Mi hermana es el regalo de su compañero

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T. Lectura: 8 min.

Esta historia la escribo en compañía de mi hermana Ana que me va narrando este relato, por lo que lo escribo con su voz.

Yo iba en la universidad cuando esto sucedió, a pesar de que era la putita de varios o de muchos, tenía a mi grupito de amigos, entre ellos estaba Gustavo (Gus), él era el típico muchacho que le echaba ganas a la uni lo que le hizo ganarse un semestre en otro país.

Nunca había pasado nada entre él y yo, solo era mi amiguis, no le hubiera negado un palo si me lo hubiera sabido pedir, pero hasta ese entonces nunca había pasado, el resto de hombres del grupito le comenzó a organizar una despedida por el semestre que no lo veríamos, un día se me acerca Esteban, no el Esteban de la orgia de mí cumpleaños que les conto mi hermano, otro de la uni y me dice:

-Oye Anita, estamos haciéndole una fiesta de despedida al Gus y nos gustaría darle algo que nunca olvide, no sé si sepas, pero él aún es virgen.

-No manches, ¿en serio? – pregunte incrédula, pues no podía creer que a sus 22 años aún no haya debutado.

-Si, tú crees, entonces pensamos que si tú quieres ser nuestro regalo para él

-Claro que sí, hace mucho que no estreno a nadie, yo hasta pensé que ya no existían jajaja…

-Jajaja… Pensamos que el viernes en la casa del Roy, ¿como ves?

-Este viernes no puedo voy a salir con mi novio y ando en mis diablos, pero ¿qué tal el otro jueves, así nos amanecemos y regresamos el viernes a clases?

-Va que va

-Pero hay que planearlo bien, que sea sorpresa.

Total, que el día llego, adornamos el departamento del Roy tipo fiesta y me compraron una lencería negra muy sexy, la idea era que lo llevarían al departamento y yo estaría en el cuarto de Roy esperándolo para darle su primer cogidon.

Pero como siempre pasa cuando estamos gente caliente en el mismo cuarto, me comenzaron a decir que me fuera quitando la ropa, que, porque que tal y llegaban y yo todavía no estaba encuerada y cosas así, por lo que me quite la ropa total, ya había parchado con los 4 que ahí estaban, me fui desnudando y no me dejaron ponerme la lencería si no que me querían dejar así para estarme morboseando y metiendo mano y yo encantada, pero cuando comenzaba a calentarme de más les decía:

-No, cabrones, hoy el primero que me la va a meter es el Gus.

-No mames Anita, ve nomas como nos traes.

-Si quieren se las chupo, pero el que se venga nunca me vuelve a parchar.

No tuve que decirlo dos veces y ya los tenía en circulo y ahí estaba yo mamando verga a diestra y siniestra, cuando los primeros que estaban por estallar y sentían que no podían más, rápidamente se quitaban y así todos hasta llegar al último, jajaja… ahora que lo pienso fue muy cruel no dejarlos venirse jajaja, pero ni modo, ese día era de Gus.

-Para eso me gustaban, ni aguantan nada.

-No mames, Ana, tú la chupas bien delicioso

-Pues claro jajaja…

Total, que terminamos de decorar y de calentanos y en eso nos avisa Roy por wasap que ya estaban por llegar, yo me fui al cuarto ya bien sexy con la lencería puesta y los demás se escondieron para sorprender a Gus.

Se abre la puerta y se oye el ¡Sorpresa!, muchas risas y buen ambiente, pero Esteban le dice a Gus:

-Hermano, sabemos que te vas por un semestre lejos y no queríamos pasar la oportunidad de darte un regalo que nunca olvidaras, así que te vamos a vendar los ojos.

Después de vendarle los ojos lo llevaron al cuarto, y ahí estaba yo sobre la cama frente a él con mi conjunto negro, ya esperando la reacción que tendría Gus al verme ahí, dispuesta y más que deseosa de hacerlo hombre, de enseñarle lo más básico para que se fuera a follar a más mujeres del mundo.

-Sabemos que siempre te has querido parchar a Ana, así que aquí está para ti – le decían a Gus que no podía creer que de verdad le fuera a dar las nalgas.

-¿Te gusta tu regalo Gus? – le dije con sacando mi puti voz.

-Claro que sí Ana, pero enserio me vas a dejar cogerte.

-Claro que sí, hasta me sorprende que no me las hayas pedido antes – dije mientras a todos se nos salió la carcajada.

-Bueno Gus pues te dejamos disfrutar

-No hay pedo si no aguantas mucho, ella es una experta y nadie le aguanta tanto.

-Bueno ya, déjenme sola con el festejado – les dije mientras los sacaba del cuarto.

-¿Enserio eres virgen Gus?

-Sí, ya ves que soy muy tímido.

-¿Hasta a donde has llegado a solas con una mujer?

