Mi post aniversario de bodas

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Hola. Les voy a platicar que pasó un mes después de festejar mi décimo aniversario con mi esposo, decidí festejarlo solita, la plática con mi marido mientras cogemos durante nuestro festejo me dejó prendida, caliente, jariosa. Pero bueno, no fue el único festejo, decidí festejarme yo, ¿cómo? Cogiéndome al profe Luis.

En uno de esos famosos “puentes” que tenemos los maestros aquí en México, a un par de semanas de coger con mi marido, él se fue a comer con su mamá, sus hermanos, cuñadas, sobrinos y se llevó a mis hijos, yo no quise ir: le dije que yo prefería ir al temazcal con mis amigas. Cosa que no era verdad, pero pues le dije que me iría toda la tarde. Así que él tomo el auto, le di y me dio la bendición, me dio un beso (nuestro ritual de cada día) y se llevó a mis hijos, yo tomé la camioneta y me fui a mi “temazcal”. Yo ya me había puesto de acuerdo con el maestro Luis previamente para vernos.

Fui a una tienda de autoservicio que queda aquí a 2 cuadras de mi casa, eran aproximadamente las 2 de la tarde y estacione la camioneta ahí, mientras esperaba al maestro Luis me puse perfumito, me maquille un poco, espere escasos 15 minutos cuando vi que llegó y se estacionó a mi lado, baje de la camioneta y subí a su carro.

Yo llevaba una falda larga de manta, una rica tanga abajo, unas plataformas, y una blusa escotada, sin brassier, no enseñaba los pezones por el forro que trae la blusa pero si se veía que no traía bra.

Me dijo que ya había comprado unas botellas de vodka y tequila, que si me gustaba le dije que el tequila sí, pero el vodka no, ya que me ponía muy peda con eso, sin embargo le dije que la dejara que estaba bien, me dijo que si tenía hambre le dije que no, sin embargo me dijo que me llevaba a comer, yo ya andaba bien caliente desde en la mañana que mi esposo me había cogido, sinceramente hay días en los que ando tan caliente que cojo con mi marido y en la tarde cojo con alguien más como en este caso, y le dije que quería comerme otra cosa, preguntando que lo que se me antojara él lo compraba, o sea no entendía.

Jajaja bueno, ahí fuera de ese Garis (que es la tienda de autoservicio) venden tostadas y empanadas de mariscos, para no irnos tan lejos le pedí yo solamente una tostada, él si comió bastante. Eran las 3 de la tarde cuando salimos del Garis.

Me dijo que a dónde quería ir, le dije que a dónde él quisiera, me dijo que si me había gustado el motel anterior le dije que sí, o que cuál no conocía para llevarme a conocer, le dije que pues había muchos que no había visitado (según yo, muy pura e inocente, cuando ya recorrí todos los moteles actualmente de mi municipio), pero que a dónde habíamos ido estaba bien.

Así que nos fuimos al auto hotel Venezia, platicamos en el camino, me agarraba de la pierna, hasta que llegamos, pagó, entramos, bajó a cerrar la puerta automática del garaje y caballeroso él, me abrió la puerta al bajar del auto, me tomo nuevamente entre sus brazos me alzó y me subió las escaleras otra vez, antes de bajarme le di un beso apasionado en agradecimiento, me bajo y fue por las cosas.

Mi maleta, que contenía unas zapatillas, unos conjuntos, mi toalla, sandalias, jabón, shampoo, zacate, y un traje de baño, obviamente para despistar a mi marido, ya que en el temazcal después de salir hay regaderas y acostumbro a bañarme ahí, dentro de la toalla venían mis amiguitos.

Subió con su hielera donde traía el vodka, tequila, refresco, jugo de piña y arándano, hielo, en fin.

Entre trago y trago, nos fuimos calentando, los besos iban subiendo de tono las caricias igual, en uno de esos tragos y besos me fui acercando hacia él, sentado en una silla abrí mis piernas, me senté sobre él y comencé a besarlo apasionadamente, acariciaba mis piernas, mis tetas, mientras yo solamente acariciaba su pecho, sentí como esa verga se fue poniendo más y más dura hasta que no pude aguantar. Me bajé de sus piernas, desabroché su pantalón y así sentado y yo arrodillada saqué ese enorme animal y comencé engullirlo.

