En casa de mi tía madurita
En las vacaciones de verano, mi madre me envió a vivir con una prima suya que vivía en el campo y era soltera a pesar de sus 40 años. De piel blanca y unas tetas que difícilmente cabían en cada mano, poseía además un buen culo y sumado a esto era muy coqueta o al menos yo lo imaginaba as&ia...