-Solo besos y fajes

-¿Y cómo me quieres parchar? – dije mientras me acercaba más a él, pegando mi boca a la suya y comenzando a agarrarle su verga con mi mano.

-No lo sé Anita – me dice mientas comenzaba a besarme tímidamente

-Pero no tengas miedo mi amor, tu solo déjate llevar

Me puse en plan novia tratando de hacer especial su primera vez, así que lo bese y él comenzó a masajearme las tetas para después ir bajando su mano hasta mi puchita, yo le seguía sobando su verga, no voy a exagerar como casi todos los relatos que he leído, que casi casi dicen que la tenía gigantesca, que parecía de elefante y tonterías así jajaja…, Gus la tenía normal.

-¿Y te la han mamado Gus? – dije con voz excitada, con mi voz de puta caliente.

-No, nunca

-Pues hoy es el día – mientras me iba arrodillando pude notar su nerviosismo

-¿Me quito el pantalón?

-Tu tranquilo bebé

Acerqué mi boquita a su verga que aún tenía el pantalón cubriéndola y se la mordí levemente, cosa que le gusto a mi compañero.

Le baje el cierre, desabroche y baje su pantalón con todo y bóxer, solo para encontrarme con su verga más dura que una piedra, algo que me gusta hacer es chuparles los huevos a mis amantes y ponerme sus vergas sobre mi cara, para ver qué tan grande tienen a su amiguito.

Cuando engullí su escroto pude escuchar un gemido de placer y pude ver un rostro lleno de placer y morbo cuando me puse su verga sobre mi cara, me encanta esa mirada de hombre que siente que te tiene dominada cuando haces eso.

Le sonreí de manera picará y le bese le bese su cabecita, después una lamida y finalmente se la comencé a chupar a succionar, solo se podía escuchar sus gemidos de placer y ese ruidito que se oye cuando estás haciendo una buena chamba.

No hacía falta preguntar lo obvio, le estaba encantando su primer mamada, me la saque de la boca con un “ploc” que se escucha cuando se la estas succionando.

-Cuando te vayas a venir no te separes, quiero que me la eches en la boca, quiero probar tu lechita virgen.

-Si Anita, está bien, pero por favor, no pares, síguemela chupando.

Y así aceleré el ritmo y él por fin se animó a agarrarme de la cabeza y comenzar a follarme la boca, de repente me apretó más con sus manos y supe que estaba por venirse por lo que me la metí todo lo que pude y comencé a recibir chorros de leche.

-Pobre Gus, si le hacía falta una buena ordeñada – pensaba yo mientras sus fuertes disparos pegaban en mi garganta.

Termine de tomarme su lechita y para mi sorpresa seguía igual de duro que al principio, se la limpie con mi lengüita solo para ver cómo se retorcía de placer y cuando ya la tenía limpia le mordí despacito su sensible glande, el retrocedió un poco por instinto, yo le sonreí y él me correspondió, me levante y le di su primer beso blanco con los restos que aún no me había tragado, después de una plática con la Daniela que cuenta mi hermano, me gusto hacerle eso a los que me parchan.

-Ya te la quiero meter Ana – me dijo con un tono desesperado.

-Claro que si mi vida, métemela de misionero, quiero ver tu cara cuando sea la metas a tu primera puta – mientras le decía eso me tire de espaldas a la cama y me abrí de patas para él.

Él se acercó, tomó mi tanguita y me la quitó, y como si estuviera abriendo el mejor regalo de su vida, su rostro se le ilumino, yo creo que era la primer puchita que veía en vivo.

Pero pensé que el preguntar lo avergonzaría, así que lo deje continuar.

Se colocó entre mis piernas y poco a poco fue subiendo hasta mis tetas, las cuales chupo y estrujo y cuando estuvimos cara a cara, comenzó a empujar y como no lograba ensartarme baje mi mano para ayudarle un poco.

Cuando su verga empezó a separar mis labios, comenzó a meterla poco a poco y pude ver esa mirada al sentir que por fin tenia a una vieja ensartada.

Pude sentir como su pene iba invadiendo mi vagina y no pude contener un leve gemido cuando me termino de empalar y comenzó a moverse hasta agarrar buen ritmo.

-No mames Ana está bien rico parcharte

-¿Te esta gustado mi amor? – dije entre gemidos

-Si, no maches, que rico – me respondía mientras me embestía cada vez más duro

-Si, así…, por favor no pares papito, dame más, más….

Parece que mis palabras lo excitaron aún más, pues me embestía más duro y levanto mis piernas para ponerlas sobre sus hombros, yo solo podía disfrutar de aquel chico que estaba debutando aquel día.

-Con la calentura no me puse condón, no te quiero dejar panzona pero no puedo dejar de parcharte Ana – su voz tenía rastros de súplica, como si ya fuera esclavo de ese placer recién descubierto.

