Un día la mi cuñada Irene, de la que ya he hablado, la madre de mi sobrina Silvia me llamó, no podía conectar con esta, la llamaba y el móvil daba señal de apagado o fuera de cobertura, como ella estaba trabajando y no podía dejarlo, y como mi casa estaba relativamente cerca de la suya me pedía que fuera yo a ver qué pasaba, aunque ella daba un diagnóstico:
-Esta chicha, con lo despistada que es, se habrá dejado el móvil sin batería.
Pero era mejor comprobarlo, así que me encaminé a la casa de los padres de Silvia, mi cuñada me había indicado donde había una lleve escondida para situaciones de emergencia, llegué a la puerta de su chalet y efectivamente la llave estaba donde mi cuñada me había indicado, abrí la perta con ella y accedí al jardín que rodea a su chalet y allí me llevé una pequeña sorpresa, en el jardín que rodea al chalet, estaba Silvia, junto con Geni, una hija de una prima nuestra del mismo nombre, de unos veinte años, con la que siempre tanto mis hermanos como yo habíamos mantenido una buena relación. Aunque no eran familia entre ellas, se conocían de haber coincidido en el instituto.
Las dos estaban de pie, y las dos parecía haberse puesto de acuerdo en llevar un vestido blanco, en esto Silvia rodeo con sus brazos a Geni y le dio un beso que no era precisamente el más propio entre amigas, pero no se conformó con ello, poco a poco fue subiendo el vestido de su amiga, hasta dejar al descubierto su precioso culo. Solo tapado con un diminuto tanga, mientras le decía:
-Cariño, tienes un culo precioso, ya verás que bien lo vamos a pasar.
Rápidamente las dos se quitaron el vestido y pude ver que el tanga de Silvia era tan diminuto como el de su compañera. En ese momento las dos hicieron que sus pechos se juntaran, aunque Geni era un poco más alta que Silvia.
Las dos se sentaron sobre una alfombra en el suelo, Geni se puso de rodillas, mientras Silvia sentada, separando sus piernas las puso una a cada lado de Geni, esta última pareció tomar la iniciativa, y rodeando con sus manos a su prima la volvió a dar un beso apasionado, después la hizo tumbarse del todo, y llevando su cabeza hasta sus tetas comenzó a chupárselas, mientras decía:
-Cielo, que tetas más ricas tienes.
Al poco rato dejo las tetas de Silvia y con su lengua fue bajando con su cuerpo poco a poco, hasta llegar hasta el tanga de su amiga, y con sus labios lo apartó hasta dejar libre el coño de esta.
Después introdujo su lengua en el coño de esta y comenzó a lamérselo, Silvia se puso a gemir de una manera muy intensa, mientras decía:
-M amor, te adoro, me estas volviendo loca.
La otra siguió comiéndole el coño y Silvia no tardo en correrse. Después las dos se pusieron a cuatro patas, eran muy sexys, yo estaba muy caliente, y más cuando Geni se puso detrás de Silvia, y levantando una de sus manos la utilizó para quitarle el tanga a su amiga, esta no tardaría en a ver lo mismo con ella.
Las dos se volvieron a poner una enfrente de la otra y se volvieron a besar, pero después de esto volvieron a ponerse sentadas, Geni se sentó sobre las rodillas de Silvia, y mientras le acariciaba las tetas le besaba, esta le devolvió el beso mie tras ponía sus manos sobre el cuello de Silvia y me pidió:
-Prima, hagamos un sesenta y nueve.
Y a continuación se tumbó en el suelo, Geni se puso encima de ella, en posición invertida y la lengua de Sivia se lanzó sobre su coño lamiéndoselo con verdadera ansia, las dos se pusieron a gemir, aunque dado que Geni no se había corrido la lengua de Silvia parecía decidida a que lo hiciera.
Los gemidos de las dos se juntaban, estaba asistiendo a una escena que me resultaba muy excitante, hasta que las dos se corrieron, cuando esto sucedió, las dos se sentaron en el suelo con las piernas cruzadas y sus coños rozándose, en ese momento yo sentí que debía salir de allí para masturbarme.
Me fui a casa y me masturbé furiosamente, después llamé a mi cuñada para decirle que la niña estaba profundamente dormida y que posiblemente el móvil se le había quedado sin carga, como ella sospechaba.
Pero la escena que había visto me había resultado muy perturbadora, ya me lo había hecho con Silvia, pero me entraron deseos de hacérmelo con Geni. En esta ocasión la fortuna me favoreció, pocos días después, el objeto de mis deseos me llamó, quería que le ayudara, con una falda que le gustaba, pero que consideraba le estaba demasiado larga.
Llegó a mi casa y le pedí que se pusiera la falda, era de color rojo, larga pero ajustada, nos fuimos a mi cuarto, su falda marcaba su culo, le ayudé a marcar el largó que quería, mientras lo hacia su precioso culo estaba cerca de mi boca, cuando terminamos con el vestido, las dos estábamos muy cerca la una de la otra y ella me dijo:
-¿Tía, tú crees, que con este vestido estaré sexy?