Comencé por la cabecita, luego a chupar los lados, posteriormente bajé a chupar sus testículos, me tomo de la cabeza y me la metió hasta la garganta, tomé esa enorme verga con las manos, y comenzó a moverse mientras yo la detenía para que no entrara toda, me la sacaba y metía de la boca, en la cara me pegaba con ella hasta que la puso en medio de mis tetas, me bajé la blusa y comenzó a moverse mientras yo las apretaba, me dijo que se me veían muy grandes, inclusive más que la última vez que estuvimos juntos, le dije que era porque tal vez estaba en mis días fértiles, me dijo que entonces debía cuidarse como la primera vez y le dije que desgraciadamente sí.

Seguí mamando, hasta que me canse, me apretó de los pezones y me levantó del suelo. Me dio la vuelta y así sentado subió mi falda de manta y me hizo la tanga a un lado me apoye en la mesa y mientras él estaba sentado en la silla me fui sentando en todo eso tan grande que él tiene, le pedí que se pusiera el preservativo así como la vez pasada sin embargo me dijo que no pasaba nada por unas cuantas metidas. Yo ya tan caliente decidí moverme sobre esa verga enorme, así que me la metí completamente hasta que topó, comencé a moverme mientras él solamente me tomaba de las tetas y de la cintura.

Seguí dándome unos ricos sentones, era enorme y sentía cómo entraba hasta dentro, yo apoyada en la mesa, él con una mano me apretaba los pezones y con la otra me tomaba de la cintura era delicioso sentirlo sin nada yo dando unos restregones en la zorra con su pene, él moviéndome de la cintura al ritmo que él quería, hasta que decidimos cambiar de posición. Me levanté, saqué el potro debajo del tocador, se quitó completamente el pantalón y la playera, y lo senté en él.

Me desabroché mi falda de manta me quite la blusa por completo, y así solamente con plataformas y tanga y abriendo mis piernas me fui sentando poco a poco en esa larga y deliciosa verga que no traía protección, lo quería sentir a pelo.

Las plataformas me ayudaban bastante a moverme, me daban buen soporte a la hora de estar cogiéndomelo. Moviéndome arriba de él y el pegado a mis tetas como niño chiquito, las mordía, las chupaba, las apretaba, le decía que se las acabará, que me mordiera los pezones, estaba sumamente excitada y lo que yo le pedía me lo hacía, lejos de doler me encantaba como me lo hacía, con sus manos me pegaba en mis enormes tetas mientras yo solamente me concentraba en montarlo y comerme su enorme verga, me decía que sabía que era mi debilidad lo que me hacía en las tetas, sabía que me encantaba eso y más.

Mientras ambos nos movíamos, yo arriba de él dándole a chupar mis tetas, cambiaba de una a otra, me jalaba del cabello, entre mis gritos y gemidos me tapaba la boca, me daba de cachetadas, lo estaba disfrutando bastante mientras él moviéndose y metiendo esa vergota hasta dónde cabía.

Le dije que tenía que parar antes de venir, me levanté y la saqué de mí. Y ¡oh sorpresa! Eran mis días de ovulación (las mujeres sabrán por qué me di cuenta). Le dije que se pusiera el condón sin embargo me dijo que a poco no le excitaba pensar que pudiera embarazarme de otro, que si a poco no me excitaba tan solo la idea de hacerle creer a mi marido que iba a tener un hijo de él aunque no fuera cierto, le dije sí pero que debía cuidarme, sin embargo, excitada nuevamente me di la vuelta, le di la espalda y volví a sentarme en su pene, recargué mi espalda sobre su pecho mientras él se movía.

Me tomaba de ambas tetas para que no brincaran, tomé la iniciativa yo y así de reversa seguí dándome unos deliciosos sentones, sus manos estaban pegadas a mis nalgas y a mi cintura, me pegaba en las nalgas y las abría para escupir en medio de ellas, acariciaba solamente mi ano, yo seguía cabalgando de reversa y haciendo de ese momento un éxtasis dónde él era el espectador número 1 al ver cómo entraba y salía todo eso.

Paramos y le dije que se pusiera el condón, no me hizo caso me tomo de la cintura, nos levantamos sin sacar su enorme verga de mí y me apoyo en el tocador, me penetró una y otra vez, en el espejo del tocador se veía su rostro y el mío, mi cara de placer y la suya, veía como sus gestos me decían que le encantaba cogerme, nuestras miradas se cruzaban por medio del reflejo, sabíamos que estábamos disfrutando y que no queríamos cuidarnos ninguno de los dos.

