Nota: Antes de comenzar con este relato, te recomiendo leer el relato anterior: “Mi esposa recatada quiere una gran verga negra”.
He de confesar y es algo que ya no puedo ocultar, me vuelve loco solo de pensarlo, pero me volví adicto a ver a mi esposa en todo el esplendor de su intimidad y me gustaría explicarlo más, después de haberla encontrado viendo porno y masturbándose con el tremendo dildo negro. Me hizo una catarsis, algo que no conocía en mí, quizás y solo sea yo, o pensándolo bien, somos varios que igual ya pasamos por esto, pero en ese momento en que vi a mi esposa en ese momento tan íntimo, disfrutando sin que nadie la juzgara, siendo ella misma, tan llena de morbo, de placer, de éxtasis.
Verla como se contoneaba, como intentaba reprimir sus gemidos para que no la escuchara mientras yo “disque dormía”. Eso me llevó a otro nivel, no dejaba de pensar en ella. Día y noche, rumbo al trabajo, en el trabajo, de regreso a casa, en todo momento pensaba en ella y la mayoría del tiempo tenía una erección casi instantánea.
Otra ocasión, un viernes llegando temprano del trabajo, porque nos dieron mediodía. Sin otra doble intención quise sorprenderla, solo para ir a comer, cine o Netflix, hacer algo. Llegue a casa, intenté no hacer tanto ruido, subo las escaleras, la puerta de la recamara medio abierta y la veo como se está viendo al espejo con una lencería sumamente sexy y lo extraño es que se hablaba sola al espejo:
—Mírate nada más, si fea no soy, si tengo lo mío —decía mientras ligeramente se ponía de perfil para ver ese par de nalgotas redondas.
Yo veía como esa lencería negra de encaje le hacía resaltar todos sus atributos, el liguero que cruzaba por sus nalgas se veía que le apretaba un poco, porque cada nalga se la dividía. Las medias negras un poco transparentes le llegaban arriba de media pierna y también ligeramente le quedaban un poco ajustadas, porque la hacían ver más carnosas de lo normal. Se ponía de puntillas y paraba tremendo par de nalgas.
Se ponía de frente y se ajustaba el brasier, se juntaba ese par de tetotas y las acomodaba para que se vieran más pronunciadas, yo juraba que eran más grandes de lo eran normalmente, ella simplemente decía:
—Así si ando parando el tráfico, si ando levantando un par de pasiones. De putita si la armo, cómo de que no —Se miraba de arriba abajo, se tocaba las tetas, se pasaba la mano por la vagina, por las nalgas.
Yo estaba tan emocionado y sorprendido porque solita se llamó “putita”, una palabra que no le gusta para nada, estaba un poco sacado de onda, porque ella para nada es así en la intimidad, es extremadamente reservada, muy tranquila. Es una versión que simplemente no conocía de ella y lo reitero, las veces que propuse lencería, era un rotundo no. Le propuse juguetes sexuales, algún dildo o vibrador y era un no, le propuse ver alguna película porno o solo erótica y era otro rotundo no, ropa ligeramente escotada o faldas que hicieran lucir sus piernotas y era un no.
Entonces no se si entiendan mi extrañeza al verla de esa manera. Es algo no podía entender, aunque hay algo que me quedó un poco marcado, en una ocasión mientras estábamos en lo nuestro, recordé cuando se estaba dando cariño y le dije suavemente al oído, mientras ella estaba arriba de mí.
—Oye, no sé, me siento raro, ¿tú sientes algo raro? —Mientras le agarraba ese par de nalgotas y las hacía balancear de adelante para atrás, ella se super embarraba, jadeando, moviéndose con intensidad.
Ella me contestó: —¿Estás bien? ¿quieres que le paremos? ¿qué pasa? ¿Qué sientes? —Me decía con la respiración entre cortada por los movimientos y con unos ligeros gemidos que apenas se escapaban.
—Es que siento raro, no sé si soy yo pero la verdad ahora si siento que está bien cabezón o como si la cabeza se hubiera expandido más, lo siento ligeramente más gordo, esponjado, más tosco y más largo, la neta siento que me está hirviendo. —Yo intentado poner toda la atención en su reacción y ver que hacía. La respuesta fue inmediata, se empezó a mover más rápido, su respiración se agitó más.
—¿Sí, sientes que se te puso más gordo, eh? ¿Sientes que se te puso bien largo, eh? ¿Sientes que la tienes super caliente y que te hierve? —Se tocaba una teta mientras me besaba, se mordía el labio y me preguntaba, después apoyó su manos en mi pecho y se movió en círculos y mucho más rápido y de repente, un gemido y de detuvo por completo, me enterró las uñas y sentí como la verga se me llenaba de sus jugos, yo no aguante más y terminé dentro de ella.
