Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (4)
Al de unos minutos pudieron contemplar el pantano. Tal cantidad de agua ya les hacía humedecer sus cuerpos y Sergio dándose cuenta de que su bañador estaba en la cadera de su tía le preguntó.
—¿Tienes bañador?
—Sí, metí por si quería tu madre ir a la p...