Amigos, esta es la segunda parte después de que mi maduro casado me diera un cogidón delicioso, como recordarán nos grabamos, al día siguiente yo llegué al gym como si nada, me vestí más puta que nunca: un top que me quedaba apretadito y me resaltaba las tetas y un short muy pequeño, apretadito también que me marcaba mi pata de camello y como saben, no uso ropa interior.
Cuando llegué al gym, ahí estaba mi maduro con sus amigos y veían el celular, al parecer, él les estaba mostrando nuestro video, eso me puso muy caliente y me mojó la panocha de inmediato, mi ropa de gym era clara, por lo que mi humedad me delató de inmediato, yo ya fantaseaba con que me cogiera alguno de los otros dos o si podía repetir con el de ayer, me funcionaba también.
Casualmente Andrés (el del día anterior) y Javier terminaron su rutina y se fueron, solo se quedó Gonzalo, se me acercó y me dijo: “mira nada más que tetotas tan ricas se te ven, igual que esa panocha se te marca tan delicioso, seguro en vivo y sin ropa se te ven mejor que en video”; dicho lo anterior, eso me hizo mojarme más y me paró los pezones, yo solo me limité a responder: “cuando quieras puedes comprobarlo”, él me contestó: “tengo que ir a trabajar pero te invito a mi oficina”, le dije que aceptaba y que nos veíamos a la hora de la comida en su oficina, me mandó la ubicación y acordamos que le avisaría en cuanto estuviera ahí.
Me puse el vestido más sexy que encontré, obvio no me puse bra y solo llevaba la tanga más diminuta que encontré con unos tacones de 10 cm. Llegué a la oficina de mi segundo maduro, su asistente justo en ese momento se iba porque comentó que le habían dado la tarde libre, en cuanto entré a la oficina de Gonzalo, se levantó a recibirme, me dio un beso largo mientras me agarraba de la cintura, bajando por mis nalgas, hasta que metió las manos por debajo de mi vestido, lo levantó y me dijo: “qué rica puchita se te ve”, me dio la vuelta y dijo: “y estas nalgas tan ricas que me voy a comer”, de pronto deslizó sus manos y me quitó la tanga, la olió con una respiración profunda y la aventó a su escritorio.
De ahí me llevó a un sillón muy grande y me pidió que hiciéramos un 69, yo me senté en su cara y empezó a lamerme delicioso, abría los gruesos labios vaginales y me succionaba, fui directa a su verga delgada y larga, yo mamaba y trataba de metérmela completa, aunque me provocaba ciertas arcadas pero yo estaba tan caliente que quería más y más, como soy tan caliente, me vine en su boca y él en la mía, yo me bebí toda su leche, me encanta tragármelos y limpiar la verga, que no quede ni una gota de leche.
Gonzalo seguía con esa verga bien parada, solo se quitó el pantalón, terminó de quitarme el vestido y me dejó en zapatillas, desde lo alto de su oficina había una vista espectacular de la ciudad que se apreciaba por las ventanas de piso a techo.
Me sentó en su escritorio y empezó a devorarme las tetas, mientras me decía: “no quería quedarme sin probar tus tetotas, tan ricas que se te ven a diario en el gym y Andrés nos dijo que no le cabían en la boca, aghhhh que ricas tetotas, mami”, mientras él me comía las tetas, yo lo masturbaba, así estuvimos unos minutos cuando me levantó y me llevó a la ventana, ahí me puso contra ella y mis tetas recargadas en el vidrio, me levantó la pierna y me clavó la verga, no nos cuidamos, lo hicimos así a pelo.
Yo sentía su verga entrar y salir mientras me preguntaba si podía ser posible que desde otros edificios nos vieran, eso me excitaba muchísimo.
Gonzalo me dijo: “quiero verte esas nalgotas más de cerca, Valeria” y me recargó en su escritorio, pensé que me la metería por el ano pero solo quiso vaginal, me la clavó nuevamente, mientras mis tetas se agitaban sin parar, me pellizcó muy fuerte los pezones y puso sus manos en mis tetas, suspiró fuerte y sentí como su leche me corría dentro, agarró mi tanga, volvió a olerla y me dijo: “esto es para mí, preciosa”, me puse mi vestido y nos despedimos yo sentada en sus piernas con unos besos apasionados, mientras él me seguía agarrando las tetas. Me levanté y me fui bien cogida y sin tanga.
Esperen la tercera parte.
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