Cuatro coños para Nico y cuatro pollas para Dora
Dora salía de la peluquería cuando se paró un auto a su lado. Un hombre maduro la cogió por detrás, le tapó la boca y la metió en el asiento trasero. El conductor arrancó y se alejaron de allí a toda pastilla. Rosa se revolvía y pataleaba, una voz desconocida le dijo:
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