Casada abusada en su casa por un extraño
Adolfo y su yerno estaban sentados en dos tumbonas del jardín de la casa de pueblo del primero. Tomaban dos ginebras con tónica y le decía el yerno:
-... Que no, Adolfo, que es una remilgada y del misionario no sale, y aún le cuesta. La criasteis mal, muy mal.
-La criamos para que no fuese una puta. &ique...