Eva y su hijo Abel (2)
Mis piernas, que no están mal, sin falsa modestia, carnositas y bien torneadas, el tobillo quizá está al borde de ser grueso, pero el conjunto está muy bien. Eva, deja de dar vueltas.
Las piernas se me estaban derritiendo, el vientre tenía convulsiones pequeñas, irregulares, como las sacudidas ...