Por un enojo, me desvirgaron (Parte ll)
Ya me tenía a su merced, entregado a sus necesidades, con mi culo parado y listo para ser invadido. Cuando me vio en ésa posición, comenzó a tocarme y dijo que tenía una cola hermosa y que no podía creer que nunca la hubiera usado… Me sentí alagado y mirándolo sobre mí ...