¡Por el culo no, hijo!
Peter estaba en una biblioteca inglesa tomando apuntes cuando se sentó enfrente de él una joven espigada, rubia, de ojos azules, con el cabello recogido en una coleta. Vestía una blusa blanca y una minifalda marrón que dejaba ver unas larga y estilizadas piernas y calzaba unas deportivas blancas. Mirando para e...