Economista y prosti: Seduzco a Sara
Tommy acomodó bien el cuerpo de Sara, volvió a colocar la verga en los labios de la concha y se la metió nuevamente. Esta vez su ritmo fue acelerado, frenético. Hasta que evidentemente acabó dejándole todo lo que tenía en sus huevos. “¡Ayyy me encanta, lo siento tibio!”. Exclamó Sara. Y Tommy retomó el vaivén, batiendo el s...