Mujeres prohibidas (2)

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T. Lectura: 7 min.

Después de la rica cogida que nos dimos antes de quedarnos dormidos, en la casa de Denise, durante la madrugada unos ruidos nos despertaron, Isa tenía su cabeza en mi brazo, ambos dormíamos de lado, ella con su espalda pegada a mi pecho, sus nalgas, pegadas a mi flácida verga que empezaba a reaccionar, Isa volteó para preguntarme ¿qué es ese ruido?, al poner atención nos percatamos que eran David y Denise dando rienda suelta a su calentura, nos reímos, nos abrazamos para fundirnos en un beso caliente, nuestros cuerpos desnudos se pagaron el uno al otro sintiendo algunas partes frías, otras calientes y húmedas, su lengua se enredó con la mía en un ávido deseo de darnos placer uno al otro.

Nuestros cuerpos desnudos se rozaban, subiendo de temperatura rápidamente, mi verga ya estaba dura, Isa la acariciaba primero con sus muslos, su pelvis, después con sus manos, al sentirla dura, sonrió y al tiempo que decía “ya firme y listo”, yo también sonreí, le respondí “siempre”, ella pasó una pierna arriba de mí para quedar sentada sobre mi verga que ya deseaba tener adentro de su mojada y caliente panocha, yo la detuve, la giré para ser yo quien estuviera arriba de ella, forcejeamos un poco, finalmente por fuerza, ella quedó debajo de mí, de un solo movimiento le metí mi pene haciendo que dejara escapar un grito.

Isa me abrazo clavando sus uñas en mi espalda mientras me decía “eres un cabrón, abusas de tu fuerza para tenerme así, pero después quiero montarte”, le saqué mi verga un instante para penetrarla nuevamente con más fuerza, repetí varias veces cada una con más fuerza que la anterior, hasta que sentí como Isa apretaba sus muslos, su vagina también apretaba mi pene, sentía cómo se contraían sus músculos apretando y aflojando mi falo, mientras dejaba escapar un grito, sin importar que alguien la pudiera escuchar, por mi parte seguí bombeando fuerte y rápido, provocando otra inundación en la ya mojada vagina de Isa, ella me dijo detente, por favor detente, quiero montarte, yo no hacía caso, ella me dijo “por favor, quiero cabalgar esa verga, para por favor”.

Al escuchar su tono suplicante y caliente, accedí, no sin antes darle otras embestidas fuertes y profundas sintiendo como sus jugos mojaban mis muslos, mis huevos, la cama; ella clavaba fuerte sus uñas en mi espalda, el interior de su vagina se contraía y chorreaba sus tibios jugos, pasé un brazo debajo de su espalda y me giré si sacar mi verga de su coño, para quedar debajo de ella, Isa, sonrió, respiró, poniendo sus manos encima de mi pecho, “gracias por esos orgasmos divinos, superaste mi expectativas, ahora es mi turno de hacerte venir”, me susurró mientras se agachaba para besarme, yo seguía sintiendo las contracciones al interior de su vagina.

Isa apoyando sus manos en mi pecho acomodó sus piernas de manera que podía subir y bajar sobre mi pito a punto de estallar, Isa empezó frotando su vulva contra mi pene, después metiendo y sacando toda mi verga de su vagina, primero muy lento, aumentando la velocidad poco a poco, después ya sin sacarla, dando sentones fuertes y cada vez más rápidos, yo un momento amasaba sus tetas, otro apretaba sus nalgas ayudando a moverse sobre mi miembro durísimo a punto de explotar, Isa movía subía y bajaba a un ritmo riquísimo.

En un instante empezó a mover sus girar sus caderas de una manera muy especial, sus paredes vaginales se ajustaban a mi verga como guante, parecían succionar cada centímetro de mi pito, de pronto sentí sus uñas clavarse en mi pecho, a esto siguió la sensación húmeda e inconfundible de los jugos tibios sobre mi verga, Isa enterró sus uñas, gritó que me viniera, subía y bajaba más rápido mi excitación estaba al límite, la tomé de la nalgas para que no parara, ella seguía chorreando, succionando mi falo, finalmente, en un espasmo dejé salir varios chorros de mi leche dentro de Isa, ella se dejó caer sobre mi pecho, nos besamos.

Isa, me pidió que no sacará mi pito de su vagina, antes de quedarnos dormido de nuevo, me dio un beso, pasó una mano debajo de mi cuello, cubrí su espalda desnuda con ambos brazos.