Le dije que parara nuevamente, sin embargo yo no lo deseaba, yo deseaba que siguiera que me cogiera más y más, al parecer la idea de dejarme preñada le agradó bastante y más duro me daba, me cogía con una fuerza impresionante, su cuerpo fornido se movía al vaivén de su verga.

Con una mano me tenía agarrada del cabello y con otra me daba nalgadas era delicioso, mis tetas estaban pegadas al tocador, le pedía que no parara que yo estaba a punto de venirme, me tenía bien ensartada cuando me vine dejando caer mis jugos al suelo, mientras él seguía dándome más y más fuerte, colocó una mano en mi cuello y me dijo que si me gustaba que me ahorcaran, le dije que sí, así que una mano en mi cuello y con la otra en mi cabello, le dije que me diera más, que no parara.

Cuando sentí de repente como se vino llenándome la vagina de leche, mientras se vaciaba, me embestía sin sacarla toda, me daba unos repegones muy ricos mientras yo, solamente con mi cara de placer, mis ojos en blanco, mi cabello despeinado y adolorida observaba por el espejo su orgasmo y la satisfacción en su rostro.

Salió de mí, y sus espermas escurrieron por mis piernas cayendo al piso, me dio la mano, mis piernas temblaban y me llevo a la cama. Me quito las plataformas con sus propias manos y me arropó, mientras me preparaba otro vodka con arándano.

Platicábamos y me dijo que si quedaba embarazada que haría, comencé a reír y le dije que pues ya veríamos, obviamente no me iba a dejar embarazar por nadie, una cosa es mi puteria y otra ya el dejarme embarazar, pensé yo dentro de mí. Le dije que si le excitaba y me dijo que si, que era un placer para él que dentro de tantos hombres lo haya elegido a él, le dije que por la cercanía, su discreción, su limpieza, su cuerpo, su vergota y su trato más que nada, sin embargo cambiamos de tema.

Entre copa y copa, cigarro por aquí y por allá, seguimos. Eran un poco pasadas las 5 pm cuando comenzó a besarme nuevamente, Se metió bajo las sábanas, comenzó a besarme toda hasta que fue bajando por mi vientre poco a poco, me besaba las piernas, los dedos de los pies y comenzó a besarme el vientre nuevamente y le dije que sí a poco iba a tragar su propia leche, me dijo que sí, que era de él, que no tenía nada de malo.

Hizo una pierna a un lado y la otra al otro, comenzó a mamar mi zorra, mientras sus dedos entraban en mi vagina su lengua chocaba con mi clítoris, estaba tan excitada nuevamente que le dije que no parará, que me hiciera venir así, así que siguió chupando mi clítoris y metiendo sus dedos a mi vagina, mientras yo solamente lo tomaba de la cabeza empujándolo hacia mi zorra para que no parará, sin embargo lo hizo. Se levantó de la cama y me dijo que si no me pondría algo rico, le dije que sí, que si eso quería que eso tendría.

Me levanté, me fui al baño y cuando salí, llevaba un baby doll rosa nuevo, lo compre para la ocasión especialmente, mis zapatillas y obviamente me peine y me di un retoque, colocando nuevamente de mi perfume. Acostado sobre la cama me fui acercando poco a poco a él, hasta que le quite la sábana, me fui acercando a su pene y lo mame de nuevo.

Lo tome con ambas manos y comencé a masturbarlo, chupaba sus testículos, mientras él solamente me tomaba de la cabeza para meterlo todo, hasta la garganta decía él, fue entonces cuando poco a poco me fui volteando de manera de hacer un 69, le puse mi zorra en la boca y abriendo las piernas comenzó a mamar nuevamente mi intimidad, la forma en que chupaba mi vagina no me dejaba concentrar completamente en mamar su pene, lo estaba haciendo delicioso, escupía en enorme pedazo de músculo, engullía y me pegaba con él en la lengua, en la cara y lo volví a meter a mi boca.

