Mi compañera de trabajo, Elsa y yo

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Pocos días después de mi encuentro con su amiga Merche, mi diosa Elsa me llamó y me preguntó cómo me había ido con su amiga, le conté la verdad y entonces ella me dijo:

-Si te animas a un trio, por mi encantada, pero debes de buscar tu a la chica, quiero alguien un poco mayor que yo.

La verdad es que la propuesta de mi diosa me resultaba muy excitante, nunca había estado con dos mujeres a la vez, además mi diosa me había conseguido una amiga, lo suyo es que yo le consiguiera una a ella, pero ¿Cómo hacerlo?, me encontraba en mi trabajo en medio de esta reflexión cuando en mi despacho entró Alicia, era una chica de cerca de cuarenta años que trabajaba con nosotros, era rellenita, sin llegar a ser gorda, y tenía unas tetas impresionantes, me debió de ver distraído, puesto que poniéndome las manos sobre mis hombros, yo estaba sentado, me dijo:

-¿Qué te ocurre Cesar, puedo ayudarte en algo?

Hasta ese momento no había pensado en ella como objeto sexual, pero mi vida había cambiado, además me di cuenta de que la blusa verde que llevaba tenía un botón desabrochado que dejaba al descubierto gran parte de un sujetador azul oscuro, así que me decidí a probar suerte y le dije:

-Creo que necesito relajarme.

Y rápidamente llevé mis manos hacia sus tetas, se las saqué del sujetador y comencé a besárselas, por un momento tuve miedo de que me rechazara, pero para mi sorpresa ella llevó su boca hasta la mía y nos dimos un beso maravilloso, luego con una voz muy insinuante dijo:

-Ya veo la clase de relación que necesitas.

Se puso de rodillas delante de mí, desde esa postura tenía un primer plano de sus tetas, que se veían divinas, pero ella no se quedó quieta, llevo sus manos hacia mi cremallera y de un golpe me bajó los pantalones y los calzoncillos, cogió mi polla y dijo:

-Vaya Cesar, así que tenías esto escondido y no pensabas dejar que tu compañera lo disfrutara

Se llevó mi polla hasta su boca y abriéndola se la metió en ella y comenzó una deliciosa mamada, yo estaba que alucinaba, esa chica, a la que yo en todo momento había respetado estaba demostrando ser la perfecta secretaria de una película porno, sentía que si no paraba me correría rápidamente, así que me decidí a hacer algo, la levante del suelo y la senté en la mesa, bien abierta de piernas, la quité el tanga, su coño estaba perfectamente depilado, así que no pude evitar meter mi lengua en ese delicioso agüero, ella al sentirlo dijo:

-Cesar que bien lo haces, me vas a volver loca.

Yo seguía comiéndola su precioso coño y sus gemidos me demostraban que estaba logrando llenarla de placer, sentí como se corría lo que para mí era muy placentero, en ese momento ella me dijo:

-Gracias, mi amor, por lo feliz que me estás haciendo, ahora quiero que te corras sobre mis tetas.

No era cuestión de negarle nada, así que puse mi polla entre esas dos maravillosas tetas, ella se las cogió con sus manos y las apretó, convirtiendo su canalillo en una especie de coño en el que mi polla se encontraba en la gloria, Alicia me dijo:

-Adoro tu polla, espero que me dejes disfrutar mucho de ella.

Por supuesto que lo iba a hacer, dejé que sus tetas follaran mi polla hasta que me corrí y su boca no pudo con mi leche y se desparramó por su cara, pero yo no tenía suficiente con haberme corrido, quería follarme a mi sexy compañera, así que me senté en mi sillón y la hice sentarse encima de mí, sus deliciosas tetas quedaron al alcance de mi boca y se las chupé, ella me dijo:

-Cariño, nunca me imaginé que fueras tan ardiente.