Haber, ustedes díganme ¿soy yo o si le prendió eso? Yo después le pregunté que si le había prendido, y me decía que eso no se pregunta, que para que le preguntaba, que no estaba bien y que no le gustaba tanto las pláticas de ese tipo. ¿Me entienden cómo es que desconozco esa otra parte de ella?
Retomando en lo que estaba, decidí bajar muy lentamente y hacer ruido mientras, como si apenas hubiera llegado a casa, abrí la puerta normal de la casa, deje mis llaves y grité que ya había llegado.
—Ya vine ¿estás en casa? —Haciéndome tonto para saber que contestaba.
—Sí amor, estoy en la recamara, enseguida bajo, esperame tantito. ¿Ahora por qué llegaste temprano? hasta me espantaste —Me gritaba desde el cuarto, cuando cerró muy rápido la puerta.
—Pues alcanzamos nuestros objetivos y para celebrar nos dieron medio día, otros compañeros irían a tomarse unas cervezas y a bailar, pero no es lo mío la convivencia. Por eso mejor me vine a casa, por si gustas que hagamos algo —Tratando de poner atención a su respuesta.
—No sé, tú decides, sorpréndeme, hoy te toca elegir a ti —Me contestaba un poco despreocupada.
—¿Segura? porque a rajarse a su pueblo, conste, tú me dejaste decidir así que no se vale echarse para atrás, ponte algo cómodo y tu abrigo largo, porque está haciendo un poco de frío. —yo ya estaba planeando a dónde la llevaría, pero primero lo primero, ir a comer.
—Ok amor, dame 20, no, mejor 30 minutitos y estoy lista.
Yo fui a darme un baño corriendo, me preparé, loción por si me besa, por si me abraza y por si se pasa, ropa limpia cómoda jeans negros, tenis, playera blanca, blazer negro, abrigo negro, bufandita gris. Revisé cartera, efectivo, tarjetas, llaves, y algo más.
Ella ya estaba lista, super despampanante, vestido otoñal color vino por debajo de la rodilla, no era escotado, pero se alcanzaba a ver ligeramente esa línea que se forma cuando se juntan ese par de senos copa C, botines café con una ligera plataforma, en pequeño bolso de cuero, cruzado, un suéter mostaza, un abrigo negro y largo. Una melena alborotada, sensual, peinada a su lado derecho, con su ojo ligeramente cubierto por su cabello poco rizado y negro, labios carnosos, rojos y una hermosa sonrisa.
Ambos nos vimos y nos piropeamos mutuamente, me llegó la notificación de que un taxi de aplicación ya nos esperaba, salimos de casa y abordamos el auto y nos llevó a Bellas Artes.
Caminamos, veíamos locales de ropa, y me dice, sabes, con este frío que se empieza a sentir, se me antojó un churro con chocolate. Días antes ya había visto en tiktok la churrería del Moro, así que fuimos a comer ahí, ya sentados le pregunté qué tal su día, qué había hecho y solo respondió, nada realmente, me estaba midiendo ropa, creo que ya hay mucha que ya no me queda y la quiero regalar o donar, siento que estoy subiendo un poquito de peso y no me gusta pero tengo que aceptarlo.
Yo recordé la escena de la tarde y solo dije, “estás hermosa, guapísima y super sexy, seas delgada o curvy, tú siempre te ves increíble, si te vieras con los mismos ojos que yo te veo, ¡uyyy! no sabes las cosas que me gustaría hacerte”. Noté como se sonrojó y una sutil sonrisa tímida pero sexy, solo terminé por decir, soy muy afortunado de tenerte a mi lado y tener todo eso para mí solito, aunque no sé si soy muy egoísta por privar al mundo de tan hermosa mujer o te debo compartir con el mundo y que no se pierda tan semejante escultura. Me respondió ¡Ay qué cosas dices, vas hacer que me la crea!, mientras yo le sobaba la pierna por debajo de la mesa de manera ocasional.
Terminamos y caminamos unos minutos, mientras le decía, tengo ganas de ver una película, pero no cualquier película, me gustaría algo diferente, así que la llevé a un cine para adultos, no deje que lo pensara mucho, así que pedimos dos boletos para la sala de parejas. Ella estaba super sacada de onda, como que no supo qué pasó, estaba como tímida. Así que entramos y había en la pantalla una mujer de piel blanca, desnuda, cabello negro, corto; senos prominentes con pezones rosas; caminando por su habitación y cuando llegó a su cama había un tipo peludo con una erección esperándola.
