Entre la viudez y el deseo (2)
Después de esa cena transcurrieron casi dos meses. Por razones laborales y familiares de ambos, nuestros encuentros no fueron tan frecuentes, máximo dos veces por semana. Seguíamos planeando lo del viaje. Ajustamos nuestros tiempos y programamos un viaje de una semana al mar. Me ilusionó saber que iríamo...