La mujer de mi primo Andrés
Los mirlos, en tiempo de cerezas, si los dejas, no dejan una. Yo, con mi escopeta de balines, pájaros pequeños no mataba, pero mirlos, urracas, palomas torcazas y otras aves que hacían un buen asado, daba buena cuenta de ellas.
Una tarde estaba bien agachado entre unos arbustos que había cerca del cerezo que...