Soy Daniela: Me metió la mano

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T. Lectura: 3 min.

Hola soy Daniela, la esposa de EsposoURU, nuevamente escribiendo una historia en su cuenta. En realidad, el no vio que publiqué ayer el relato anterior, ya apareció entre los nuevos. El asunto es que demoré unos días en publicarlo porque yo tenía la sensación de que él estaba por publicar alguno, eran días en que había escrito mucho en su computadora, además ya había encontrado su sesión abierta y eso me daba la pista y al final si, había subido un nuevo relato, el relato del día que Gaby nuestra amiga vio lo que grabábamos en video.

La semana pasada cuando escribí el relato anterior, después de haber tenido dos orgasmos en la tarde, tarde en que descubrí CuentoRelatos y sus relatos de nuestra vida sexual, lo esperé con la merienda lista y la cena encaminada, música suave en el ambiente, el living de la casa templado, y la ropa que tenía puesta de la tarde, sudadera sin nada abajo y pantalón super holgado también sin nada debajo.

Nos dimos un beso de bienvenida, y él me dijo:

-Que rico hueles

Cuando su mano rodeó mi cintura se dio cuenta que no llevaba nada debajo de la sudadera y también que no tenía sujetador, y como de costumbre me pellizcó un pezón. Nos dimos otro beso más profundo y su mano bajo de la cintura, allí se dio cuenta que no llevaba ropa interior y su mano terminó en mi entrepierna, yo separé ligeramente las piernas para darle acceso y fue directo a mis grandes y carnosos labios, y al meter un dedo en mi vulva se dio cuenta de lo lubricada, mojada y grande que estaba.

-¿Que pasó aquí? -Dijo

-Pasaron cosas -le contesté.- Estuve ordenando algunas cosas en la habitación de grabar videos, encontré un dildo que hacía mucho no usábamos y caí en la tentación, aquel petiso y gordo. Y decidí quedarme así para que vos probaras si está del tamaño que te gusta.

-Ufff. Me pones duro si me hablas así, cuéntame más. -Dijo

-Nada, lo puse sobre una silla y me senté sobre el

-¿Y?

-¿Y qué?

-¿Entró?

-Todo, casi entró la base también -dije mientras sonreía.

-Barbaridad, me gustaría verlo, ¿grabaste video?

-No, solo un espejo en el que me hablaba yo misma.

De más está decir que no tomamos el café, nos fuimos directo a la cama. Pusimos música suave, encendimos una luz tenue en el dormitorio, el me acarició toda, me hizo algunas cosquillas, y masajes en la espalda primero, y se aprovechó de la posición boca abajo en que yo estaba para separarme las piernas y continuar masajeándome cola pierna y vulva.

De a poco fui levantando mis caderas, cada vez más arriba y las rodillas cada vez más separadas, toda la vulva expuesta en su cara, y el dándome masajes de concha que me dejaban extasiada. Me frotaba los labios, me pellizcaba, me daba unos golpecitos, me penetraba con uno y luego con varios dedos a la vez, tres, cuatro, cuatro y la palma de su mano.

Nunca me dolió, siempre fue un éxtasis, hasta que metió su mano entera en mi vagina.

Sentí como si se me rasgaban los labios, no recordaba esa sensación, aunque ya lo habíamos hecho alguna vez. El dolor dio paso al placer, primero ahogué el grito con la almohada, y cuando dejó de doler la almohada también ahogaba mis gemidos, cada vez más fuertes, en un momento sacó la mano y sentí que me arrancaba algo de adentro, me faltaba algo, me faltaba el placer.

-Métela de nuevo, dale, no me dejes así -le imploré casi gritándole

Puso más lubricante, y lentamente, pero sin pausa la volvió a meter toda, hasta su muñeca, no recordaba placer más grande, sus movimientos rítmicos con la música hicieron que estallara en un orgasmo, grité me retorcí y me desplomé en la cama.

No me enteré cuando sacó la mano, estaba semi inconsciente creo.

Después de unos cinco minutos que parecieron días, él acercó su pene a mi boca, lo comencé a masturbar con la mano primero y luego con la boca, no necesité demasiado esfuerzo, él descargó un buen chorro en mi boca, no me dio para tragar todo junto, algo cayó en la cama y me ahogué ligeramente porque estaba acostada.

Retomo el relato hoy lunes, él ya no está en casa y puedo escribir sin interrupciones y hacerles una confesión. Nunca me imaginé que el relatar y escribir me calentara tanto, es ponerme a escribir y me comienzo a tocar, y me pajeo una, dos o tres veces por relato. Lo he intentado no hacer y es peor, más ganas me dan y más explosivos son los orgasmos. Tampoco le he preguntado a mi esposo, pero si a mí me pasa, descarte que a él también. Me gustaría saber si a ustedes también les pasa, coméntenme por favor.

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