Unas horas después, mi reloj interno me despertó, es una cualidad que heredé de mi abuelo, siempre despierto al amanecer o un poco antes, desde niño, a veces me molestaba, ahora lo agradezco, Isa seguía con su cabeza y parte de su torso sobre mi pecho, yo la abrazaba con un brazo, yo ya tenía la verga erecta, siempre amanece así, con cuidado me levanté para no despertar a Isa y dirigirme al baño, necesitaba orinar, no sabía en dónde estaba el baño, supuse que había uno en la planta alta, así que me puse mi pantalón y salí de la habitación, efectivamente había un baño a unos pasos.

Denise había dejado unas toallas y todo dispuesto para que nos pudiéramos dar un buen baño, así que después de hacer lo propio, me di una ducha con agua fría, pero ni con eso se me bajó la erección que tenía, me puse mi pantalón, salí del baño para ir a la habitación, Isa seguía dormida, la habitación olía perfume y sexo, me quité el pantalón para meterme de nuevo a la cama junto a Isa, el contacto con mi piel fría despertó a Isa, me dijo “estas muy frío ¿te sientes bien?”, le respondí que me acaba de dar un baño con agua con agua fría, ella abrió los ojos al tiempo que decía “estás loco ¿qué hora es?”, le respondí que eran las 06:15, Isa abrió aún más los ojos y reiteró “estás loco ¿quién se despierta a esta hora para bañarse con agua fría?”

Al decir eso me abrazaba al tiempo que decía “ahora mismo te voy a hacer entrar en calor”, nuestros cuerpos estaban pegados de nuevo rozando piel con piel, Isa al sentir mi erección, dijo “ufff vaya que siempre estás listo”, yo sólo sonreí mientras acariciaba todo su caliente cuerpo y nos fundíamos en un beso, Isa fue bajando a mi cuello, pasando por mi pecho, por mis pezones, mi abdomen, hasta llegar al miembro parado que estaba siempre listo, primero lo acarició con su manos, después lo empezó a besar en el glande, recorriendo todo hasta mis huevos, después de besarlos, los lamió para meterse uno a la boca y darle masaje con la lengua, después el otro.

Así siguió para terminar recorriendo toda mi verga dando pequeños mordiscos hasta que finalmente la metió a su boca, primero devorando la cabeza, hasta tragarla toda, provocando arcadas, mucha saliva salía de su boca, pero eso no impedía que ella continuara, lo hacía increíble.

Después de una rica mamada, le dije que parara o me iba a venir y no quería hacerlo, Isa sacó mi erecto pene de su boca, yo de inmediato me abalancé sobre ella, para acomodarla en 4, ya que había visto sus intenciones de subirse a me falo, ella riendo dijo “abusas de tu fuerza, pero me gusta así también”, antes de penetrarla admiré su redondo culo, acaricié sus firmes nalgas, las besé, las apreté, luego bajé una mano a su panocha que ya estaba mojada de nuevo y lista para recibir el miembro duro que la iba a llenar, pasé mis dedos y la palma de la mano por sus labios húmedos y ansiosos de recibir verga, en sus muslos había restos secos de la mezcla de sus jugos y mi leche.

Eso me calentó más, unté mi pito con los jugos de Isa, acerqué la cabeza a la entrada de su panocha, la froté de arriba abajo, con sus nalgas abiertas quedaba su ano a la vista, por lo que también acerqué mi verga a la entrada, pero incorporándose de inmediato me detuvo, me dijo “no, por ahí no”, sólo le dije “es una lástima no aprovechar ese culo para darte placer”, Isa volteó para darme un beso mientras decía, “por ahí no, pero por favor continua, lléname de ti”, nos seguimos besando un instante, para separarnos y continuar cogiendo.

Ella se acomodó nuevamente en 4, dejando su culo a mi vista, separé sus nalgas, ahí estaba su ano rosado esperando ser penetrado, otra vez pasé mi verga por sus labios mojados, esta vez sin llegar a su ano, Isa gemía lentamente, separó un poco sus piernas para deja a la vista su panocha mojada, escurrida y caliente, acerqué la cabeza de pene a sus labios para recorrerlos por última vez antes de penetrarla de un solo golpe, Isa soltó un gemido largo, suave muy excitante, de inmediato sincronizamos el ritmo, parecía que ya habíamos cogido muchas veces.

Casi de inmediato sentí como se inundó la vagina de Isa, sus muslos temblaban, pero no paraba, nuestros cuerpos chocaban provocando un ruido muy cachondo con sus fluidos, sus jugos escurrían por sus muslos, por mis huevos, Isa decía “no pares, no pares, por favor no pares”, sus nalgas chocaban cada vez con más fuerza con cuerpo, yo la tomé de las caderas empujando también cada vez más fuerte, los gritos Isa eran cada más fuertes así como sus movimientos para meterse toda mi verga, unas embestidas más y solté mi leche dentro de su vagina, casi al tiempo que ella se venía nuevamente, Isa dijo, “no me la saques, quédate adentro”, ambos nos dejamos caer sobre la cama, nos quedamos dormidos otro rato.

