Soy Daniela, la mujer de EsposoURU

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T. Lectura: 5 min.

Hola, soy Daniela y estoy leyendo los relatos que ha ido subiendo mi marido. Él no sabe que estoy escribiendo este relato.

Él me contó hace mucho que estaba escribiendo en CuentoRelatos, no lo retuve y no fue hasta hoy que encontré la sesión abierta en su computadora que pude saber su usuario y leer algunos relatos por arriba y otros en profundidad. Él se refiere a mi como Daniela su mujer, pero en realidad soy Daniela su esposa. Ahora mismo él está en el trabajo y yo en casa, sentada en el sillón del living con música chill con la vulva chorreando por la excitación que tengo al leer estos relatos y algunos de vuestros comentarios.

Estoy escribiendo en Word para después, cuando él no me vea subirle este relato en su cuenta, no sé si me dará para terminarlo y publicarlo antes que él llegue, pero ya se la contraseña y si no llego hoy lo publicaré otro día.

Primero que nada, decir que esta pausa que él ha tenido en publicar relatos también se vio en el material que grabamos, el invierno, el frio, los días cortos y la imposibilidad de andar por la casa como vinimos al mundo hacen que estemos grabando mucho menos material en video pero, la intensidad que le dimos este verano se vio reflejada en la cantidad de material que tenemos y nos permite seguir subiendo videos cortos y secuencias en las distintas plataformas.

Para continuar describiendo lo que estoy haciendo, en este momento estoy sentada en el sillón de la sala con ropa de invierno, una remera y una sudadera con capucha sin sujetador, un calzado de entrecasa abrigado, un amplio pantalón de algodón con la tanga debajo que sujeta un consolador que llevo adentro desde que leí el segundo relato y la vulva comenzó a mojarse y mojarme.

Sigo escribiendo, me está llevando más de lo que pensaba, con las interrupciones que estoy teniendo, je je.

De los relatos leídos el que más me gustó fue el de la fiesta a la que fuimos invitados, con todos los gastos pagos durante un fin de semana y el dueño de casa iba a grabar imágenes para hacer una película de orgías, ganbang y swingers, que manera de coger en un fin de semana ya ni recuerdo cuantas veces ni con cuantos tipos, fueron muchos más de los que aparecieron en el relato, después tuve casi dos semanas de inactividad, pero me gustaría aclarar que cada vez que he sido follada por otro tipo mi marido ha estado allí y viceversa, y no es nuestra actividad favorita ni principal, bueno, aunque esto tal vez a nadie le interese, no sé por que lo estoy aclarando.

Me devoré, además del dildo que llevo dentro, varios relatos escritos por él, me gusta mucho su forma de escribir y créanme, lo escribe tan real como fue, es raro porque al leerlo parece tan lejana la historia y los actores pero en realidad somos nosotros, es rara la sensación, ahhh… creo que estoy…

Voy a dejar de escribir unos instantes…

Listo, ya volví… Que hermoso orgasmo.

Si tuve un orgasmo leyendo mientras mi cadera se movía y se clavaba más adentro ese dildo, y… no… no lo saqué.

Leyendo uno de los relatos me acordé de un dildo que habíamos comprado después que empezamos a hacer videos, uno que es de silicona blanda, símil piel, bastante grande, de unos siete centímetros de diámetro y veinte o veintidós de largo, petiso y gordo, con una cabeza bastante chica pero hacia la mitad se ensancha bastante, hace mucho no lo usamos. Noten que digo usamos, porque la mayoría de las veces que uso un dildo y más de los grandes es con él, ya sea para grabar videos o no.

No lo encontraba porque estaba en la estantería de los dildos caído detrás de una caja con otras cosas. ¿Qué cosas? Bueno, otros dildos, lubricantes etc. etc., ¿para qué seguir aclarando no? No clares que oscurece dice un dicho… El asunto es que lo llevé al baño para lavarlo y en el interín sentí ruidos que me hicieron asustar. Dejé el dildo donde estaba, me aseguré de que estuviera toda la casa cerrada, me hice un usuario en CuentoRelatos, guardé el nombre de usuario de mi esposo, guardé la contraseña…, apagué su computadora me logué con mi usuario y le pedí a la asistente del teléfono que me lea el relato con voz sensual.

