Échale aceite a mi polla para que entre mejor en tu culo
Aquella tarde estaba hablando y tomando unos vinos en la barra de un bar con un amigo. Una muchacha se sentó a mi lado con un vaso de limonada en la mano y me dijo:
-No tienes cara de poeta.
Su voz era dulce. La miré de abajo a arriba. Era un polvo con patas, ni gorda ni flaca, ni alta ni baja y con todo más que...