Yo desperté unos treinta minutos más tarde, me cuesta dormir después de que despierto, cuando me moví Isa dijo “me caes mal, no sabes dormir”, eso me causó risa, le respondí que no me gustaba dormir mucho, ella hizo una mueca graciosa, me abrazó para decirme que me secuestraría unas horas para dormir junto a ella, me dio risa, nos miramos fijamente, me dio un beso y me dijo “duerme un poco más”, le respondí que sí, cerré los ojos, pero no sirvió de nada, al abrirlos vi a Isa con sus ojos cerrados, yo me quedé mirando, ella abrió los ojos los ojos para decirme “siento tu mirada y no me puedo dormir”.

Yo solté una carcajada al tiempo que respondía, “está me volteo para no mirarte”, para ese momento con el rose de la piel mi pito ya estaba duro de nuevo (bendita juventud), Isa al sentirlo dijo riendo “listo como siempre, eres un caliente”, yo reí respondiendo “somos unos calientes”, Isa soltó una carcajada y afirmando “tienes razón”.

Isa me preguntó la hora, eran las 8 de mañana y unos minutos más, entonces haciendo otra vez su mueca graciosa, me dijo, “ya no podré dormir, vamos a darnos un baño, pero ni loca me bañaré con agua fría”, estuve de acuerdo, nos dirigimos al baño.

Yo me cubrí con la toalla en la cintura, Isa se cubrió con mi camisa, en el baño Isa preparó el agua caliente, casi hirviendo, le dije que yo no me metería con esa agua tan caliente, así que haciendo muecas otra vez le bajó un poco la temperatura, aunque a mi gusto estaba caliente, nos metimos los dos bajo la regadera, el roce de nuestros cuerpos con agua era excitante, yo estaba listo para seguir cogiendo, Isa me dijo que esperara, me pido que le pusiera jabón en el cuerpo, yo encantado de hacerlo, mientras ella se puso shampoo en el cabello, una vez que cubrí su cuerpo con jabón seguía pasando mis manos por todo su cuerpo, ella se limpiaba la vagina a conciencia.

Mientras lo hacía con el jabón que bajaba por sus nalgas intenté introducir un dedo en su ano, pero me volvió a decir que no, yo no insistí, ahora Isa me puso jabón en el cuerpo, se entretuvo frotando mi espalda, mi pecho, bajó a mis nalgas, las apretaba, llegó a mi verga dura, la empezó a masturbar con jabón en sus manos, me dijo, “quiero que me la metas de pie”, al decir se colocó frente a la pared, dejando a la vista sus nalgas blancas, limpias, relucientes, con el agua resbalando por sus curvas.

Yo me detuve para admirarla un poco, Isa volteó pidiéndome con la mirada que ya la cogiera, recargó el pecho en la pared, separó las nalgas con sus manos diciendo “por el culo no”, sólo sonreí, por su vagina rosada escurría agua, al pasar mi mano por sus labios, introduje dos dedos, adentro estaba caliente, mojado, esperando ser llenada nuevamente, separó sus piernas al tiempo que levantaba sus nalgas, se veía increíble, acerqué mi verga a la entrada de su caliente panocha, me acomodé para dejarla ir hasta el fondo de un movimiento, Isa gemía, con una mano me detuvo, me dijo “despacio por favor”.

Yo metía y sacaba me pene con calma, disfrutando el momento, cada vez salía más mojado, entre el agua y sus fluidos estaba escurriendo, poco a poco fui aumentando la intensidad, con una mano me recargué en la pared también, con la otra le apretaba una teta, jalando su pezón, Isa me empezó a decir, “fuerte, fuerte, no pares, vente conmigo”, la voz ronca por el placer, sus gemidos aumentaron al igual que mis embestidas, “ya, ya yaaa” dejó escapar Isa, sus muslos temblaban, mi leche llenaba su vagina, mezclándose con sus jugos calientes, el interior de su panocha exprimía mi falo, al sacarlo, vi unos hilos de la mezcla de nuestros fluidos resbalar por los muslos de Isa, ella volteó para hincarse y dejar limpia mi verga.

Isa me dijo “pasé una noche increíble, y un despertar también, hoy tengo que ir por mis hijas, pero lo vamos a repetir”, terminamos de bañarnos, Denise salió a despedirnos, Isa me llevó a mi casa, intercambiamos teléfonos, nos dimos un largo beso y se fue con la promesa de repetir ese encuentro muchas veces.

Continuará…

Quedo a sus órdenes en mi correo electrónico que encontrarán en mi perfil.

Kazador 69

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