La verdad era que sus pechos me tenían alucinado, eran grandes, y deliciosos, ella estuvo así un rato, y luego dijo:

-Mi amor, me encanta que me chupes, pero quiero ponértela bien dura, veo que a los dos nos apetece follar.

Se levantó de encima de mí, se puso de rodillas y dijo:

-Menuda polla tienes, déjame ponértela bien en forma.

Se introdujo mi miembro en su boca y comenzó a chupármela, lo hacia una manera magistral, paró un momento y me dijo:

-Tienes una de las mejores pollas que he probado en mi vida y más de esta oficina.

O sea que esta chica se lo hacía con otros tíos del sitio donde trabajábamos, la verdad era que no me importaba, solo deseaba follármela, como ya no podía más le pedí que se pusiera de espaldas a mí, apoyada, en la mesa de la oficina, su culo en esta postura parecía espectacular, me puse detrás de ella, vi, como pensaba, que en esa postura su coño quedaba muy expuesto, y de un golpe mi polla entró dentro de su ciño, muy húmedo y caliente, y comencé a moverme dentro de él, los dos nos pusimos a gemir, era una delicia follar ese coño tan divino, sentía que me encontraba en el cielo, hasta que ella dijo:

-Amor esto es delicioso, pero quiero ser yo quien te monté.

Me hizo sentarme en mi silla, y esta vez se subió encima de mí y se puso a cabalgarme, se la notaba que tenía mucha experiencia en el asunto, se movía como una auténtica amazona montando su caballo, me hacía alucinar.

Hasta que decidió cambiar de postura y se giró quedando de espaldas a mí, pero yo que contemplaba como su cuerpo salía y entraba en mi polla, deseaba sus tetas, así que lazando mis manos las llevé hasta sus pezones y me puse a acariciárselos, noté como se venía, pero yo quería correrme con ella en una postura muy especial, primero la hice ponerse de pie, apoyada en la mesa, con una de sus manos alcé una de sus piernas y la puse sobre mi hombro y con su coño bien abierto se la metí, al rato la tumbé sobre la mesa, ella me dijo:

-Querido esto es alucinante.

Yo me la seguí follando hasta que me corrí y llené su coño con mi leche.

Cuando, después de descansar le confesé a Alicia que tenía una amiga muy joven, y con ganas de hacer un trio ella me dijo:

-Puede ser interesante.

Me ofreció su casa para nuestro encuentro, llamé a Elsa y se mostró encantada, quedamos que yo iría a buscarla, cuando me presenté en mi coche, en el sitio donde habíamos quedado vi que Elsa llevaba una falda de cuadros cortísima y una blusa blanca, la recogí y nos dirigimos al lugar convenido, yo no podía evitar cuando parábamos en algún semáforo, acariciar sus piernas, aunque ella no me dejaba subir muy arriba, quería que nos reserváramos, para cuando estuviéramos con Alicia.

Llegamos a casa de Alicia, llamamos y esta nos abrió, llevaba puestos unos jeans cortísimos y una blusa muy escotada, que dejaba ver una buena proporción de sus tetas, nos invitó a pasar y nos llevó hasta el salón, allí las presenté, ellas comenzaron por darse un beso de saludo, pero rápidamente procedieron a besarse de manera muy caliente, se quitaron su ropa exterior y se quedaron, Elsa con un conjunto negro y Alicia con uno rojo, yo en ese momento me limitaba a mirarlas, pero el cuerpo me pedía desnudarme y lo hice, mientras mis diosas, arrodilladas en el sofá, se abrazaban. Elsa llevó sus manos hasta las tetas de Alicia, se puso a acariciarlas, mientras decía:

Tía, tienes unas tetas impresionantes, no me extraña que nuestro novio este loquito por ellas.

Tu eres bella y joven, dijo Alicia.