-Mi amor, le respondí, tu estas sexy te pongas lo que te pongas.
Mientras conversábamos nuestros cuerpos estaban muy cerca y en sus formas de comportarse pude ver que ella estaba tan caliente como yo, ella me respondió:
-¿De verdad, crees tía que yo gusto a los chicos?
-Mira cariño, le dije, cualquier chico estaría encantado de llevarte a la cama como voy a hacerlo yo ahora.
Y medio en serio, medio en broma, la empujé hasta la cama, donde caímos las dos, entonces yo le dije:
-Cualquier chico estaría encantado de tenerte así, como yo te tengo ahora y de tocarte las tetas.
Llevé mis manos hacia sus tetas y me puse a acariciárselas, después llevé mi boca hasta la suya y nos besamos con mucha pasión, después antes de darnos cuenta, las dos estábamos desnudas bueno en realidad solo yo, ella conservaba un tanga dminuto de color azul, pero yo tenía claro que no iba a tardar en quitárselo, primero llevó su boca hasta mis tetas y se puso a chupármelas, era algo delicioso, después me hizo tumbarme sobre la cama con las piernas bien abiertas y, como había hecho anteriormente con su prima comenzó a comerme el coño. Como ya imaginaba después de ver lo que hacía a Silvia esa chica era una comedora de coños excepcional, su lengua hacia auténticas diabluras con mi coño algunas veces dejaba de comérmelo y me decía:
-Tía que cuerpo tan bonito tienes.
La verdad es que no pude resistir su lengua y tuve un orgasmo fuertísimo, que ella recogió con su lengua.
Ahora me tocaba a mi darle placer, me puse a cuatro patas sobre la cama y la hice ponerse a ella en una posición parecida, llevé mi boca hasta os cachetes de su culo, esa cría tiene un culo divino, y por supuesto me deshice de su tanga, quería ver su trasero desnudo.
Introduje uno de mis dedos en su coño, ella se puso a gemir, mientras decía:
-Tía, esto es delicioso, sabes tocar muy bien el coño, me encanta.
La verdad es que me encantaba el interior de su coño, tan caliente y mojado, mientras sentía mi dedo dentro de ella Geni gemía, yo procedí a lubricárselo aún más, quería que esa chica gozara a tope, y parecía que lo estaba logrando, decidí que era el momento de dejar de usar mis dedos, para pasar a usar mi lengua.
La hice tumbarse sobre la cama, y llevando mi lengua hasta su coño me puse a lamérselo, ella comenzó a gemir, mientras decía
-Tía me vuelves loca.
Su coño tenía un sabor delicioso, verla gemir resultaba muy excitante, no tarde en lograr que se corriera, cuando lo hizo llevé mi coño hasta el suyo poniéndome encima de ella, nos besamos de una manera muy cálida, por desgracia no podía quedarse mucho tiempo, pero antes de irme me hizo una confesión:
-Creo que en nuestra familia debe de haber algún gen lésbico, la zorra de tu prima dijo refiriéndose a su madre, se lo hace con varias de mis amigas.
Esta idea me dejó perturbada, y quizás explicara muchas cosas de lo que había experimentado y visto desde hacía un tiempo.
Pocos días después decidí ir a visitar a mi prima, que se llama Geni, igual que su hija, ella, por suerte estaba en su cuarto, parece que estaba estudiando cambiar las cortinas de su habitación, llevaba un vestido de color beis, yo llevaba un vestido azul muy escotado, los sentamos sobre la cama a conversar, en ese momento yo le dije:
-Prima, ¿No te parece que hace calor? Quizás deberíamos quitarnos el vestido.
A ella le pareció una buena idea, y comenzó a quitárselo, cuando se había bajado la parte superior, vi que llevaba un sujetador de cuadros, nada sexy, en ese momento la tumbé sobre la cama y le dije:
-Prima estas muy bien, si yo fuera un chico me lanzaría sobre ti.
Y como si fuera un chico me puse encima de ella, y comencé a besarla el cuello, en ese momento sentí que a ella no le molestaba, e incluso que le gustaba, así que llevé mi boca hasta la suya y la besé, ella rápidamente abrió su boca, y nuestras lenguas se juntaron, dándonos un beso muy intenso, pero por supuesto no me conformé con eso, la quité el sujetador, llevé mi boca hacia sus tetas, que eran preciosas y me puse a chupárselas, mi prima se puso a gemir, mientras decía:
-Prima, me encantan como me chupas las tetas, ningún tío las había chupado así.
Pero yo no estaba contenta con eso me decidí a ir a por le premio gordo fue bajando mi boca, y mi lengua, por su vientre, cuando llegué hasta su tanga se lo aparté y deje su coño ante mi vista, después llevé mi lengua hasta su coño y me puse a lamérselo, ella se puso a gemir, mientras me decía:
-Prima, menuda lengua tienes.