Llegó un momento en el que no aguanté, me apoyé sobre sus piernas y me levanté sentándome completamente en su cara, comencé yo a moverme sobre su lengua sintiendo como raspaba mi clítoris, en ese momento quería que me cogiera toda, así estuve un momento hasta que me volví a recostar sobre su vientre para volver a chupar su pene. Se levantó y me dijo que me quedara así, en 4. Se puso atrás de mí y comenzó a meter su lengua en mí ano, fue por mis juguetes y me dijo que sí a poco si aguantaba los tres, le dije que hiciera la prueba, que tal vez no, que tal vez sí…

Lubricó mi plug y sin decir “ahí te va” lo metió dentro de mi ano, tome mi dildo de látex lo lubriqué metiéndolo en mi boca, mamándolo como si fuera otra verga, escupiendo sobre él, levantando mis ojos para verlo mientras mamá va esa verga de látex, cuando lo humedecí completamente con mi saliva lo metí a mí zorrita, así en cuatro, de perra cómo les gusta a muchos y con mis dos orificios ocupados me dio a mamar nuevamente su verga, yo con mis manos no dejaba salir el dildo de mi vagina, él con las suyas no dejaba salir su verga de mi boca. Era una escena digna de porno.

Se levantó y me recostó, se me ocurrió una de mis tantas y calientes ideas, le dije que si quería ayudarme a hacer algo, me dijo obviamente que sí.

Así recostada con el plug en el ano hice a un lado mi tanga y le pedí que pusiera su verga junto al dildo que ya me había sacado previamente de la vagina, muy mojada sabiendo lo que me esperaba le pedí que me metiera los dos en la vagina, se sorprendió y me dijo que si a poco sí los iba a aguantar los dos, le dije que lo íbamos a intentar, que era mi primera vez (obviamente no, ya había tenido dobles penetraciones vaginales).

Tomó con sus manos su pene y mi dildo, fue metiéndolos poco a poco a mi vagina yo gritaba de placer y de dolor era algo exquisito y delicioso, no entraron del todo al principio, se quedaron a medias, el dildo no se movía y él sí, sentía como si me partieran en dos la verdad entre el dolor y placer no sabía cuál sentía más sin embargo al pasar los minutos, y mientras una pierna la tenía en su hombro fue pasando esa molestia y mi vagina se adaptó a los dos, entraron por completo ambos, le pedí que no parara que estaba a punto de venirme que era delicioso sentir tanto dentro de mí.

Así que siguió moviéndose pero más y más duro me daba más recio yo me apretaba las tetas y lo excité aún más cuando le dije con mi voz llena de gemidos que sí no quería embarazarme, que lo hiciera con más ganas, que él bebé tenía que salir guapo como él, eso lo prendió mucho más, saco el dildo de mi vagina para moverse él sobre mí, así que con mis piernas lo abrace, se recostó sobre mí y en una posición del misionero donde mis piernas rodeaban su cintura, me estaba dando tan más rico hasta que escuche sus gemidos más intensos.

Me dijo que estaba a punto de venirse y le dije que yo también, que quería sentir su leche dentro de mí que quería que me preñara (una caliente y excitada habla cada tontería) le decía que quería sentirlo nuevamente, se levantó, tomó mis dos piernas se las puso en el cuello y me embestía con tal fuerza, hasta que le dije que me abriera de piernas nuevamente y se acostara sobre mí, que quería sentirlo cerca, comenzó a cogerme mucho más fuerte, sus embestidas eran una delicia hasta que sentí cómo volvió a llenarme de leche.

Ambos nos hundimos en un exquisito mar de placer, se quedó acostado sobre mí, me besaba y me decía que le encantaba todo de mí, hasta que se levantó, me dejó nuevamente toda su leche dentro, sacamos el plug de mi ano y nos acostamos, pasaron los minutos y seguimos bebiendo.

La verdad ese día sí me puse media ebria digamos que 1/3 de mí. Nos recostamos un momento hasta que me dijo que tenía que retirarse ya que tenía una cita con su familia a las 8:00 en la noche, eran casi las 7:00 pm.

Nos levantamos me enjuagué obviamente él al igual que yo, nos cambiamos y nos decidíamos a dejar el hotel cuando provocativa, con mi falda y mi escote, antes de subir al carro lo volví a besar, le dije que me había dejado con ganas de más, que porque no me cogía otra vez, me dijo que era muy tarde que si quería, pero su cita era importante, le dije que si más importante que estar conmigo, y me saqué las tetas de la blusa, me senté en las escaleras que suben a la recámara y le abrí las piernas, me hice la tanga a un lado y comencé a masturbarme, le dije que no me dejara caliente, que me cogiera más, comencé a gemir, mientras él se acercó hacia mí y se sacó la verga del pantalón.