El relato comenzó a sonar en la TV del living, conectado a el equipo de música, lo sentía como si me lo estuvieran leyendo en privado, y le cambié la voz para que me lo leyera un varón, así dejé que mis ratones volaran.

Faltaban unas dos horas para que llegara mi esposo, me saqué el pantalón luego de prender el aire en la habitación que usamos para hacer videos, él ya la ha descrito, pero no está demás decir que es relativamente chica, unos 4×3 metros, y por el ropero que tenemos allí pareciera que es más chica. Un día les voy a contar cuando vino nuestra hija a casa y comenzó a hacer preguntas.

Estaba desnuda de la cintura para abajo, el pubis recién depilado, todo a cero, los labios medio rosados aún porque me los había depilado al mediodía cuando me saqué la ropa en el baño el dildo que llevaba adentro un buen rato cayó por el exceso de lubricación, no lo pude contener. Llevé un espejo grande y lo acomodé frente a la silla, coloqué el dildo en la silla, lo lubriqué abundante y me senté sobre él despacito.

Cuando la cabeza tocó mi vulva me estremecí, estaba helado, cuando me aparté los labios para guiarlo a mi interior mis dedos estaban helados, ambas sensaciones colaboraron en que mis pezones saltaran como dos botones. La cabeza se fue abriendo lugar y cuando pasó la corona de la cabeza sentí un ligero dolor, ya estaba adentro, subí y bajé varias veces hasta que ya pasaba libremente y seguí bajando. Trataba de concentrarme en sentir como me partía al medio, pero no podía dejar de mirar el espejo como mis labios abrazaban ese gran trozo de silicona. Centímetro a centímetro sentía como se me estiraban los labios hasta doler, paraba unos segundos me levantaba unos centímetros y volvía a bajar.

En un momento me pareció ir por la mitad, por el lugar más ancho, aguanté un minuto o más y continué bajando, pero había algo que me dolía, sin duda que era falta de entrenamiento, hacía varios días no tenía nada grande adentro, en otras ocasiones me he tragado al dildo que es mas grande sin problemas.

Salí del todo agregué lubricante más espeso y volví a sentarme sobre él. La sensación de bajar y que se vaya deslizando en el interior sin dolor, pero cada vez más grande fue muy placentera. De a poco fui construyendo el orgasmo, de a ratos me acordaba de mirar el espejo de hacer caras y de hablarle a la puta que se estaba masturbando con un consolador gigante, me sentía una estrella del cine para adultos, me imaginaba estaba haciendo un video para las redes y cuando comencé a sentir esas cosquillas que luego se transforman en orgasmo bajé de golpe sobre el consolador, me lo tragué todo. Los labios quedaron sobre la silla, miraba el espejo y no veía consolador solo mis gordos y grandes labios apoyados en la silla.

En el momento que me lo clavé hasta el fondo sentí un ligero dolor interior, pero el orgasmo fue más grande, el relato no lo escuché más, no sé en qué momento ni en qué historia dejé de escucharlo, mis piernas temblaron, mis pies se arquearon y mis manos agarraron la silla para clavarme el dildo lo más adentro que pudiera.

Pasaron unos minutos creo, no me incorporé enseguida, esperé a que pasaran los espasmos y me levanté. El dildo no cayó, estaba aún clavado en mi interior, un labio había dejado entrar la base también pero del otro lado asomaba. La base sobresalía más o menos un centímetro del dildo, así que esa base tendría unos 9 de diámetro.

Casi me lo meto todo adentro, pensé mientras me lo sacaba de a poco pero sin dificultad.

Me iba al baño a duchar cuando tuve una idea.

-¿Y si me quedo así? ¿con lubricante y la vulva bien abierta para cuando llegue mi esposo? (estuve tentada a escribir su nombre) Seguro a él le va a encantar tocarme y sentirme así.

Me pasé una toallita húmeda en los lugares donde estaba sucia de lubricante me unté las manos con abundante crema humectante y me froté los labios y toda la zona depilada.

-Seguro le va a encantar que lo reciba así, a él le encanta follarme cuando estoy super dilatada.

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