Seguí comiéndola el coño, pero lo cierto era que aunque las dos llevábamos poca ropa, y recogida, sin duda estaríamos más cómodas desnudas. Lo hicimos rápidamente, yo me puse de rodillas, encima de la cama, y ella tumbada, aunque con su cabeza alzada su boca legaba hasta mis tetas, sacando su lengua se puso a lamerme uno de mis pezones. Mientras yo con mis dedos, acariciaba su coño y se lo masturbaba, ella dijo:
-Querida prima, me haces disfrutar más que ningún hombre, y al poco añadió, prima me encanta lo que me haces, pero deseo volver a sentir los lametones de tu lengua sobre mi coño.
Por supuesto me dispuse a complacerla, me puse tumbada sobre la cama, con mi cabeza entre sus piernas y me puse a comerla el coño, mientras ella se acariciaba sus tetas decía:
Prima, esto es divino, estoy gozando mucho más que con cualquier tío.
Noté como su coño estaba muy caliente, y me di cuenta de que debía de estar muy próxima a orgasmo, la hice sentarse sobre la cama y la sujete con mis brazos, después la hice abrirse bien de piernas, y me puse entre ellas y la besé apasionadamente, en ese momento sentí como se corría y su liquido se encontró con mi coño.
Descansamos un momento y ella me dijo:
-Gracias prima, hacerlo contigo es mejor que hacerlo con cualquier tío, ahora me toca a mi hacerte gozar.
Me hizo tumbarme sobre la cama, ella se puso encima de mí, llevó su boca hasta mis tetas, y se puso a chupármelas, mientras me decía:
-¿Sabes prima? Tus tetas siempre me habían atraído y no sabía porque, ahora si lo se.
Me las chupaba de una manera fantástica, provocándome un gran placer, pero imitándome no se conformó con eso, bajo su boca por mi cuerpo hasta llegar a mi coño, y dijo:
-Espero prima, que esto te guste, se que tengo que competir con la polla de tu marido.
Y metiendo su lengua dentro de mi coño comenzó a chupármelo, se le notaba una cierta experiencia, y muchas ganas de hacerlo bien. Creo que me puse a gemir de una manera intensa, ella paraba algunas veces de comérmelo, para decir cosas como:
-Llevó mucho tiempo queriendo comerte este coño, cuando éramos jóvenes y te lo veía me calentaba, aunque no sabía por qué.
Su lengua seguía comiendo mi coño de una manera que me volvía loca de placer, ella al sentirme gemir, me decía:
-Goza, prima, goza.
Y yo gozaba muchísimo, mi prima seguía comiéndome el coño como una verdadera profesional, se le notaba su experiencia con mujeres, de esta manera me corrí y ella con su lengua lamio todos los líquidos que salían de mi coño.
Descansamos un momento y después mi prima fue hacía su bolso y sacó de él un consolador, después me dijo:
-Mira prima, este el tío más fuel que he conocido.
Lo llevó hasta la zona de mi coño, y me lo pasó, por su punta, por toda esta zona, la verdad era que me encantaba, después me pidió que me abriera bien de piernas, introdujo la punta en la raja de mi sexo y poco a poco me lo fue introduciendo en mi interior.
Lo que me estaba haciendo sentir era alucinante, mientras me decía:
-Prima, ¿Me dejas que sea tu marido?
Yo pensaba en como algunas veces había visto como mi marido miraba con ganas a Geni, y eso me había enfadado, pero ahora, al sentir la polla de mi prima dentro de mí, aunque fuera artificial, estaba disfrutando a tope. Y no tarde en volver a correrme.
Era consciente de que le debía un orgasmo a mi prima, y le propuse ser su macho, pero ella con una sonrisa en su boca me dijo:
-Gracias, prima, pero prefiero sentir tu lengua dentro de mi coño.
Me hizo tumbarme en la cama, y ella se puso de rodillas encima de mi boca, estaba claro lo que quería, así que sacando mi lengua la introduje dentro de su coño y comencé a lamérselo, ella se puso a gemir mientras decía:
-Prima, que lengua que tienes, volverás loca a cualquier mujer.
Precisamente eso era lo que quería, volverla loca de placer, así que seguí lamiéndola el coño, sus gemidos se hicieron cada vez más intensos y no tardó en venirse en mi boca, después se quitó de estar de rodillas y se puso encima de mí, de manera que nuestros cuerpos, entraron en contacto, ella acercó su boca a la mía y nuestros labios se dieron un beso muy apasionado, ella me dijo:
-Prima, no sabes la cantidad de veces que ge soñado con este momento, pero no me atrevía a proponértelo.
-Prima, le respondí, si lo hubieras hecho, o yo me hubiera dado cuenta, antes, de mis inclinaciones sexuales, lo hubiéramos pasado muy bien.
Nos volvimos a besar, las dos sabíamos que nuestro encuentro no se podía prolongar mucho más, pero queríamos seguir gozando, así que mi prima se tumbó encima de mí, en posición invertida, y de esta manera comenzamos u delicioso sesenta y nueve, sentir la lengua de mi prima lamer mi coño, mientras yo con la mía comía su delicioso coño era maravilloso, de esta manera las dos alcanzamos el orgasmo.
Después nos vestimos, sabiendo que desde luego no iba a ser el último de nuestros encuentro, em sorprendió que mi prima me preguntara si me gustaban las jóvenes, al parecer eso también lo compartíamos.
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