Me la dio a mamar mientras yo seguía tocándome, pare un momento hasta que me desnude completamente ahí, lo tome de la mano, le quite el pantalón y lo senté en los escalones, abriéndome de piernas me senté en su pene erecto, comencé a moverme mientras él solamente me tomaba de la cintura, mis movimientos eran en forma circular, le dije que no me dejara ir sin haberme hecho un bebé, esa idea nos excitó nuevamente, le daba un plus a lo que estábamos viviendo, le dije que sí a poco me iba a dejar ir sin un sexo anal con su enorme verga.

Me levantó y fue como si lo hubiera toreado con capote, me levantó, subimos nuevamente, me aventó sobre la cama y me puso en cuatro, comenzó a escupir en medio de mis nalgas, su lengua se metía en medio de ellas lamiendo mi ano, hasta que se decidió y poco a poco fue deslizando su vergota venuda y cabezona, mi ano se abrió, en ese momento supo acariciarlo, tocarlo y dilatarlo, cuando la tuve dentro de mí, él casi no me movía, tenía los ojos cerrados y yo me mordía los labios, hasta que ya al fin tuve toda su verga dentro y sus huevos chocaban con mis nalgas.

Comencé a moverme lentamente, él empezó a sacar y meter suavemente su verga de mi culito mientras me tenía agarrada por la cadera y acariciaba mis glúteos, dándome una nalgada de vez en cuando, me sacaba la verga suavemente casi hasta la cabeza y después me la metía también suavemente hasta el fondo.

“Dámela hasta el fondo” le pedía y él me la metía casi de golpe hasta la base. Nuestros movimientos se aceleraron, siguió sacándola hasta la cabeza, solamente que ahora ya la metía con mucho más fuerza, tenía una almohada abrazada y mordiendo mientras él a metidas se estaba acabando mi ano, le dije que se lo acabara que para eso eran mis agujeros, y mientras estuviera con él podía disponer de ellos como quisiera, apretaba mis nalgas para que sintiera más y más placer, y así se viniera, fue entonces cuando después de tantas metidas me dijo que se venía.

“No la saques, métela hasta dentro” le dije, así lo hizo cuando sentí que iba a explotar, apreté el culo cerrando las piernas y sentí como se vino dentro de mí, me agarro por las caderas para empujármelo lo más dentro que pudo. Cuando termino saco su verga suavemente y agarrándome con la mano me unte las últimas gotas en los pliegues de mi culo, me dejé caer completamente en la cama exhausta y adolorida pero complacida.

Le dije que se bañara ahí rápidamente para ahorrar tiempo, me dijo que iba a oler a jabón de motel así que le dije que yo traía jabón neutro (ya saben qué mujer precavida vale por dos, además de que lo llevaba para mí temazcal), que ese no dejaba olor, así que entramos rápidamente a darnos una ducha, yo por mi temazcal tenía que llegar mojada del cabello y él limpio a su cita la cual estaba a minutos de cumplirse. Salimos rápidamente, nos secamos y cambiamos, bajamos de la recámara para salir rápidamente del motel.

Me dejó en Garis nuevamente y para no levantar sospechas entré a la tienda a comprar unos cacahuates que le encantan a mi marido y compré para hacer unos ricos sándwiches en la noche, tenemos que despistar al enemigo dicen por ahí. Mi sorpresa fue que cuando llegué a la casa ya estaba mi marido jugando videojuegos, sin embargo cómo llevaba las bolsas con el logo de Garis no me dijo absolutamente nada, inclusive me agradeció que le llevara su botana favorita: cacahuates con cubierta crujiente de queso. Entre al cuarto me puse mi pijama y comencé a hacerles los sándwiches a mi familia.

¿Quedé embarazada? Obviamente no me iba a dejar.

¿Lo deseaba? ¡Jamás! A menos de que fuera de mi marido, pero de otro no.

Espero les haya gustado esta excitante vivencia, por supuesto espero que me sigan leyendo y escribiendo en sus comentarios. Besos.

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