Y las dos se volvieron a fundir en un beso muy excitante. Después Elsa le quitó el sujetador a Alicia y la dejó solo cubierta por un tanga, y con sus labios se puso a lamerle los pezones, su compañera la quitó el sujetador, después las dos terminaron de desnudarse mutuamente, mientras Elsa parecía hipnotizada por las tetas de Alicia, y se las acariciaba.

-Cuando las dos estuvieron completamente desnudas, Alicia dijo a mi otra diosa:

-Cariño, creo que debo de agradecerte tu visita de forma apropiada.

Hizo ponerse a Elsa a cuatro patas y llevando su lengua hasta la zona de su coño y su culo se puso a lamérsela, su compañera se puso a gemir, mientras yo las observaba alucinado y con mi polla dura como un palo, al rato Elsa dijo a su nueva amiga:

-Mi amor, ¿No te parece que tenemos abandonada a la polla de nuestro novio?

Alicia asintió y las dos, a cuatro patas, se encaminaron hacia donde yo estaba sentado y cada una se puso a un lado, y sacando sus lenguas se pusieron a lamerme la polla, yo, tras unos momentos de delicioso descontento, llevé mis manos hacia sus culos, una para cada uno, y me puse a acariciárselos, sentir una doble lamida, me pareció algo alucinante, hasta que Alicia dijo a Elsa:

Me encantaría ver como una joven como tú se folla una polla como esta.

-Si ese es tu capricho mi amor, respondió su nueva amiga.

Y sin consultarme a mí, Elsa se sentó sobre mi polla, dándome la espalda y se puso a cabalgarme, mientras Alicia, que se había colocado a un lado llevo su boca hasta los pechos de su compañera y se puso a chupárselos, mientras con sus manos acariciaba su vientre. Elsa estaba disfrutando a tope, y entre gemidos dijo:

-Esto es alucinante, nunca en mi vida había gozado tanto.

Y siguió cabalgándome hasta que se corrió, en ese momento dijo a su compañera:

-Cariño ahora te toca a ti.

Se salió de mi polla y se echó a un lado Alicia ocupó rápidamente su lugar, pero esta vez se puso mirándome a la cara, pero sin tardar mucho se inclinó hacia donde estaba Elsa y la hizo una indicación para que se sentara con una de sus piernas sobre el respaldo del sofá, Alicia se inclinó hacía el lao donde estaba Elsa y llevó primero una de sus manos hacia el coño de su compañera, y después hizo lo mismo con su boca acariciándola con las dos cosas su sexo, Elsa que parecía ya repuesta de su orgasmo se puso a gemir de nuevo, Alicia al sentirlo le ofreció:

-¿Quieres volver a cabalgar esta polla?

Su compañera asintió, y entonces Alicia me hizo tumbarme en el sofá, cuando lo hice, mi joven diosa se volvió a poner encima de mí y comenzó a cabalgarme, mientras Alicia me sorprendió poniéndose encima de mi boca, yo saqué la lengua y me puse a comerle el coño, mientras Alicia llevaba sus manos hacia las tetas de su compañera y se las acariciaba y le decía:

-Mi amor, eres preciosa.

Después nuevamente se besaron, yo me sentía a tope con mis dos diosas, hasta que Alicia nos pidió:

-Mis amores, tengo ganas de comerme el coño de mi amiga, mientras nuestro novio me folla.

Dicho y hecho, Elsa se bajó de mí, se tumbó sobre el sofá con las piernas bien abiertas, Alicia también se apartó de mí y poniéndose en pompa, llevó su boca hasta el coño de Elsa, y nuevamente se puso a lamerle el coño, yo me puse detrás de ella de rodillas, y en esta postura, volvía introducir mi polla dentro del coño de mi compañera de trabajo, follarla, mientras veía como ella le comía el coño a la joven, resultaba muy erótico, sentía que adoraba a ese par de mujeres.

-Cuando vi que iba a correrme les dije:

-Mis diosas, siento que me viene.

