Ocurrió en Baracaldo
María (una amiga) y yo fuimos en avión hasta el aeropuerto de Bilbao. Allí nos esperaba Beatriz, una de mis sobrinas y cómplice carnal de mis andaduras, nos llevó en su auto hasta Baracaldo, donde íbamos a pasar un fin de semana. Mi esposa había ido a Londres a casa de una de mis hijas, Bea...