Madre hot: El enemigo en casa (2)
Mi padre cogió en brazos a Bea como quien toma una pluma de ave, tan ligera de peso era la novia de su hermano. Seguí sus pasos aturdido por lo que acababa de presenciar en el dormitorio matrimonial, y asombrado por la fría reacción de mi progenitor ante un hecho verdaderamente escandaloso: había descubi...