Mi cuñada, mi mujer y un morboso placer (2)
Hasta que gritó un orgasmo tremendo, sosteniendo mi cabeza apretada entre sus piernas y más enterré mi boca abrazando entre mis labios su concha infiel como si fuera una almeja, imaginando como ese tipo Darío, su macho, había acabado tantas veces dentro de ella. Cuando Carina sintió que rocé sus piernas con una erección tan dura c...