Loba ardiente (Parte II)
Cuando mi hermana Berta vio a mi padre con la verga tiesa y a mí subiendo las bragas, abrió los ojos como platos, se tapó la boca con la mano, y después, exclamó:
-¡Depravados!
Se dio la vuelta y se fue corriendo para su habitación.
Mi hermana Berta era dos años menor que yo....