Mi amigo y yo convencemos a mi esposa (4)

1
749
T. Lectura: 3 min.

Nada más correrme, veo como mi esposa se acerca caminando desnuda hacia Pedro. Él estaba sentando y tenía la polla muy dura al estar viendo a mi mujer cabalgando mi polla.

-“Vamos a ver si eres tan macho y aguantas un tercer asalto conmigo”, le dijo mi esposa.

-“Con lo buena que estás me pegaría todo el día disfrutando de esas tetonas y ese culazo que tienes, eres una delicia follando. La verdad es que no me quiero ir a mi casa jeje”.

Mi mujer se acerca y le pide a Pedro que se ponga en el sillón a 4 patas. Él queda con su culo en pompa delante de ella y mi esposa se agacha y acerca su cara al culo de Pedro. Empieza a masajear sus testículos y a jugar con el ano, dando masajes circulares. Luego comienza a chupar sus huevos mientras mete algún dedo en el culo de él. Pedro gime de placer y yo me asombro porque mi mujer nunca me había hecho eso. Tras varios minutos chupando sus huevos empieza a lamer el ano de él, metiendo a veces la punta de su lengua. La polla de Pedro está a punto de explotar del placer, y ella la masturba mientras le come su culito. Tras un rato así, ella le pide que se siente en el sillón.

Por tercera vez van a follar, se les nota ansiosos por hacerlo otras vez. Con Pedro sentado en el sillón, mi mujer le da la espalda y baja poco a poco sentándose sobre él. Pedro observa las nalgas de ella bajando y ve como su polla va desapareciendo dentro del coño húmedo de ella. Cuando mi esposa logra sentarse del todo, da un pequeño gemido de excitación al notar toda la polla en su interior. Comienza a subir y bajar sus caderas lentamente, y al quedar frente a mí me mira y me manda un beso. Me dice: “gracias amor por dejarme follar con este amigo tuyo, hace tiempo que lo deseaba y no sabía que tenía esta polla tan grande.

Ojalá podamos repetir este encuentro, ufff que dura la tiene cariño”. Pedro agarra sus caderas ayudando el movimiento de ella, luego pasa sus manos por delante del cuerpo de ella y acaricia sus tetas, pellizca sus pezones. La agarra del pelo y le tira fuerte hacia atrás, mete sus dedos en la boca de ella que los chupa con mucha excitación.

Cuando ella nota que está cerca de correrse para sus movimientos. Se baja de encima de él y se gira. Su cuerpo queda frente a él que la mira admirando sus tetas sudorosas, ella mira su polla dura y se muerde el labio. Acerca su boca a la de él y se besan durante varios minutos. Tras eso ella se monta sobre él, esta vez de frente, y comienza a cabalgarlo otra vez. Él acaricia y besa sus pezones, mete su lengua en la boca de ella, y pasa sus manos por detrás acariciando sus nalgas. Aprovecha para abrirlas y jugar con sus dedos con el ano de ella. Ella goza de placer al notar ese pollón dentro y varios dedos entrando y saliendo de su culo.

Tal es la excitación, que me mira y me dice: “Cariño ven y acerca tú polla a mi culo. Necesito otra polla dentro de mí. Quiero que me follen duro entre los dos y me llenen de leche”. Tras esas palabras me acerco, pongo la punta de mi polla en la entrada de su culo. Pedro me ayuda abriendo las nalgas de ella con sus manos. Al tenerlo algo dilatado no tardó mucho en tener mi polla dentro. Poco a poco voy acelerando las embestidas y mi esposa grita: “Qué ricooo, me gusta muchooo. No paren por favor, deseaba tener dos pollas dentro de mí. Quiero que se corran y sentir sus lechitas dentro”.

Las embestidas de Pedro y mías cada vez son más frenéticas. Pedro aprieta las tetas de ella y muerde sus pezones, mientras yo no dejo de darle azotes en las nalgas de mi esposa, quién acepta todo con gusto. De repente ella grita: “me voy a correr no paren por favor” Nosotros aceleramos las embestidas y tras el orgasmo super intenso de mi esposa, Pedro y yo gritamos casi al unísono llenando a mi mujer de leche tanto en su coñito como en su apretado culito.

Quedamos los tres exhaustos y tumbados en el sillón. Mi esposa ríe de gusto y nos dice que la acompañemos al baño. Caminamos los dos detrás de ella observando el vaivén de sus nalgas al caminar, nalgas algo rosadas de los azotes recibidos. Entramos los tres en la ducha, ella abre el grifo cayendo al agua desde arriba sobre los tres, y se arrodilla ante nosotros. Nos dice: ” Voy a limpiar esas pollas, que tanto placer me han dado”. Y mientras el agua cae sobre nuestros cuerpos, mi mujer comienza a chupar nuestras pollas algo flácidas ya tras el sexo, limpiando con su boca cualquier resto de semen.

Mi amigo me mira y dice: “Amigo gracias por dejarme gozar de una mujer tan sensual, es una máquina sexual. A este cuerpo de infarto dan ganas de comérselo de arriba a abajo y darle pollazos hasta no poder más jejeje”.

Yo le contesto: “Nada que agradecer, yo también he disfrutado mucho viéndolos, no pensé que podrías follártela 3 veces seguidas. Por mi parte puedes venir cuando quieras, y creo que a ella no le disgustaría la idea, la he visto disfrutando mucho y muy cachonda”. Mientras tanto, mi mujer nos escucha sin dejar de chupar nuestras pollas que empiezan a ponerse duras nuevamente.

Loading

1 COMENTARIO

  1. ***No se admiten datos personales en los comentarios***
    Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
    Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.

    Administración de CuentoRelatos

DEJA UN COMENTARIO

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí