.
No sé en qué momento eyaculé pero sé que Iván terminó cuando Daniela se giró y comenzó a pajearlo con una mano mientras con la otra acariciaba sus bolas (movimiento que me hace volver loco porque lo hace de lujo). Iván no pudo más y se vino sobre el vientre de Daniela.
Pasaron unos segundos mirándose, se besaron y volvieron a la sala en silencio. Yo dejé pasar unos minutos y volví con ellos haciendo como que me había complicado las cosas en el baño.
Nos dejaron dormir en la casa de Iván, nos prestaron un cuarto y ya de mañana nos retiramos. Esa noche hicimos el amor como locos, tal vez Daniela recordando lo que había vivido, yo, recordando lo que había visto.
![]()
Muy buenos relatos!!