Mi hija y el messenger: Cosas de familia (Parte 3)
Patricia bostezó ruidosamente en el Uber que le traía de regreso del aeropuerto a casa. Habían sido casi 8 horas de vuelo y 6 cambios de husos horarios y su cuerpo daba cuenta de ello. El taxista, un hombre de mediana edad, moreno y de melena alborotada, repartía sus miradas entre el camino y las bien torneadas...