Tomás, tú sí que me la sabes meter
Al final, aquel sábado por la tarde me hallaba sola en el cocktail del museo, ninguna de mis amigas había podido venir y yo me encontraba delante de aquel enorme lienzo, contemplando el colorido o mejor dicho la ausencia de color de aquella pintura cuando me pareció ver a una cara conocía, alguien que me sorpre...