Alicia tenía una idea muy especial como como debía de ser esta corrida, las dos chicas se levantaron del sofá, y se pusieron de rodillas, después me hicieron una señal para que me acercara a ellas, cuando lo hice se pusieron a acariciarme la polla hasta que me corrí sobre sus tetas.

Descansamos un poco y en ese momento Elsa, mirándome, dijo:

-Mi amor, quiero ver cómo te follas a nuestra novia.

Hizo ponerse casi tumbada, solo apoyada en el respaldo del sofá Alicia, mientras ella su espalda y de pie le acariciaba las tetas y decía:

-Menudas tetas tiene nuestra novia, seguro que donde trabajáis todos los tíos estáis con la polla dura, métesela papa.

Por supuesto acepté la orden de mi princesa e introduje mi polla dentro del delicioso agujero de nuestra amiga, que al sentirlo se puso a gemir, mientras decía:

-Mis amores, me vais a volver loca.

Después ella se giró y se puso de lado, yo seguía con mi polla dentro de su maravilloso coño, pero Elsa se había vuelto a poner cachonda y nos pidió:

-Por favor, dejarme a mí.

Alicia se salió de mi polla y se puso de pie, a mí me pidieron que me tumbara en el sofá con las piernas juntas, y Elsa se subió al sofá, se sentó encima de mí con sus piernas una a cada lado de mi cuerpo, y poniéndose de rodillas, a la altura de mi polla, condujo con su mano mi miembro hasta la entrada de su coño y lo fue introduciendo hasta tragarse toda mi polla, comenzó a gemir de una manera muy intensa, y creo que yo también, Alicia llevó sus manos hasta las piernas de nuestra amiga y se puso a acariciarle los muslos, y mientras decía:

-Es divino acariciar estas piernas tan bellas, que envidia me das.

No paraba de acariciarla, pero al rato Elsa me pidió:

-Papa, quiero comerle el coño a nuestra amiga mientras tú me follas.

Por supuesto tanto Alicia como yo nos pusimos a complacerla, ella se bajó de encima de mí, Alicia se sentó en el sofá con sus piernas bien abiertas, y Elsa, poniéndose boca abajo, llevó su boca hasta el coño de su amiga y nuevamente se puso a comérselo, mientras yo aprovechando que su coño estaba muy accesible volví a introducir mi polla dentro de Elsa.

-Caramba, con esta chica, dijo Alicia, si con dieciocho años hace estas cosas, ¿Qué será capaz de hacer cuando tenga treinta?

Estaba de acuerdo con ella, y desde luego mientras pudiera yo la iba a ayudar a desarrollar esa sexualidad, parece que entre mis dos chicas se había desarrollado un cierto sentimiento de amistad seguí follándomela, hasta que nuevamente sentí que iba a correrme, Elsa pareció darse cuenta y me dijo:

-Papito deja que tus chicas compartan tu leche.

Comprendí sus deseos y me volví a poner de pie, mientras mis dos adoradas diosas se arrodillaban ante mí, Elsa dijo a Alicia:

-Cariño creo que esta polla nos hermana.

-Cierto, dijo Alicia, nos está haciendo hermanas de leche, jajaja.

Y parecía ser algo muy cierto, como si estuvieran coordinadas las dos sacaron sus lenguas casi a la vez y se pusieron a mamar mi polla, las dos eran unas mamadoras increíbles, y que te lamieran la polla juntas era algo alucinante, mi polla no pudo resistir más. Y no tardó en volver a correrse, y como si lo tuvieran ensayado mi leche cayó casi en cantidades idénticas sobre sus cuerpos, estaba enamorado de las dos.

En ese momento me di cuenta de la hora, no podía estarme más, mi mujer podría darse cuenta de que llegaba a casa con retraso y sospechar que había algo, así que se lo dije y me vestí.

Pero ellas eran libres para quedarse dándose amor y placer, así tomé camino de la calle mientras veía a mis dos diosas dándose amor.

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