La tía madura se la pone al sobrino dura
Bernarda era una mujer de 40 años, de un metro 52 de estatura, morena, ni gorda ni flaca, ni fea ni guapa. Parecía una mujer de aldea de los años treinta. Llevaba el cabello recogido en un moño y vestía y vivía de forma austera. Parecía de esas mea pilas que al follar con sus maridos no pas...