¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!
Sandro se había roto los dos brazos y una pierna en un accidente de moto. Estaba en la cama con los brazos y la pierna escayolada. Su hija Iria le había puesto una bandeja con un filete y patatas en el regazo y le estaba cantando las cuarenta.
-... Aún fue poco, debiste romper también la otra pierna a ver si...