Mi esposa solo me jaló del brazo y me dijo:
—Vámonos de aquí, qué diablos hacemos, no, vámonos
Yo solo le dije: —Tú me dijiste que eligiera, así que te amuelas, además, hazlo por la anécdota, total, si no es de nuestro agrado nos vamos.
Entramos curiosos, a pesar de todo también entré con desconfianza, en la sala vimos unas 6 parejas más aproximadamente, dos de esas parejas juntas, tenían a una mujer empinada en las butacas, mientras un hombre le daba por detrás, ella le hacia un oral a otro que estaba de pie y otra mujer se sumaba al oral de sujeto de pie. Otra pareja un par de filas atrás solo veía con curiosidad la escena de las dos parejas. Al otro lado de la sala, en las orillas, se alcanzaba a ver una señora haciendo un oral a un señor algo gordito, le decía “Así putita, así, mámale rico, cómetela toda, chúpamela como la putita que eres, que vean como tragas verga como toda un puta profesional”, —el señor hacia muchos ruidos—.
En otro lugar se alcanzaba a ver una mujer con las piernas abiertas mientras su acompañante hacía un oral, se escuchaba el placer de la mujer porque sus gemidos lo decían todo.
Nos sentamos sorprendidos hasta la parte de atrás, como bien sacados de onda que la función era lo último que veías, porque nadie le hacía caso, solo era ir a lo que ibas, personalmente ya me estaba arrepintiendo, pensaba: esta fue una mala idea ¿qué hacemos aquí?, estuvimos poco más de 5 minutos en silencio, como que nos daba pena ver, ninguno de los dos decíamos algo, hasta que ya iba sugerir que nos fuéramos cuando de repente me dice:
-–Oye, como que sí está raro el ambiente, ¿no? Pues ya que estamos aquí, como que me contagié de la actitud.
Sentí su mano sobando mi pierna subiendo hasta llegar a mi zipper, yo de 0 a 100 en segundos, pregunté: —¿Y cómo que tienes en mente?
—Y si te la sacas tantito y te la jalo o le doy unos besitos.
Me dio un beso apasionado y yo me desabotoné y me la saqué. Ella aun con pena pero más caliente que tímida me la empezó a tocar, despacio y disimulada. La apretaba, subía y bajaba la mano, yo le besaba el cuello, le respiraba en el oído, cuando me dice:
—Ya no aguanto te la voy a chupar tantito, pero cuida que no nos vean.
Y que me la empieza a chupar, mi mente estaba haciendo corto circuito, nunca de los nuncas imaginé o me pasó por la mente que ella se atreviera hacer algo así. Me la estaba chupando despacio, pero después como que subía la intensidad. Se detenía y me decía: —Agarrame las tetas.
Yo trataba de disimular pero ella ya las traía de fuera del vestido, con el brasier pero de fuera del vestido. Las comencé a amasar, y ella me besaba el cuello, me lamía la oreja y de nuevo me la comenzaba a chupar, yo veía hacia enfrente y todas las parejas en lo suyo, en la pantalla la mujer montando al tipo.
Ella se incorpora y me dice susurrando: —Ya estoy bien mojada, tócame para que sientas.
Metí la mano bajo su vestido, y efectivamente, no estaba mojada lo que le seguía, le comencé a sobar su vagina en círculos, de arriba abajo, abría mis dedos para abrir sus labios, la sobaba suave pero firme, moví su ropa interior y poco a poco le comencé a meter un dedo, ¡ufff!, sonaba riquísimo sus jugos chocando con mis dedos, ella se arqueaba en la butaca tratando de disimular, ni ella se dio cuenta que tenía las piernas tan abiertas, ella intentaba silenciar sus gemidos tapándose la boca.
Una vez más se bajó a darme un oral, ya estábamos más entonados, cuando de repente entre sombras veo que alguien se acerca desde la izquierda, no alcanzaba a ver porque estaban unas escenas oscuras y no alumbraba, cuando se acerca más, era la silueta de un sujeto, no lo habíamos notado, solo a las parejas porque estaban haciendo mucho ruido por el placer; el sujeto era como de 1.70 , robusto, chamarra negra con su gorro puesto, pantalón de vestir, —podría decir que se veía como un godín casual.
Se quedó a unas tres butacas, yo me quedé en silencio no dije nada, se acercaba en silencio, discreto, observaba como mi esposa me la chupaba apasionadamente, y se acercaba más y más, lo hacía de una manera sigilosa, como acechando a su presa.
Continuará…
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Estamos ansiosos de poder terminar tu historia, sentimos que comenzó interesante, esperemos que la siguiente parte este aún mejor, nos dejó muchas cosas a la imaginación.
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