Mi prima Karla (Parte 2)
Como ya les comentaba en la primera parte de este relato, después de ese afortunado escarceo con Karla donde probé por primera vez las mieles de los jugos virginales de una papayita virgen, parecía que ya no iba a poder vivir sin ello. Me había vuelto como el lobo que prueba carne humana y le gusta el sabor. Ah...