Era caprichosa, mimosa y traviesa (Parte 3)
El sábado siguiente, por la tarde, las dos monjas volvieron a llamar al timbre del pazo, Félix, las vio en la pantalla de la cámara del telefonillo, y le dijo a su hija:
-Ahí están tus amiguitas.
-¿Lina y Pili?
-No, las monjas.
-¡Sabía que volverían! Una para ti y o...