Hola, nuevamente tu puma favorita, Verónica mejor conocida como Ishtar Flores, el día de hoy te traigo otra rica experiencia sexual contada a través de un excitante relato, espero que lo disfrutes y gracias por el apoyo.
Aquella noche de viernes, estaba ansiosa por ver a mi amante Eduardo, quedamos de vernos en el motel cerca del centro, para aquel día especial, decidí ponerme, un vestido y tanga color azul rey corto y unas medias que me cubrían hasta medio muslo, destacaban las formas y la suavidad de mis piernas. Los zapatos de tacón y descubiertos, mostraban mis delicados pies, que lucían espléndidamente cuando caminaba y sentada, cruzaba las piernas.
Decidí no ponerme brasear, ya que, no me gusta que se marque esa prenda en el vestido, por tanto, mis pechos se adivinaban desnudos por debajo de la delgada tela del vestido. Tome el transporte público y los hombres a mi alrededor no podían disimular su turbación al advertir que mis pezones se notaban a través del vestido.
Llegue aquel motel, y ya me estaba esperando mi amante con un ramo de rosas rojas, al verme se abalanzo sobre mí me beso, muy apasionadamente, se sentó en el sillón y me invito a que lo montara, mientras me mordía el cuello, ya sentía su pene tremendamente duro, rozando mi zona vaginal, -te amo Ishtar- y procedía a morder mi clavícula, mientras sus manos se adentraban en el puti vestido.
Me cargo y me llevo a la cama, decidió subir mi vestido y comenzar a besar mi vagina. Eso me hizo gemir cada vez con más fuerza a medida que él jugaba con su lengua dentro de mi vagina. Mi amante, procuró que abriera mis piernas para poder acceder a mi clítoris con más facilidad y permitir que su lengua entrara, más profundo dentro de mí.
Totalmente excitada y gemía, una y otra vez, con cada una de las embestidas de su lengua. Y así pasó un largo rato, me mordió suavemente mi clítoris y provoco mi primer orgasmo de la noche, dejando su boca cubierta de mis jugos vaginales y mi vagina lubricada para la penetración.
Con mis piernas abiertas y mi vagina a su merced, terminó de bajarse los pantalones y quedo, completamente desnudo. Acomodó con su mano su largo pene a la entrada de su vagina y empezó a empujar, poco a poco, para penetrarme. El miembro entró sin dificultad dentro de la lubricada vagina, y empezó a embestir rítmicamente dentro de mí, que abrí aún más mis piernas, me relajé y comencé a disfrutas las embestidas de mi macho.
A medida que él empujaba, levante mis piernas para permitir una penetración más profunda y, conforme avanzaba el proceso, me aferre de la cabecera de la cama para resistir las embestidas que cada vez eran más fuertes y a mayor velocidad. Después de unos minutos baje mis piernas y empuje, también con mis caderas, acoplándose al ritmo de las embestidas de mi amante.
Su verga fue abriendo paso entre mis labios vaginales, gemí con una mezcla de grito, ¡abrí más las piernas al sentir cómo entraba esa vega dura en mi hasta ser! Después, se quejó quieto unos segundos, se sentía muy rico y caliente ahí dentro.
Siento que me abre toda. Comenzó a moverse de atrás hacia adelante poco a poco hasta que sentí que topaba su cuerpo contra el mío. Su verga había entrado toda hasta quedar sus testículos pegados a mis nalgas. Gritos y gemidos salieron de mi boca, enterrando las uñas en su espalda, apretando mis piernas alrededor de su cintura, para que toda su verga quedara dentro mío.
Lo besé en la boca tratando de mitigar mi alarido, mientras me acostumbraba al tamaño invasor de mi intimidad. Comenzó a moverse lentamente de atrás hacia adelante sin sacarlo mucho, lo abrazaba por la espalda baja abriendo un poco más las piernas, permitiendo que llegue lo más profundo su pene, que se deslizaba por toda la vagina.
Después mi amante, se levantó y me puso en posición anal, escupió sobre mi ano. Metió un dedo de golpe. Solté un gemido. Mi amante con sus manos abría mi ano -aaa – mi esfínter sufría al estirarse. Duele —le dije. —Tiene que doler. Así aprenderás a no ser infiel.
Apoyó la punta gruesa de su miembro contra mi ano dilatado y empujó. Mi ano resistió y mi amante insistió con presión constante hasta que la cabeza entró de golpe. Grite contra la almohada. Él no se detuvo. Siguió hundiendo centímetro a centímetro hasta que los huevos me golpearon las nalgas.
Empezó a embestirme. Al principio con movimientos cortos y profundos, después sacando casi toda la longitud y volviéndome a clavármela de un solo golpe seco. Cada embestida hacía crujir las cuerdas y movía mi cuerpo hacia adelante. Yo gemía, a veces de dolor, a veces de placer.
Mi amante aceleró. Me agarró las caderas con fuerza y me embistió el culo con ritmo brutal, sin piedad. El sonido de la carne contra la carne llenaba la habitación. Mi agujero se iba poniendo rojo y brillante alrededor de la verga, de mi ano salían fluidos. Cada vez que él entraba hasta el fondo, soltaba un gemido ahogado. Mi ano estirado, como si lo atravesara un cuchillo.
Cada vez que mi amante sentía que se iba a venir, se detenía por completo. Se quedaba hundido hasta el fondo, la verga latiendo dentro de mi culo y esperaba. A veces unos segundos o minutos. Cuando de la nada, él me volvía a embestir con la misma crudeza de antes: profundas, secas excepto por más saliva, sin piedad.
Mi amante, volvió a empalarme con fuerza, sin piedad, mientras me daba de nalgadas y jalaba el cabello, en una ocasión uso lo largo de mi cabello como correa, siguió hundiendo su verga quedando solo sus testículos afuera. y finalmente eyaculo en mi ano.
Se quedó quieto un rato, respirando agitado, todavía enterrado. Después sacó la verga despacio. Mi ano quedó totalmente abierto, goteando semen espeso que le bajaba por mis piernas.
Este fue un breve relato de uno de mis tantos amantes, próximamente seguiré compartiendo más relatos, gracias por su apoyo, besos de su cougar favorita; Ishtar Flores.
![]()
***No se admiten datos personales en los comentarios***
Las redes sociales y el correo electrónico del autor los encontrarás en su perfil, si este así lo ha decidido.
Cualquier otro dato será eliminado, así como también los links a cualquier otro sitio que no pertenezca a CuentoRelatos.
Administración de CuentoRelatos