-No te preocupes, ahhhh….. estoy en mis días infértiles y aparte me cuido, vente adentro, quiero ser la primera en recibir tu lechita… – dije con mucho trabajo pues no podía parar de gritar de placer.

Él aumento el ritmo y la fuerza, ya comenzaba a dolerme la pelvis de lo duro que me estaba cogiendo y para mi sorpresa, me vine antes que Gus, fue tan delicioso que aprete mis piernas sobre su cuello, pero el continúo taladrándome hasta que finalmente se vino y provoco una segunda ola de placer en mí.

Cayó rendido, con su cabeza a lado de la mía, pero aún tenía espasmos en su cadera que hacía que me la metiera de espontáneamente mientras su leche me llenaba.

Baje mis piernas de sus hombros, pero solo para abrázalo con mis brazos y piernas, mientras sentía su verga aún palpitar en mi interior.

Nos pusimos cara a cara y me gusto ver su cara de satisfacción total, así que le di unos besitos de piquito y después subí la intensidad, lo que lo puso durísimo otra vez.

-Te voy a estrenar todito Gus – le dije mientras lo empujaba aun lado de mi en la cama.

Cuando se salió de mí, pude sentir su espeso esperma escapando de mi puchita, se le volví a chupar en parte para seguir probando ese manjar y en parte para dejársela preparada, para que resbalara y entrara sin dificultad.

Me puse en canclillas y comencé a bajar, volví tomar su verga, pero esta vez la dirigí a mi culito y una vez en posición comencé a meterme su trozo de carne, Gus tenía la cara desfigurada, no podía creer que este día también fuera su primer anal.

-Creo que te amo Anita – dijo riéndose lo que provocó que yo también me riera

-Para que veas que buena amiga y que buena puta soy, cuando te cojas a las viejas de tu próxima universidad te acuerdes que esta puta te desquintó.

-Ahora me toca a mi llevar el ritmo – dije teniendo toda la verga adentro de mi culo.

Comencé a brincar como loca sobre mi amigo mientras hacía contracciones en mi ano para que Gus nunca olvidará su primer anal, mientras él luchaba con su cuerpo por la sobredosis de nuevas sensaciones que estaba experimentando, por un momento hasta pensé que se desmayaría jajaja… es lo malo que reprimirse tanto tiempo creo yo.

Pensé que Gus ya estaba por terminar, por lo que me detuve y me quede empalada sobre él, pues no quería que terminara todavía.

-Me encanta lo puta que eres Anita

-Muchas gracias papi, ¿me vas a seguir dando verga todavía?

-Claro sí.

Me quité de encima de él y rápidamente me puse en cuatro.

-Por donde tú quieras papi – le dije poniendo mis tetas pegadas al colchón, parando mi culito y ofreciéndoselo como buena puta.

Se coloco detrás de mí y obviamente me la volvió a meter por el culo, pero esta vez de manera dura, desesperada, me ensarto y comenzó el frenesí, esta vez era tan rápido que seguramente nos veíamos como los perros que cogen en la calle.

Yo gritaba, jadeaba y gemía como la perra que era en ese instante, mientras mi amante me taladraba y pasaba su mano por abajo para exprimirme las tetas, era super delicioso como me demostraba su hombría aquel chico que no hace mucho dejo de ser virgen.

Finalmente me regalo otra tanda de lechita calientita para mi solita.

Yo ya no podía más, estaba super cansada y me quede recostada a su lado, como si fuéramos novios que se aman.

Cuando nos recuperamos, nos tocaron la puerta, él se puso su boxer y fue a abrir.

-¿Qué tal Gus, como te la pasaste?

-Nunca me imaginé que mi primera vez fuera tan buena.

-Te gusto parcharte a Ana, ¿verdad?

-Para mí es la puta con la que mejor he cogido – dijo otro

-Pues claro que soy la mejor, ninguna otra vieja les va a dar tanto placer como yo – dije poniendo mi carita de putita.

Salimos del cuarto y comenzaron a llenar los vasos de cerveza y tragos en la sala, yo ya no hice el esfuerzo por vestirme, ya todos los presentes me habían tenido y me habían visto encuerada así que, pudor brillaba por su ausencia.

La convivencia era tranquila, sabían que estaba cansada después de la estrenada a Gus, así que si bien si me sentaba encima de ellos, no me metieron mano hasta que alguien dijo:

-Y que Gus, ¿Nos vas a dar chance de jugar con tu regalo?

-Sí Gus, préstanosla.

Gus me volteo a verme, como buscando que le diera permiso.

-Solo si tú quieres Gus, este día soy tuya mi amor, soy tu puta, tu dime si quieres que parche con ellos también o solo contigo – dije como tratando de que él tomara las riendas.

Gus sonrió con mucho morbo…

Continuará.

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