Nos conocíamos desde niños habíamos compartido la escuela, luego de años de no saber nada de ella nos encontramos y fue el comienzo de una excitante y fogosa amistad.
Hacía unos meses, que me había separado, y como las mujeres olfatean la desesperación de un hombre, hacía meses que no tenía sexo.
La encontré en la calle caminando cuando la reconocí y frene mi auto.
-hola tanto tiempo Pauli
-hola como estas, tanto tiempo
-subí que te llevo y charlamos
Esa fue la manera de empezar nuestra relación, ella subió al auto y con un abrazo me hizo saber no solo que estaba contenta de verme, si no que algo andaba mal en la vida.
-¿cómo estás? -me dijo.
-¿tenés tiempo? Y te cuento.
-si tengo si después me llevas a casa
Me dirigí a un lugar que había planeado hace meses que sería mi lugar para poder llevarme a alguna mujer.
Llegamos, había una linda vista pero también era oculto, bajamos del auto y nos sentamos en el capot a contarnos la vida.
Conté de mi separación, y ella de su frustrado matrimonio. En un momento con sus ojos llenos de lágrimas bajo del capot para quedar frente a mí con una distancia segura.
-¿Qué pasa?
-es que no estoy bien, mi vida es una mentira -y comenzó a llorar.
Lo cual correspondí con acercarla y abrazarla, nuestras pelvis en dicho abrazo quedaron pegadas. Ella separo su cabeza de mi hombro pero su pelvis no, nos miramos a los ojos, y nuestras bocas se encontraron en una danza pasional.
Al separarnos luego de un momento, me miró con ojos de excitación, y ella sintió mi bulto qué también daba cuenta de que también estaba excitado.
-vamos dentro del auto, quiero sentirte dentro de mí
Así lo hicimos, nos desnudarnos mientras nuestras bocas daban cuenta de lo caliente y las ganas de coger qué teníamos, sin que viera mi pija parada o la sienta, comí sus tetas y fui bajando para encontrarme con su deliciosa concha, la cual disfrute cada milímetro hasta sentir su humedad desbordar por sus labios vaginales.
La distraje con besos y caricias en su cuello para con mi mano hubiera la entrada de su cavidad y de un solo empujón de mi cuerpo penetrar con mis 20 cm.
Ella abrió la boca y los ojos, y se le escapo un -bestia que rica verga-
Su cuerpo tembló me miraba a los ojos, yo con una sonrisa pícara le pregunté.
-¿querés que la saque?
-la sacas y te mato -fue su respuesta mientras de su interior un flujo caliente comenzó a salir entre espasmos y gemidos de excitación.
Cuando su orgasmo termino, comencé un vaivén de mete y saca que la llevo a apretar su cuerpo contra el mío y sus piernas me llevaron a introducirme más y más.
Masajeaba su tetas, le comía la boca y penetraba como si no hubiera un mañana.
Sus tetas eran grandes, suaves y deliciosas, su excitación estaba haciendo que mis meses sin poder coger me jugarán una mala pasada, ese día no aguante mucho unos 10 minutos de mete saca y besos muy calientes, los dos estábamos sedientos de sexo.
-cojeme, cómeme, por favor
Yo solo me concentraba en poder aguantar un poco mas, la sacaba por completo para volver a hundirle una y otra vez hasta sentir que mi leche comenzaba a subir desde mis huevos.
-te quiero acabar
-si, si acabame entera
-ya llego, ya viene la leche, te acabooo
-no, no, no me acabes adentro
Sus palabras llegaron tarde.
Saque mi verga y por el apuro y la excitación, apreté mi forro de la pija en la punta y acabe, no adentro por su recomendación, no sobre ella porque no sabía si le gustaría, si no que contuve en el cuero sobrante de mi pija, chorros y chorros de leche haciendo que se inflara ese espacio.
Ella al ver el esfuerzo que hacía por contener dicha cantidad, se acercó con su boca a mi pija y abrió su boca.
-no puedo dejar que toda esa carga se desperdicie
Yo solo apunte mi miembro llevando mi punta casi dentro de su boca y vacíe todo el cargamento, ella hacia un gran esfuerzo por no dejar que nada se le escape. Cuando logró su cometido chupo mi verga dejando limpia y sin rastros de nada.
-que rica leche y que cantidad, hacia mucho que no descargabas parece-
-Si hace bastante fue mi respuesta.
-Y yo nunca había tenido una pija así espero que no me la niegues de aquí en más.
-si la vas a usar y dejar así de limpia, siempre la tendrás a tu disposición para cuando gustes.
Así comenzamos una serie de encuentros, uno más excitante que el otro, y donde dimos rienda suelta a nuestros más guardados fetiches, pero esto es material de otro u otros relatos que sin duda iré escribiendo.
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