Aliviando a su hijo
En su silla de ruedas, Waldo, un joven de 23 años, moreno, tetrapléjico, escuchaba los gemidos y las palabras obscenas de una joven y un joven. Venían de la habitación de su madre, una mujer llamada Virginia, alta, de cuarenta y cuatro años, con tetazas, con anchas caderas y un gran culo. Virginia ten&ia...