Mi primera infidelidad (2): Al día siguiente

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T. Lectura: 3 min.

Si leyeron la primera parte, eso ocurrió un día viernes.

Al día siguiente, sábado, llegué a mi casa como a las 6:30 am. Mis padres (aún vivía con ellos) ya estaban acostumbrados a mis salidas desde que cumplí la mayoría de edad, por lo que no necesitaba dar explicaciones, solo llegar sana y salva.

Demás está decir que estaba super cansada, por los tragos y el cogidón que me dieron, y quería dormir hasta la tarde; pero como a las 11 am mi mamá me despierta avisándome que me llamaban por teléfono. A regañadientes y soñolienta fui a contestar… era mi novio.

Me dijo para vernos como a las 3 pm, que le habían pasado la voz de un hotel espectacular y quería ir a probarlo (es decir, quería coger). Yo la verdad no quería ir pero en ese momento me sentí tan culpable de la noche anterior que acepté, aunque de no muy buena gana. Colgamos y me fui a dormir un par de horas más, luego me levanté a bañarme, a almorzar y a arreglarme y tapar lo mejor posible mis ojeras.

Vino mi novio a recogerme, y nos fuimos al hotel; al parecer disimulé bien mi mala noche ya que dijo “qué linda y sexy estás”. Entramos al hotel, y de verdad que estaba muy bonito y elegante, ideal para que una pareja pase una buena jornada apasionada.

Ingresamos al cuarto y ¡oh sorpresa! en la cama había dibujado un corazón con pétalos de rosas y una canasta con bombones y una botella de champagne, mi novio había coordinado previamente con el hotel desde el día anterior para que adornaran el cuarto… ¡y yo poniéndole los cuernos! Ay, se me estrujó el corazón de la culpa, y pensé “voy a tener que darle una faena increíble para compensar esto y olvidar lo de ayer”.

Obvio forcé una gran sonrisa, le agradecí la sorpresa con besos y abrazos y le dije para abrir el champagne, pero me dijo “eso lo tomamos en el jacuzzi”; tomó la botella, las copas y me jaló hacia el baño donde ya estaba burbujeado el jacuzzi. Nos desnudamos y cuando abrió la botella ¡zas! Un chorro de champagne salió directo hacia mis tetas y mojándome el cuerpo.

Al verme así, él se calentó tanto que se abalanzó sobre mí y comenzó a lamerme fuertemente primero las tetas, poniéndome los pezones duros y paraditos, y luego fue bajando por el ombligo hasta llegar a mi conchita depilada que estaba mojada de licor; siguió lamiendo con fuerza mis labios vaginales y además las iba abriendo con sus dedos inquietos. Comencé a sentir un calor intenso que me subía desde mi vulva, agarré la botella, tomé un trago largo y le dije “ahora me toca a mí” y le mojé la verga con champagne para lamerla y a mamarla igual de fuerte… riquísimo

Luego nos metimos al jacuzzi, me arrodillé en el borde mostrando mi apetitoso culito mojado, encorvando mi espalda para que se vea mas redondo y grande y abriendo mis piernas para que se vea mi vulva palpitante, volteé a mirarlo picaronamente y le dije “¿no vienes?” a lo que él se lanzó encima mío y me penetró tan fuertemente que me hizo gritar pero por el placer intenso mezclado con algo de dolor, ya que si bien su pene no es tan largo como el de Iván, es más grueso.

Sentí que quería sacarlo por el grito que di, pero le dije siga así. Me agarró de las caderas y continuó penetrándome muy fuerte, que me hacían aullar con cada empujón. Después empezó a darme más rápido, sentía un placer inmenso y ahora gritaba “Ahhhh Ahhhh” volteando los ojos, hasta que de pronto sentí que me inundaba la vagina de semen con tremenda explosión, ¡qué intenso!

Pero yo aún no había llegado, así que él se recostó de espaldas y yo me senté en su verga que aún estaba totalmente erecta y comencé a cabalgar con muchas ganas ya que quería acabar. Mientras subía y bajaba su polla, el chorro del jacuzzi me masajeaba el culo, con una sensación extraña pero excitante que me hacía sentir como si me estuvieran penetrando por ambos lados. Por su lado mi novio agarraba mis senos y chupaba con fuerza mis rosaditos pezones, que estaban duros y parados a más no poder del placer hasta que por fin sentí ese fuego interno cuando voy a llegar al clímax, apreté fuertemente mis piernas alrededor de sus caderas y con un pequeño grito llegué a terminar y me derrumbé encima de él totalmente agotada.

Salimos del jacuzzi para descansar pero mientras nos secábamos vi que aún la tenía erecta y no sé porque, me acordé del premio que le di anoche a Iván y se me ocurrió darle lo mismo a mi novio, así que lo tumbé en la cama le tomé su gruesa verga dura para metérmela directamente a la boca lamiendo con mi lengüita su cabecita húmeda y suave… ¡¡mmmm!!

Le pajeaba con fuerza sin sacar su pija de mi boca, me salía la saliva humedeciendo más aún su gran tallo hasta que de pronto quiso sacarlo, señal de que iba a eyacular pero lo introduje más adentro (casi una garganta profunda) para que pudiera explotar dentro de mi boca, y de pronto ¡zas! mi boca estaba llena de su cálido líquido blanco, tragándomelo todo sin dejar una gota.

Ahora sí nos echamos a descansar completamente satisfechos, y me dormí inmediatamente.

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