Después de mi gran encuentro personal, tuve que ponerme la ropa para salir a comprar algunas cosas para la casas así que tuve que ir en el vehículo hasta el supermercado más cercano.
Al llegar al supermercado me bajé y caminé hasta encontrar un carrito para hacer las compras, esta vez me había puesto un short negro de licra bien ajustado y un top deportivo negro, debajo llevaba un calzoncito tipo bikini sin costuras así que me sentía muy cómoda y sexy.
Los hombres me voltean a ver siempre que paso cerca de ellos, esto ya es algo normal lo cual no me molesta siempre y cuando solo se quede en miradas.
Entre a realizar mis compras y luego fui a la caja para pagar, me atendió una cajera muy amable y junto a ella se encontraba un hombre mayor el cual le ayudaba a poner las cosas en bolsas para llevar, cuando ya estaba por terminar, el señor me miró y dijo, “se ve muy guapa señora”, yo le respondí, “muchas gracias señor”, en ese momento pude ver cómo me recorrió todo mi cuerpo con su mirada.
Sr.: Se ve que hace bastante ejercicio
Yo: Gracias, la genética me ayuda bastante
Sr.: Hay que darle gracias a dios por tan bonito ángel que nos envía
Yo me reí un poco.
Sr.: Espero tener la oportunidad de verla nuevamente
Yo: Normalmente aquí vengo a comprar así que es muy probable que si Sr
Sr.: Déjeme ayudarla a llevar sus cosas hasta su vehículo
Yo: Está bien, está por ahí
Sr.: Yo la sigo señora
Yo: Está bien.
Así que caminé hasta mi vehículo, mientras caminaba pude ver de reojo como el señor se estaba dando un festín con mi trasero, no me quitaba la mirada, al llegar al vehículo abrí la cajuela.
Sr.: Gracias por dejarme ayudarla, subió todo y cerró la cajuela.
Yo: Espéreme déjeme encontrar una moneda para darle, —abrí la puerta y me incliné para buscar unas monedas, después de un momento no pude encontrar ninguna, me levanté y le dije— discúlpeme pero no traje alguna moneda.
Sr.: No sé preocupe señora, podría decirme su nombre y su número de teléfono y con eso estamos a mano
Yo: —Me reí y luego le dije mi nombre—. Respecto al número telefónico ese se lo debo, tendrá que ayudarme muchas veces más si quiera tener ese privilegio.
Sr.: Yo encantado de ayudarle señora
Yo: Entonces nos vemos luego.
Sr.: Cuídese mucho y espero que nos veamos pronto
Nos despedimos y él se fue, al subirme al vehículo me quedé pensando un poco en la situación que acababa de pasar, me asombró que se hubiera esforzado tanto solo para verme el trasero, de seguro no había tenido acción en algunas semanas y andaba de rabo verde, buscando quien se las diera. Aún si, no me sentí mal por su intento, es más, dije, vendré de nuevo mañana, a ver de que es capaz el señor para conseguir mi número.
Luego maneje hasta mi casa, al llegar hasta la puerta de la entrada, está se encontraba cerrada y no se veía el guardia de seguridad, como no quería esperar, me baje del vehículo para presionar el botón que estaba en la caseta para abrir el portón, apenas lo hube presionado vi salir a un señor del baño que tienen dentro de la caseta, me miró y dijo, “disculpe señora, no volverá a pasar”, le dije que no se preocupara que podía bajarme a abrir cuando fuera necesario, luego me di la vuelta y caminé hasta mi vehículo.
Tal como era costumbre el guardia de seguridad se quedó mirando mi trasero todo el tiempo que pudo hasta que me subí al vehículo, solo que este señor, se acomodó su paquete mientras me estaba viendo. Ciertos hombres a veces hacen eso sin pena, no sé exactamente qué pensarán en ese momento, pero estoy segura que este guardia se imaginaba como mínimo tocando mi trasero aunque yo creo que me imaginaba en cuatro y él detrás de mí.
Nuevamente no le di importancia ya que directamente no me había faltado al respeto, así que me despedí y me fui para la casa.
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